Temporadas: 6.
Finalizada: sí.
Tipo: De época, drama.
Dónde verla: Netflix.ç
Secuela: Peaky Blinders: El hombre inmortal.
Solo puedo ponerle un pero a esta serie: que dejase el final abierto y que hubiese que esperar cuatro años para ver el punto final en la película Peaky Blinders: El hombre inmortal. Por lo demás, se merece un 9 (el 10 solo se lo doy a Los Soprano).
El progagonista, un magnético Cillian Murphy como Thomas Shelby, es el líder de una familia de gánsteres de origen gitano, nómada, establecidos en Birmingham, cuyos bajos fondos dominan con mano de hierro. Sus hermanos Arthur, John, Finn y su tía Polly Gray trabajan con Tommy para liderar la banda, que se llama Peaky Blinders (la banda existió realmente, y en ella se inspiraron los creadores de la serie). Y su hermana Ada intenta mantenerse al margen, pero, como iremos viendo, le va a resultar imposible.
Acaba de terminar la I Guerra Mundial y los Peaky Blinders, que dirigen un local de apuestas, entre otras cosas, empiezan a llamar la atención de la policía, especialmente de un detective, Chester Campbell, que es enviado por Churchill a investigar a los Shelby. En las siguientes temporadas veremos afianzarse el imperio de los Peaky Blinders y la violencia que los acompaña, especialmente para esquivar las pesquisas policiales. La familia comienza a expandirse internacionalmente, atrayendo muchas envidias, y sus luchas internas y externas, siempre bajo el férreo puño de Tommy, componen el paisaje de esta serie excepcional.
Tommy es un antihéroe, un tipo violento y egoísta que, sin embargo, nos atrapa. Quizá porque los supuestos buenos no son mucho mejores que él. Queremos que gane, sí, pese a todo lo que ha hecho para llegar a donde está y los cadáveres que ha dejado atrás. En las últimas temporadas tiene muchas dudas, especialmente después de conocer y perder el amor, con una muerte que nos dolió a todos terriblemente. Intenta salir de los Peaky, tener una buena vida, pero… es complicado. Sus enemigos son parte del atractivo de cada temporada, especialmente el chunguísimo italiano que interpreta Adrien Brody, o el político fascista Oswald Mosle, que llevará a Tommy a fingir ser un hombre respetable para terminar con su liderazgo al frente de los fascistas. ¿Lo veis? ¡En el fondo no es tan malo!
Temporada a temporada.
La primera temporada, la mejor, arranca presentándonos a la familia Shelby. Arthur es el mayor de los hermanos, pero quien maneja los hilos es Tommy, el pequeño. Polly, la tía de los Shelby, es la parte más cerebral de la familia, y Ada, la única hermana, quiere estar al margen de sus movidas, pero le resulta complicado, para empezar porque está liada en secreto con un activista comunista que fue muy amigo de Tommy, y su querido hermano no soporta a los comunistas. Ada es tozuda y terminará casándose en secreto con su amor, pero él tendrá que dejar la ciudad, ya que Tommy, que se mueve entre la vida delictiva y algunos acuerdos con la corrupta policía para afianzar su reinado, ha prometido a las autoridades que se irá, y ni la felicidad de su hermana está por encima de sus negocios. En el primer capítulo conocemos ya al policía que va a traer por la calle de la amargura a los Shelby, Chester Campbell, un personaje odioso. Su baza secreta es Grace, una agente infiltrada que empieza a trabajar en el Garrison, el pub donde pasa el tiempo toda la panda de mafiosos. Grace es todo luz en el oscuro mundo que nos muestra la excelente fotografía de la serie. Y Tommy se va a fijar en ella. Aunque como infiltrada es brillante y su información va a joder bastante a los Peaky en varias ocasiones, se enamora de Tommy, y esto va a cambiarlo todo. La escena final, con el asqueroso de Chester yendo a la estación de tren a matarla, es espectacular: es ella quien dispara primero, y lo deja bien jodido. Pero su tapadera salta, y aunque ella le confiesa todo a Tommy antes de irse a Londres, parece complicado que puedan estar juntos…
La segunda temporada nos lleva dos años adelante y nos cuenta el nacimiento de lo que va a ser el imperio de los Shelby, dirigido por Tommy. Consiguen licencias de apuestas y nuestro mafioso quiere llevar sus negocios hacia la legalidad. Pero… ¡es complicado! Birmingham es su reino, así que deciden expandirse a Londres, apoyados por los judíos liderados por Alfie, un magnético Tom Hardy. El nivel de traición que hay en esta serie es digno de estudio, eso sí: aquí todos van a lo suyo. Alfie primero se alía con los Peaky, pero pronto volverá al redil de los Sabini, la mafia italiana: la trama italiana va a ser clave en la cuarta temporada, y el origen está aquí.
