Temporadas: 3.
Finalizada: sí.
Tipo: Adolescentes, amor.
Dónde verla: Prime.
El título de la novela y la serie en inglés, The summer I turned pretty, ya nos da una pista enorme sobre lo que nos vamos a encontrar: todos los estereotipos de género del siglo XX. Es desolador que, en pleno siglo XXI, estemos dando tantos pasos atrás en igualdad, y el trabajo de este tipo de novelas y series no es baladí, porque las chicas Z leen casi exclusivamente obras de este género.
La historia se centra en Belly, que es INSOPORTABLE: sin personalidad, voluble y gilipollas. Durante toda su vida ha pasado los veranos en Cousins, donde la mejor amiga de su madre tiene una casa preciosa junto a la playa. Así que las dos familias -padres y madres y sus hijos- se reúnen durante meses en ese paraíso. Belly y su hermano Steven han compartido por tanto toda su vida con los hermanos Fisher, Conrad y Jeremiah. Ama a Conrad, el atormentado, desde que tiene uso de razón, pero cuando llega a la adolescencia y, de repente, «se vuelve guapa», se convierte en el vértice de una problemática y tóxica deriva amorosa al liarse con Jere primero y después dejarlo por Conrad, su gran amor. Cuando Conrad la manda a tomar por saco, vuelve a los brazos de Jere. Renuncia por ambos a sueños, oportunidades, y es como una sociópata del amor: nada más le importa. ¡Cómo entiendo a su madre, Laurel, contemplando a la mema de su hija, desesperada, cuando decide casarse con Jere!
Al final, después de hacernos creer por un par de capítulos que Belly podía tener una vida propia y ser independiente, ¡oh, sorpresa!, vuelve a caer en los brazos de Conrad tras la visita de él a París. A Jere le buscan un premio de consolación, aunque es la única mujer fuerte e independiente de verdad de la serie, y hasta Taylor acaba cediendo por amor y plegando su vida a la de Steve. Vomitivo.
En fin: miedo me da lo que nos espera si estas son las relaciones de la GenZ.
