Temporadas: 5.
Finalizada: sí.
Tipo: Drama, western, culebrón.
Dónde verla: Skyshowtime, Netflix, Movistar, Prime.
Secuelas: Marshals, Dutton Ranch.
El culebrón más redondo que recuerdo, vestido de western e imbuido, sí, aunque nos pese, de los más rancios valores de Norteamérica, se llama Yellowstone. Ni la espantada de Kevin Costner en la temporada final (pasase lo que pasase, que un actor haga semejante cosa a su público me parece imperdonable) logró destrozar una de las sagas familiares más apasionantes de los últimos años.
El eje de la historia es Yellowstone, el espectacular rancho de la familia Dutton en Montana. Solo por los paisajes merecería la pena ver la serie: te dejan sin aliento. En ese rincón, apartado del mundo, los Dutton mantienen las tradiciones y luchan por impedir la llegada del siglo XXI. De hecho, la serie comienza con Jamie, el hijo abogado del patriarca, John Dutton, logrando una victoria legal contra el supuesto progreso. Nos queda claro desde el principio que los Dutton no van a poner las cosas fáciles a sus enemigos. También nos queda claro que Jamie no nos va a gustar.
En Yellowstone, la violencia surge desde la naturaleza, que domina (casi) todo, y se traslada a sus habitantes, que defienden con todo lo que tienen su modo de vida. Lo controvertido de sus métodos no desentona en ese entorno: estamos en el siglo XXI y tienen móviles y esas cosas, pero mentalmente estamos en otro siglo. Es un siglo donde las cosas se arreglan con sangre y plomo y en el que, si tienes que envenenar el pozo de un magnate que pretende convertir las tierras limítrofes en un hotel de lujo, se hace y punto. De hecho, esta parte nos encanta a todos: cuando los turistas se acercan a sus tierras, son retratados como gilipollas, y, en el fondo, nos regocijamos.
El rancho pertenece a la familia Dutton desde hace seis generaciones (ojo a este dato, es relevante), y cada patriarca ha tenido que defenderlo hasta lo insostenible. Es una tierra que ha costado sangre y dolor, y en la guardia de John Dutton no iba a ser menos.
John es viudo (iremos conociendo a su mujer a través de los recuerdos de sus hijos, especialmente de Beth) y tiene cuatro hijos. El mayor es el que se ocupa de organizar el rancho, y apenas vamos a conocerlo porque lo matan en el primer capítulo, y nos da mucha pena porque nos estaba cayendo genial. Pero su muerte es la que desata lo que va a pasar y la que reúne de nuevo a todos los hijos en casa. Jamie, el abogado, sigue viviendo allí, pero Kacey lleva tiempo fuera, viviendo en la reserva india con su mujer nativa, Monica, y su hijo. Beth, la única hija de John, es una despiadada y brillante financiera y el personaje más brutal de la serie. Su amor por su padre está fuera de lo racional, y usa todos sus recursos para proteger el rancho.
Vemos desde el principio que Beth, además de idolatrar a su padre, adora a Kacey y destesta con la misma fuerza a Jamie. El motivo vamos a tardar en descubrirlo, pero sí, todas lo odiaríamos. También vemos desde el principio que entre Beth y Rip, el capataz de Yellowstone, hay un profundo amor, aunque ella disfrace de violencia todos sus sentimientos. Es la marca de Beth: esa irracionalidad que domina todo lo relacionado con su vida personal, en contraste con su frialdad en los negocios. Rip es el único que la conoce realmente, y el amor que siente por ella es una de las cosas más representativas de la serie. Ojo, Beth no nos cae bien desde el principio, porque hasta que empezamos a descubrir su pasado no podemos entenderla, pero una vez que comprendemos por qué es cómo es nos rendimos: ¡es la puta caña!
Kacey ha intentado alejarse de su padre porque no quiere ser como él: lo detesta tanto como lo quiere, y esa dicotomía lo destroza por dentro. Exmarine, se enamoró de una india y se fue a vivir con ella a la reserva para criar a su hijo lejos del patriarca. Cuando la muerte de su hermano mayor exige que defienda el rancho, sin embargo, no dudará en hacerlo. Es una parte importante de la serie cómo se refleja la historia de los nativos americanos: al parecer, Sheridan prometió hacerles justicia en su serie. Será más evidente en 1923, pero en Yellowstone se retratan muy bien los conflictos entre los dos modos de vida y, sobre todo, del orgullo de una nación que lo perdió todo cuando los blancos invadimos sus tierras.
Durante seis temporadas, la lucha por conservar el rancho será despiadada. Mientras, descubrimos el modo de vida, casi en peligro de extinción, de los grandes ranchos estadounidenses, con todo lo bueno y todo lo malo que implica. Es mágico contemplar los paisajes de Montana y seguir a los vaqueros cabalgando guiando al ganado, pero la violencia lo impregna todo, y la serie, en ocasiones, es difícil de ver.
Con unas interpretaciones excepcionales, un guion bien estructurado (en el que solo sobran algunas de las machadas del creador de la serie, Taylor Sheridan) y unos paisajes que cortan la respiración, Yellowstone es una serie adictiva, con un final perfecto, y que, además de sus dos precuelas, 1883 y 1923, tiene ya dos secuelas: Marshals, con Kayce de protagonista (muy floja) y Dutton Ranch, que nos devuelve a Rip y a Beth (puro estilo Yellowstone, esta sí).
¿Te gustará Yellowstone? Es una serie de esas que o amas o odias, así que lo descubrirás pronto.