Chester vuelve a Birmingham, cegado por el odio, y protagoniza una de las escenas más duras de la serie: cuando obliga a Polly a acostarse con él para salvar a su recién encontrado hijo, Michael, (la Iglesia arrebagó a Polly a su hijo y a su hija cuando eran niños y fueron dados en adopción; la niña ha muerto, pero el chico no). Terrible. Pero es pura poesía el final de la temporada, en el hipódromo de Epsom, cuando, como hizo Grace al final de la temporada 1, le dispara, pero ella sí lo mata. Imposible no regocijarse. Vale, Tommy es un cabronazo, pero es nuestro cabronazo: Chester es un ser abyecto. En esta temporada no tendrá que luchar solo con los enemigos habituales: el IRA y Chester le hacen una terrible pinza con la que lo extorsionan, pero Tommy sabrá salir del atolladero.
¿Y Grace? Pues sigue en Londres, esperando a Tommy, y él termina yendo a su encuentro. Su amor es más fuerte que todo lo demás, y en el último capítulo, el del hipódromo, Grace vuelve y le dice que está embarazada de él. Parece que Tommy tiene su final feliz, al menos de momento.
Los encontramos enamoradísimos en el inicio de la tercera temporada, que nos lleva a 1924: el primer capítulo es el de su boda. Esta temporada es sin duda la más oscura: los Peaky Blinders comienzan a hacer negocios con los rusos, liderados por la veleidosa duquesa Tatiana Petrovna, mientras Tommy intenta aferrarse a la luz de Grace para sacar a su familia de la violencia. Ella crea una fundación para acoger niños y niñas huérfanos, y aquí entra en la trama un oscurísimo personaje, el padre John Hugues, ya que el orfanato tiene que depender de la iglesia. Este cura, pedófilo y violador de niños, es más terrible aún que Chester.
Arthur se ha enamorada, y Linda, su mujer, muy religiosa, quiere llevarlo por el camino de la rectitud, lo que provocará muchas fricciones con su familia.
Cuando más feliz es con Grace, en la gala para presentar la fundación, alguien intenta matar a Tommy pero la que muere es Grace, rompiendo para siempre su corazón. El asesinato tiene firma italiana: en esta temporada, tras faltarle al respeto al capo, John ataca a su hijo brutalmente, y Tommy sabe que ya es tarde para pedir perdón: tienen que aplastarlos. Y la venganza italiana se cobra la vida de Grace, volviendo loco a Tommy, que, al final de temporada, manda a Arthur y a John a secuestrar al anciano y matar a su mujer antes de que se vayan a América, pero la mujer fue la maestra de los chicos y no son capaces de matarla, ni tampoco de permitir que Tommy torture al anciano: Arthur lo mata de un disparo. Pero esta muerte les va a costar muy cara…
El capítulo final de la temporada es vertiginoso: el asqueroso del padre Hugues (del que hemos descubierto que violaba a Michel, el hijo de Polly, de niño) secuestra al hijo de Tommy, Charles, para presionarlo. Quiere las joyas de los rusos y que Tommy haga explotar el tren que van a roba. Todo termina con mucha violencia: Michael, a quien Polly ha logrado hasta ahora mantener alejado de la parte oscura de los negocios familiares, termina matando al socio de Alfie mientras ayuda a Tommy a buscar a Charles. Después, mientras Michael rescata al niño, Tommy se carga al asqueroso sacerdote.
Mientras, Arthur y John están listos para explotar el tren si no encuentran antes a Charkes, pero la noticia del rescate llega tarde y el tren explota. Tommy logra robar las joyas de los rusos y se reúne con Tatiana, parte de la traición a sus compatriotas desde el principio.
Y, cuando vuelve a su lujosa casa para repartir el dinero, se produce un tremendo giro de guion: Tommy informa a su familia de que los van a arrestar a todos (con cargos reales, claro) porque han sido traicionados por el sacerdote antes de morir, pero les promete que solucionará la situación. Tommy ha hecho un trato con el Gobierno en secreto para salvarse, que incluye entregar pruebas de los casos de corrupción de la Inteligencia inglesa, y, a cambio, lograr que su familia salga de la cárcel más adelante.
