«Downton Abbey» (2010-2015).

«Downton Abbey» (2010-2015).

Temporadas: 6.

Finalizada: sí.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: De época, drama.

Dónde verla: Disney, Movistar, Skyshotime, Prime, RTVE Play.


Quizá la mejor serie de época que se haya hecho, Downton Abbey nos enseñó las diferencias de clase en la Inglaterra de principios del siglo XX llevándonos hasta una preciosa casa en el condado inglés de Yorkshire en la que viven los Crawley, servidos por un enorme equipo de doncellas, lacayos, cocineras y demás servicio imprescindible para los nobles de la época.

La historia comienza con un drama: el heredero de la familia muere en el hundimiento del Titanic, y como Robert Crawley no ha tenido hijos, sino tres hijas, se encuentra con un vacío sucesorio. Todo el engranaje se pone en marcha para buscar al siguiente en la línea sucesoria, ante la estupefacción de Lady Mary, la hija mayor de la familia, todo un carácter y una belleza. El heredero es Mathew Crawley, un joven abogado (trabaja, ¡intolerable!) de clase media-alta, y su llegada a la casa familiar será un acontecimiento. Con él viaja su madre, todo un carácter que hallará su némesis en la matriarca de los dueños de Dwonton Abbey, la condesa viuda de Grantham, una ESPECTACULAR Maggie Smith: sin duda, lo mejor de la serie.

A lo largo de las seis temporadas iremos asistiendo al nacimiento de un nuevo mundo, en el que las cases bajas y medias pujan por salir de su agujero y llenar parte del de las clases altas. La lucha obrera tiene un gran protagonismo, y arrastra a la hija pequeña, Sybill, que se enamora del chófer de la familia, Tom Branson, y se unirá a él en la batalla por un mundo más justo, ante el espanto de su rígida familia.

La primera temporada, que es espectacular, nos va mostrando capítulo a capítulo la tremenda distancia entre los pisos de arriba y el de abajo, la cocina y la zona de los criados. Pese a que Robert, conde de Grantham, es un patrón afable y comprensivo, y con un enorme corazón, los ricos viven en una galaxia inalcanzable para los de abajo. La casa la rige Carlson con mano firme, el mayordomo jefe, ayudado por Elsie Hughes, ama de llaves y con unas ideas algo más avanzadas. La relación entre ellos es oro puro desde el primer capítulo. Bajo su mando están los lacayos y doncellas. Los chungos son O’Brien, la doncella de la señora de la casa, Cora, y Thomas, un ambicioso lacayo que aspira a ascender y que esconde su homosexualidad. Son repugnantes, envidiosos y arteros. Al otro lado está la adorable Anna, el corazón del grupo, que comienza la serie compartiendo habitación con Gwen Dawson (la inolvidable Ygritte de Juego de tronos), el primer personaje que encarna esos aires de cambio que van a sacudir el mundo unos años después: Gwen quiere ser algo más que una criada y estudia en secreto mecanografía para poder trabajar como secretaria. En el primer capítulo, la casa recibe al nuevo ayudante de cámara de Robert, John Bates, que, ante la sorpresa de todos, cojea a causa de una herida de guerra en la pierna. Bates sirvió con Robert, y, pese a su cojera, que le impide hacer parte de su trabajo, el conde lo mantiene a su lado: cuando Carlson le recomienda despedirlo porque no puede hacer su trabajo y lo hace, su malestar es evidente, y, cuando se va a marchar, la impetuosa decisión de Robert de detener el carruaje y decirle que se queda es una muestra de que no es un noble como casi todos los demás. En la cocina manda Mrs. Patmore, que tiene a la joven y algo pazguata Daisy a sus órdenes. Otro lacayo relevante en la trama de las primeras temporadas es William, de buen corazón como Daisy y Anna.

En la primera temporada conocemos al nuevo heredero, que llega al pueblo para instalarse con su madre, y el choque brutal entre la clase media alta que ellos representan y la alta altísima de la familia de Downton Abbey. El primer choque sucede con el lacayo que Robert contrata para él: Molesley. Para Matthew Crawley, tener un criado es mortificante, y decide plantearle a Robert la posibilidad de despedirlo. Es entonces cuando el conde le da una lección sobre cómo funciona ese mundo, y cómo él cree realmente que tienen que cuidar y proteger a sus sirvientes. Matthew entiende que, si lo despide, con su edad, condenará a Molesley a una vida de pobreza y decide rendirse y aceptar que lo ayude a escoger los gemelos y a ponerse la chaqueta. Es la primera muestra del carácter pragmático de Matthew, que quiere cambiar el mundo, sí, pero no dejando víctimas a su paso.

