Saga «Avatar» (2009-2025). James Cameron.

Saga «Avatar» (2009-2025). James Cameron.

En 2009, cuando se estrenó, Avatar fue un fenómeno mundial: sus imágenes en 3d llenaron los cines (yo entre ellas), y la clásica historia de los malvados conquistadores contra la amable tribu que les planta cara lo petó. De hecho, la fotografía y los efectos especiales de esta película son tan espectaculares que tardas en darte cuenta de que tras ese precioso envoltorio no hay nada demasiado relevante. Aun así, creo que no debemos esperar ni exigir más: es cine clásico de aventuras, de buenos y malos, de amores insospechados, cine con el que disfrutas sin romperte la cabeza, que tan necesario es a veces. James Cameron, una vez más, entendió perfectamente lo que el gran público necesita y ya vamos por dos secuelas de la película original, que siguen petándolo.


Avatar (1999).

Jake Sully fue marine y uno de los buenos, pero ahora vive encadenado a una silla de ruedas. Podría volver a caminar, pero recuperar las piernas es muy costoso: estamos en 2154, ¡todo es posible! Por si no fuese suficiente con su situación, su hermano gemelo muere. Sin embargo, esta muerte va a brindarle la oportunidad de cambiar su vida para siempre y recuperar sus piernas: los humanos han destrozado la Tierra, y ahora buscan soluciones en otros planetas, como Pandora. Allí han encontrado un mineral que podría terminar con la crisis energética de nuestro planeta. Pandora tiene una atmósfera muy tóxica para los humanos, así que una brillante científica crea el programa Avatar para solventar este problema: mediante una máquina, los humanos mantienen su conciencia unida a un avatar, un cuerpo biológico creado con ADN humano mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Como el hermano de Jake, un brillante científico, iba a ser uno de los sujetos de prueba de Avatar, tras su muerte lo reclutan a él, ya que comparten ADN (cada avatar es único). Cuando llega a Pandora, Jake, el único avatar soldado hasta la fecha, va a revolucionarlo todo. Empieza a conocer a los Na’vi y a aprender sus costumbres con Neytiri, una joven de la que, por supuesto, terminará enamorándose. Los malvados soldados norteamericanos intentarán destruir a los nativos, pero Jake y los científicos de Avatar se unirán a ellos para ayudarlos a luchar. Cine de aventuras en estado puro inspirado en hechos históricos: la conquista española de América, sin ir más lejos, suena bastante parecida, excepto por el final (spoiler: los nativos ganan). O cualquier conquista en África. Pero no por visto decenas de veces nos aburre, porque la imagen nos engancha, nos conquista.

Al final, Jake decide abandonar su cuerpo humano y quedarse para siempre en su avatar, viviendo como un Na`vi más.


Avatar: el sentido del agua (2022).

Han pasado años desde el final de Avatar, y encontramos a Jake y a Neytiry felicísimos con sus hijos: tienen tres, dos niños y una niña, pero han adoptado a una cuarta, Kiri, la misteriosa hija de Grace Augustine, la científica que diseñó el programa Avatar, que murió en la primera película luchando junto a la tribu azul. Intentaron mantenerla viva en su avatar desechando su cuerpo humano, pero murió en el proceso. La sorpresa de su embarazo fue total: Kiri fue concebida de manera natural, aunque se desconoce quién es el padre, y es una mestiza con una relación especial y poderosa con Eywa, la diosa de Pandora: puede interactuar con la naturaleza de formas nunca vistas en el planeta.

Pero la paz y la felicidad van a durar poco: regresan los hombres del cielo, ahora liderados por el avatar del asqueroso Coronel Miles Quaritch, el malo malísimo de la primera parte. Y, ¡sorpresa!, también tiene un hijo. Se quedó en la base cuando se fueron los humanos y ha crecido entre los científicos que se quedaron y la tribu Na`vi, siempre pegado a los hijos de Jake, que le llaman Spider. El temible avatar llega para ponerse a las órdenes de la malvada Frances Ardmore (Edie Falco, qué bueno verte de nuevo).

Cuando la pareja Na´vi se da cuenta de que los hombres del cielo no van a parar hasta encontrarlos, deciden marcharse para no poner en peligro a su tribu, y se instalan con otra etnia de Pandora, los Metkayina, que viven vinculados al mar. Allí deberán aprender muchas cosas, pero también prepararse para la batalla.

Básicamente, sucede lo mismo que en la primera película pero cambiando el escenario y metiendo a los hijos de la generación anterior. Al final, por supuesto, ganan los buenos, como debe ser.

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