Temporadas: 1.
Finalizada: no (la segunda temporada se estrena en noviembre de 2025).
Tipo: Adolescentes, drama.
Dónde verla: Prime.
Me resulta fascinante que una serie llena de tópicos sexistas y con unas interpretaciones lejos de ser carismáticas como El verano en que me enamoré lo pete más que una serie como Maxton Hall. Dentro del género de adolescentes, Maxton Hall es infinitamente mejor, y aunque fue la serie más vista en 2024 en Prime de las producidas fuera de EEUU, no ha alcanzado los niveles de fanatismo de la otra, que a mí me parece una serie simplona, rozando lo sonrojante. Pero, evidentemente, yo no soy una Z ni una Millenial, soy GenX, y supongo que ver cómo toda la carga de género contra la que luché en mi juventud se eleva a los altares me provoca náuseas. Sin embargo, en Maxton Hall esto no sucede: aunque hemos visto muchas veces la historia de «chica pobre conoce a chico rico y se enamoran pese a no tener nada que ver», la serie respeta a sus personajes y al espectador. No se limita a mostrarnos una historia de amor adolescente, sino que escarba en las diferencias de clase, en la influencia de los padres en el futuro de sus hijos y, además, nos presenta a dos jóvenes protagonistas guapísimos y con interpretaciones de altura, sobre todo ella, Harriet Herbig-Matten.
Ruby es una estudiante becada en el prestigioso colegio británico Maxton Hall, antesala para ingresar en la Universidad de Oxford, donde ella sueña con estudiar (por supuesto, ni se le pasa por la cabeza dejar de hacerlo por enamorarse, como a la petarda de Belly). Ruby trata de ser invisible, pero cuando pilla a la heredera de los poderosos Beaufort besándose con su profesor, se convierte en el centro de mira de su mellizo, James. James es arrogante hasta el extremo e intenta pagar a Ruby para que no cuente lo que ha visto. Ella rechaza el soborno y empiezan una relación de tira y afloja que, obviamente, termina con ellos sintiéndose atraídos.
El maltrato psicológico, y también físico, que viven los hermanos Beaufort contrasta con la relación tan especial que tiene Ruby con su hermana y sus padres, creando ese mensaje de que el dinero no lo es todo que, aunque muy manido, funciona bien en la trama. Es una serie que, aunque usa casi todos los tópicos de las series de amor adolescente, lo hace bajo un prisma de seriedad que la descarga de ser simplona, como El verano en que me enamoré. La pareja protagonista tiene mucha química, además, y la fotografía de la serie es realmente espectacular. Creo que es la primera serie alemana que veo, y encima en V.O.S.: ha sido toda una experiencia. Buena, por supuesto.