En la mansión familiar, junto a Cora y Robert, viven sus tres hijas, que no pueden ser más diferentes. Lady Mary tiene un carácter fuerte, sabe que es inteligente, sarcástica y bella y quiere casarse con el mejor partido posible: no tiene más opciones, al ser mujer no puede heredar Downton Abbey ni la fortuna de su madre, que va a pasar a manos de Mathew. Su abuela Violet y sus padres quieren que se case con el nuevo heredero, pero ella no está por la labor: es demasiado snob. Es también una hija de su tiempo: criada con férreas costumbres pero repleta de deseos de libertad. Mary representa a esa nueva generación de mujeres que está a punto de aparecer. En uno de los primeros capítulos, obnubilada por un noble turco que se aloja en la mansión, desprecia a uno de sus mejores pretendientes, casi «pierde su honra» pero como el guapo turco la palma mientras se enrollan se mete en un lío aún peor. Anna, su doncella, y su madre, la ayudan a salir del terrible lío. ¿Hay mejor carta de presentación para mi personaje favorito, con Violet, de la serie? ¡No!

La segunda hermana es Edith, que está bastante amargada por vivir a la sombra de Mary. No es hermosa como ella, aunque sí inteligente, y también es una mujer que cabalga entre el pasado y el futuro, pero su manera de luchar es batallar con Mary: su relación es terrible. Y ahí aparece siempre la hermana pequeña, Sybil, para mediar entre ellas. Sybil es la más bondadosa de las tres, luminosa y llena de sueños. Ni Edith ni Sybil van a enterarse del movidón de Mary con el turco, pero sí los venenosos O`Brien y Thomas, ya que Daisy vio salir a Anna, Cora y Mary con el cadáver para llevarlo a su habitación, y se lo van a sonsacar.

Mary se va a enamorar de Mathew poco a poco, pese a sus reticencias, pero cuando, inesperadamente, Cora se queda embarazada, su papel de heredero queda en el aire, y su ambiciosa y cínica tía, la hermana de Robert, le dice que espere antes de contestar a su proposición de matrimonio. Mathew se toma fatal, obviamente, esa decisión, y rompen, pese a estar enamoradísimos. En la segunda temporada, muy centrada en la I Guerra Mundial, que afectará notablemente a Downton Abbey, Mathew se compromete con Lavinia, una joven e inocente muchacha, y Mary debe aceptar los avances del magnate de la prensa Richard Carlisle, que es bastante despreciable, para que su escándalo con el turco no salga a la luz. Pero tanto Richard como Lavinia son conscientes de que Mathew y Mary están enamorados. Cuando la gripe española ataca a los habitantes de la mansión, Lavinia, antes de caer en cama, los descubre besándose, y escucha a Mathew decir que nunca dejará a Lavinia, aunque ame a Mary. Sí, Lavinia ha sido una mujer ejemplar: durante la guerra, Mathew es herido de gravedad y parece que no podrá volver a andar ni tampoco tener relaciones sexuales, y aunque intenta liberarla de su compromiso, ella vuelve y le muestra su amor inquebrantable. Por eso, un tío tan honorable como él jamás la dejaría cuando por fin vuelve a caminar, evidentemente, pero, antes de morir, Lavinia le pide que sea feliz. Pese a sus reticencias, porque se siente tan mala persona que decide no casarse con Mary, su amada encuentra una carta de Lavinia en la que le pide que siga adelante y todas esas cosas, así que terminaremos la segunda temporada con la pareja comprometida.

Cuando es herido, Mathew iba con William, el lacayo, que siempre ha querido a Daisy y ha conseguido que se comprometa con él. Ella no lo quiere de ese modo, pero, arrastrada por Patmore, que le dice que lo haga feliz antes de irse a la guerra, acepta. Pero cuando vuelve moribundo a Downton (encomiables los esfuerzos de Violet para que lo trasladen a casa) y le pide que se casen antes de que muera, para dejarla en una buena situación, ella tiene muchísimas dudas, porque es inocente y buena, pero al final acepta, para que William muera feliz y su padre tranquilo. William quería dejarla con una pensión, sí, pero también pretendía no dejar solo a su padre, y la relación entre Daisy y su suegro será preciosa: ella trabaja desde niña, y todo ese amor que va a recibir va a ser un regalo inmenso para ella.