Y así llegamos a la cuarta temporada, con toda la familia a punto de morir ahorcada, salvada en el último momento por la insistencia de Tommy. Pero no le van a perdonar su traición: los Shelby se rompen en pedazos, y viajamos en el tiempo para verlos un par de años después. Ava vive en América y sigue muy implicada con la lucha social, como buena heredera de Freddy. Vuelve a Birminghan por Navidad y vemos qué ha sido de todos mientras los visita. Arthur vive con Lisa en una casa en el campo, y ella lo maneja con dureza para mantenerlo alejado de la mala vida. John sigue con su Esme y sus hijos, tienen un casoplón y parece que todo les va bien. Polly, tras casi ser ahorcada, se ha vuelto loca y habla con espíritus, ante la desesperación de Michael. Ninguno quiere saber nada de Tommy, pero algo va a cambiar esto, obligándoles a unirse: todos reciben una carta con una mano negra, la sentencia de muerte de la mafia italiana. Las ha enviado Luca Changretta, que, tras un largo destierro en América para huir de la justicia, vuelve para vengar a su familia. Esta temporada tuvo mucho éxito por la presencia de Adrian Brody, aunque a mí me pareció tremendamente sobreactuado. La batalla entre Luca y Tommy centra la temporada hasta el desenlace final, pero el inicio, con el asesinato a tiros de Johnny en la puerta de su casa, delante de Esme, e hiriendo también de gravedad a Michael, es brutal. En su lucha contra Luca, Tommy usará muchos trucos, como hacerle creer que Polly lo ha traicionado para salvar a su hijo y prepararle una encerrona, aunque no logra matarlo. Tendrá que esperar un poco más, pero también con truco. Aberama Gold, un gitano que aparece en el primer capítulo para apoyar a Tommy contra los italianos, y que de paso se enamora de Polly, tiene un hijo boxeador, y su precio para apoyar a los Sehlby es que Tommy lo ayude a triunfar. Así que Tommy va a hablar con Alfie y organiza un combate contra uno de sus chicos, Goliath. Pero Alfie, ya lo sabemos, solo juega para salir ganando, y cuando Luca le ofrece un trato excepcional, acepta traicionar a Tommy. Eso sí, pide un extra «por traicionar a un amigo». Todo está pensado para asesinar a Tommy en el combate, pero Arthur, que aunque cada vez es más yonqui no deja de ser un perro de presa, sospecha que algo va mal al ver que los ayudantes del boxeador judío parecen no tener ni idea de boxeo. Los sigue al ver que se marchan lo atacan. Y aquí es cuando Tommy planea su engaño: fingir que Arthur ha muerto para bajar la guardia italiana, fingir su funeral y luego acabar con ellos. Francamente, esta temporada fue la peor de todas, incluso para los que amamos esta serie. Entre el ridículo personaje italiano que creo Brody y tantos absurdos giros del guion… en fin. En los capítulos finales, para rizar más el rizo, también descubrimos que Lizzie, la exprostituta que hace ya años que trabaja de secretaria en la compañía Shelby, está embarazada de Tommy. Él sigue llorando a Grace, pero se consuela de vez en cuando con ella. También con una activista comunista inteligente y llena de sueños de un mundo mejor que, sin quererlo, no logrará que Tommy se enamore de ella, pero sí que empiece a creer en algo más que la violencia y la riqueza.
