Tipo: Terror, acción, ciencia ficción.
Dónde verla: Disney +, Movistar.
Secuelas: Aliens, El regreso (1986), Alien 3 (1992), Alien Resurrection (1997), Prometheus (2012), Alien: Covenant (2017), Alien: Romulus (2024),
Cruces: Saga Alien vs Predator (2004 y 2007).
Han pasado varias décadas desde el estreno de Alien, pero sigue siendo una de las mejores películas de terror de la historia. No deja de ser coñero que una mujer, Ripley, a la que nadie hace caso -pese a que es la única sensata-, y su gato, Jonsey, sean los únicos supervivientes de la película. La trama es de sobra conocida: la tripulación de la nave espacial de transporte comercial Nostromo inicia su regreso a la tierra con su carga, pero reciben una transmisión pidiendo ayuda, y el ordenador central, Madre, despierta a todo el equipo de su hipersueño. Madre ha modificado el rumbo para seguir la señal, que describe como de auxilio, y Dallas, el capitán, decide investigar la fuente, y la nave llega a la luna de un gigantesco planeta. La suboficial Ripley, el oficial científico, Ash, y los ingenieros Brett y Parker se quedan en la nave, mientras el resto del equipo sale al exterior. Dallas, Kane y Lambert llegan a la fuente de la señal: una nave espacial alienígena abandonada, en la que encuentran los restos de un extraterrestre gigante, fosilizados en la silla del piloto; Ken halla una ingente cantidad de huevos en una cámara que parecen albergar organismos vivos. Uno de los huevos se abre mientras Kane los inspecciona y una extraña criatura se adhiere a su casco. Y aquí empieza la pesadilla, por no hacer caso a Ripley, quien, cuando regresan, avisa a sus compañeros de que tienen que guardar cuarentena, ya que es un riesgo introducir en la nave un ser desconocido. El tortuoso Ash se salta la normativa, abre la puerta y deja entrar a sus compañeros.
El resto es historia del cine.
Lo más relevante, para mí, es el ritmo que Scott da a la historia: lento y opresivo, muy bien acompañado por la banda sonora de Jerry Goldsmith. Pese a desarrollarse en un escenario de ciencia ficción, la película respeta las leyes del género de terror, y funciona a la perfección. La angustia que sentimos esperando a que el alien aparezca y se cargue a alguien es similar a la que sentimos en Viernes 13 o en Pesadilla en Elm Street, pero que todo suceda en una nave espacial aporta un plus a la sensación de opresión que sienten los personajes y, por extensión, nosotras.
Pese a ser una película hecha hace tantos años, cuando no existía la CGI, el apartado técnico de Alien es sobresaliente, porque en esta película no hay nada que merezca menos de un 10. ¡Peliculón!