Durante la guerra, la mansión se convirtió en un hogar para oficiales convalecientes, y durante esa locura, Cora, Edith, Sybil y, en menor medida, Mary, descubren el trabajo: ser útil, hacer algo más que vestirse y peinarse e ir a cenas y fiestas. Sybil, que se está enamorando de Tom, el revolucionario chófer irlandés de Downton, con el que llegará a ir a mítines políticos, ante el estupor de su padre, se hará enfermera y cambiará por completo su destino. En la segunda temporada decide fugarse con su amado, aunque sus hermanas (que se llevan algo mejor, milagros de la guerra) la disuaden y le piden que sea honesta con sus padres. Al final, aunque acepta la boda para no perder a su hija, Richard no quiere ceder y aceptar a su yerno como uno más, así que cuando su hija tiene a su primera nieta tardarán mucho en conocerla. Durante esa etapa, Cora estará ocupadísima y Robert, un hombre tremendamente mimado, no lo olvidemos, casi se lía con una de las doncellas. Tremendo.

La tercera temporada es vertiginosa: comienza con la boda de Mathew y Mary y termina con su muerte en un estúpido accidente de coche, cuando va a Downton a anunciar a la familia que Mary ha tenido un niño. Entre estas dos situaciones vamos a vivir muuuchas otras. La exmujer de Bates consigue joderle bien la vida al suicidarse pero dejando todo atado para que él parezca culpable de asesinato: Anna no cejará hasta conseguir probar que fue todo una artimaña. Tom y Sybil´viven en Dublín, pero vuelven a Downton para la boda (gracias al dinero que les manda Violet) y la situación va a ser enormemente tensa. Ella está embarazada e intenta mediar entre su marido y su familia, pero es complicado. Y aún se va a complicar más en unos cuantos capítulos, cuando Tom tenga que huir de Irlanda y ella salir del país por su cuenta, embarazadísima, porque nuestro rebelde chófer se ha metido en un buen lío. Su suegro consigue sacarlo del embrollo, pero no podrá volver nunca a Irlanda, porque sería detenido. Así que la pareja se instala en la mansión familiar y Tom tendrá que ir aceptando muchas cosas… pero ellos también. El desenlace es enormemente trágico, porque Sybil muere durante el parto, y la familia vive momentos durísimos. Aún les quedan muchos más: ¡esto es un dramón de época!

El final de temporada, con el clásico doble capítulo, lleva a la familia esta vez hasta Escocia, donde se alojarán con la familia de Rose, la sobrina que desde esta temporada va a vivir en Downton y llevará muchos aires de modernidad a la mansión. Sus padres no se soportan y hablan de divorcio, un escándalo en la época, pero hasta Robert reconoce que no hay otra opción.

Edith, por su parte, tras ser abandonada en el altar por el anciano con el que iba a casarse por desesperación, busca algo que hacer y decide escribir una carta a un periódico defendiendo los derechos de las mujeres. En la cuarta temporada, el editor del periódico le ofrece trabajo y, poco a poco, se van enamorando. Pero claro, tiene que haber drama: él está casado con una mujer que vive ingresada por problemas de salud mental, y como en Inglaterra no le permiten divorciarse, decide hacerse ciudadano alemán y divorciarse allí. Antes de irse a vivir unos meses a Alemania para conseguir la ciudadanía, él y Edith se acuestan. Y él se marcha, desaparece, y ella se queda embarazada. ¡Un poema! Su tía Rosamund y Violet la convencen para irse «de viaje» unos meses y dar al bebé en adopción, algo a lo que ella es reacia: quiere que lo críe uno de los arrendatarios de Downton. A espaldas de Violet y su tía, lleva a la niña a la casa del arrendatario, y, cómo no, se vuelve tan pesada que la mujer del pobre hombre comienza a detestarla.

Mary, en esta temporada, vive como una muerta durante más de seis meses: no consigue superar lo de Mathew, pero Tom conseguirá hacerla revivir implicándola en la gestión de la propiedad… muy a pesar de su padre, que se muestra muy mezquino, especialmente cuando aparece una carta-testamento en la que Mathew la nombra heredera de todos sus bienes. Al final, todo se va a solucionar y los tres aprenden a trabajar juntos. Mary y Tom quieren aires nuevos en Downton, los que trajo Mathew, y Robert terminará cediendo.

El capítulo doble final se desarrolla esta vez en Londres, durante la presentación de Rose, que es una joven de otra generación con unas ganas de ser libre que chocan contra la rigidez de las normas de la clase alta. Mary también va a desafiar las convenciones: tiene dos pretendientes, y con uno de ellos, Tom, se va unos días a Liverpool a vivir en pecado: quiere saber si serán compatibles porque no desea equivocarse si se casa otra vez. Y, efectivamente, tras la escapada se da cuenta de que no lo ama. Solo Violet va a estar al tanto de esta escapada, ya que su mayordomo, de viaje en Liverpool, los pilla. La anciana nos va a sorprender una vez más con su clarividencia, al aceptar los hechos con su pragmatismo habitual.

