Temporadas: 3.
Finalizada: sí.
Tipo: Thriller, intriga, policiaca.
Dónde verla: Disney +.
Ya tiene que ser mala con avaricia una serie de policías para que yo deje de verla, pero sí, con todo el dolor de mi corazón y pese a mi amor por Katheryn Winnick, soporté Big SKy hasta el segundo capítulo de la segunda temporada, y ahí decidí dejarla. Si pasé de la primera entrega fue básicamente porque, como no cierran el caso de Ronald, el camionero chungo -que termina huyendo con la también sociópata de su novia en el último capítulo- opté por arriesgarme y empezar la segunda temporada para ver qué pasaba con ellos. Que los haya encontrado el hermano gemelo, y también sociópata, del fallecido y asqueroso agente Rick Legarski, Wolf, es de coña. De verdad, de coña.
Para resumir, estos son, en mi opinión, los principales errores de esta serie:
- La historia: podría haber sido interesante, pero no lo es, es absurda. Que Ronald se libre una y otra vez cuando lo pillan causa sonrojo, pero es que ninguna trama tiene sentido. Metes a un viejo amigo de Jenny, Blake Kleinsasser, a mitad de la primera temporada, y de repente tenemos no sé cuántas tramas paralelas. La de la familia Kleinsasser es sonrojante. De que haya un sociópata por metro cuadrado en Montana ya ni comento nada. Todo sin pies ni cabeza.
- Las protagonistas: las dos detectives, Jenny y Cassie, no es que sean guapas, ¡son dos pibones! ¿Qué posibilidades hay de que dos mujeres como ellas se encuentren, se líen con el mismo y después compartan trabajo? A ver, seamos realistas: ¡cero! Lo único bueno de esta relación es cómo superan el hecho de que Cassie se liase con el exmarido de Jenny, pero es todo tan forzado que en ningún momento te lo crees. Ya que usasen a Ryan Phillippe como reclamo y aparezca menos de 20 minutos en la serie, y haciendo un papel vergonzoso, es muy tramposo, pero es que apostar todo a que tus dos protagonistas están buenísimas es algo rastrero. Lo siento, Katheryn, mi Laguerta, sabes que te amo, pero no deberías haber aceptado este papel y lo sabes.
- La localización: Montana debe ser uno de los sitios más bonitos del mundo, pero vemos básicamente el despacho de las detectives, la comisaría, alguna calle de Helena y, de vez en cuando, un plano general de la zona. No es cuestión de que se monten un anuncio para turistas, pero si decides que sea Montana la localización, ¡aprovéchala un poco, como hicieron en Yellowstone, hombre!
- La duración: mira que me quejo de las temporadas de ocho capítulos, ¡pero montar este culebrón para dejar la temporada sin resolver no tiene sentido!
En fin, David E. Kelley, impropio de ti cagarla de esta manera: ¡si nos tienes cogido el tranquillo de los culebrones desde hace décadas!