La quinta temporada, Tommy tiene un rival realmente oscuro: Oswald Mosley, un político fascista. Hemos dejado a Tommy al final de la temporada anterior dándose cuenta de que, si quiere cambiar las cosas, debe tener poder «limpio», y exigiendo a su contacto en el Gobierno (con los que trabaja hace años, ofreciendo información a cambio de contratos del Ejército) que lo ayude en su carrera política. En la quinta temporada han pasado unos años y ya es parlamentario, está casado con Lizzie y tienen una hija, Ruby; viven todos en la casa de Tommy junto al hijo que tuvo con Grace. Pero no son una familia feliz, nada más lejos. Esta temporada tampoco se entienden en absoluto los giros de Lizzie, primero intentando divorciarse, luego cayendo rendida otra vez… vale, ¡sabemos que ama a Tommy desde el primer capítulo de la serie, pero es que la construcción del personaje es, como poco, apresurada! Tampoco le van muy bien las cosas en el amor a Arthur: tras casi arrastrarla a la drogadicción y el alcoholismo con él, su mujer lo deja y se refugia en un grupo de cuáqueros muy religiosos, como ella. A oídos de su marido llega que tiene un amigo en el grupo. Es simplemente un amigo, pero el tarado de Arthur lo ataca brutalmente y lo desfigura. Linda no podrá perdonárselo, y en el penúltimo capítulo, en la cena en casa de Tommy donde se baila El lago de los cisnes y vemos cuán asqueroso es Mosley, se planta dispuesta a dispararle. Polly, que está fuera aceptando la petición de mano de Aberama Gold, le salva la vida disparando a Linda en un brazo. No entendí bien qué pintaba esta escena aquí.
El malo malísimo Oswald es un posh inglés que acepta a Tommy, un gitano, como un mal menor para alzarse. Tommy ha decidido hacerse pasar por simpatizante, incluso desde su escaño comunista en el Parlamento, para conseguir pruebas contra ese despojo humano en cualquiera de sus delitos. También aparece de nuevo la oficial del IRA con la que Tommy, muy a su pesar, ha tenido que negociar en otras ocasiones. Esta temporada es un poco como: ¿eh? Van pasando cosas como sin sentido: la serie comienza con el crack del 29, que deja a los Shelby sin dinero legal: aunque la noche antes le pide que venda todo, el hijo de Polly, que está feliz en USA lejos de su tío, bebiendo, drogándose y enamorándose de Gina, no lo hace. Y lo pierden todo. Michael vuelve a casa caído en desgracia y en cuarentena: tendrá que demostrar que no arruinó a su familia a propósito. Con él viaja su ya esposa, Gina, que tiene claro que Tommy debe hacerse a un lado para que lo suceda su marido. Ella tiene buenas conexiones a través de su tío, y una ambición desmedida. Polly intenta mediar, pero le resulta complicado. La sexta temporada es una continuación de toda esta locura, pero… con la muerte de Polly. Sí, la actriz murió en la vida real y era necesario darle un final al espectacular personaje, pero… sin ella, Peaky Blinders no es Peaky Blinders. La muerte de Polly se mete en la trama como un recadito del IRA a los Peaky Blinders. No será la única que muera: antes lo hará su reciente marido, Aberama, tras el fallido atentado del final de la temporada cinco que planea Tommy contra Oswald durante un mitin, que termina como el culo. Dejamos en el capítulo final a Tommy apuntándose con una pistola a la cabeza y lo reencontramos en la sexta en la misma posición: Lizzie se acerca y le dice que la pistola no tiene balas, que Arthur se las ha quitado. ¿En serio?
En los seis últimos capítulos de la serie no se resuelven todas las tramas: siempre se supo que habría una película de conclusión. Por eso, cuando un misterioso médico aparece para decirle a Tommy que se está muriendo sabemos que algo no cuadra: efectivamente, es un amigo de Oswald y quieren empujarlo al suicidio, pero esto no lo descubrirá hasta el último capítulo. Cuando se ha apartado de todos en su carromato gitano, una visión de su fallecida hija (sí, Ruby muere esta temporada, rompiendo el corazón de Tommy) le hace mirar un periódico que iba a usar para encender un fuego y ve la foto del médico con el nazi. Así que.. se va a matarlo, pero no lo hace, le perdona la vida. ¿Es un nuevo Tommy? Desde luego que no. En los enredos familiares, en esta última temporada Tommy no es capaz de mantener a raya a Michael, y, cuando este intenta matarlo con una bomba en el coche le sale el tiro por la culata, ya que Tommy es mucho Tommy, lo ha descubierto y cambia la bomba de coche, matando a los hombres de Michael. Luego se encargará de él. Ah, y aparece un nuevo hijo, Duke. Años ha, Tommy se acostó en una feria con una gitana y ella se quedó embarazada. Tras morir Ruby, su cuñada, la mujer del fallecido Johnny, lo lleva a conocerlo. Su madre ha muerto, así que cree que Tommy debe llevárselo.
Digamos que las dos últimas temporadas no están a la altura de las cuatro primeras, pero la serie es tan buena que lo perdonamos.
Sin embargo, ¿perdonaremos la película, El hombre inmortal?