En esta temporada también destaca la amistad que fraguan Violet y la madre de Mathew, aunque los avances de un lord cortejando a su amiga hará entristecer a Violet, pero no por celos, sino porque teme perder a su compañera.

La quinta temporada muestra ya con claridad los profundos cambios sociales, que la guerra ha acelerado. Tom conoce a una revolucionaria maestra de la escuela local de la que se enamora, pero la guerra desatada entre ella y Robert dará al traste con ese amor incipiente. Pero abrirá los ojos del exchófer, que se da cuenta de que vive en un mundo que no es el suyo, y comienza a madurar la idea de irse a EEUU con su pequeña hija. En esta temporada, Edith ha conseguido, con ayuda de Cora, Rosamund y Violet, llevar a su hija Marigold a vivir a Downton. Han fingido que sus padres adoptivos no podían mantenerla para poder meterla en la mansión sin levantar sospechas. Pero Robert es menos tonto de lo que parece, y pronto se dará cuenta de que la niña se parece mucho a su padre quien, por cierto, fue asesinado en Alemania por la banda del entonces desconocido Hitler, dejando a Edith desolada.

Al final de temporada despedimos a Tom y a su hija, que se van a Estados Unidos: un sinsentido, vuelven en la siguiente temporada. De hecho, en la sexta temporada Tom tendrá un papel relevante en Downton, y será, como siempre, quien medie entre Mary y su padre para conseguir trabajar en armonía. Mary, por su parte, en esta temporada, profundizará su relación con un piloto de carreras, Henry Talbot, al que conoce al final de la temporada anterior y del que se va a enamorar, aunque con muchas dudas, y terminará casándose con él. Edith, por su parte, por fin va a tener suerte en el amor, y, mientras intenta sacar adelante la revista que heredó de Michael, conoce a un chico una noche que, por una carambola del destino, se convierte en duque al heredar de un primo. Mary, que cuando esto sucede está insoportable, ya que, tras ver morir a un piloto en una carrera, decide dejar a Henry, va a protagonizar el momento más mezquino de su vida con Edith: le cuenta a su prometido que Marigold es su hija, provocando la ruptura de la pareja. Arrepentida, y gracias a Tom, siempre su conciencia, decide volver con Henry y ayudar a Edith a recuperar a su novio. Consigue las dos cosas y la serie podría terminar así, bien, con las dos hermanas felices y Mary dirigiendo Downton hacia el mundo moderno, pero no, decidieron hacer tres películas…

LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES.

Pese a que Mary, Rose o Edith, por ejemplo, creen ser libres, no lo son. DA muestra a la perfección las rígidas convenciones sociales que ataban a las mujeres, y también los incipientes pasos de las sufragistas y la primera ola del feminismo, que llegará hasta la clase alta. Edith y Mary viven a caballo entre los dos mundos, pero, a su manera, irán rompiendo algunas barreras. Es muy interesante cómo la serie nos muestra la impunidad masculina frente a las mujeres, así como las injusticias que sufren por su sexo, como no poder heredar, en el caso de Mary, por ser mujer.

LA LUCHA DE CLASES.

Es uno de los temas principales de la serie: comienza en un mundo que empieza a desmoronarse y al que la I Guerra Mundial obligará a caer más rápido. Es notable que sean algunos sirvientes, como Carlson, quienes intenten mantener con más fiereza las costumbres del pasado, claro ejemplo de que el opresor nunca tendría éxito sin contar con el apoyo de los oprimidos. Los sirvientes más jóvenes comienzan a rebelarse, y uno de los personajes más espectaculares en este sentido es Daisy, la pinche de cocina, que comienza como una adolescente con miedo a todo y, gracias a la educación, empieza a ver el mundo en el que podría vivir y las injusticias del mundo en el que vive. Pero falta mucho aún para que estos trabajadores tengan derechos reales: lo que vemos en esta serie es la incipiente lucha por conseguirlos, ya que a las mansiones de la clase alta la batalla tardó más en llegar que a las fábricas, por ejemplo.

La serie roza la perfección en su fotografía, en los detalles y en las interpretaciones, y su éxito ha sido tan enorme que se han hecho tres películas: Downton Abbey (2019), Downton Abbey: Una nueva era (2022) y El gran final (2025), que cierra la saga.

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