Temporadas: 1.
Finalizada: sí.
Tipo: Amor, amistad.
Dónde verla: Netflix.
Las de la última fila es una de las series más bonitas que he visto. Un precioso canto a la amistad y al amor entre amigas que me hizo reír a carcajadas… y llorar, llorar mucho, también. Es una serie que deberían ver todos los tíos para entender cómo es la amistad entre mujeres, con todo lo que tiene de bueno y de malo, y cómo la sororidad puede con todo, incluso con un cáncer de mama.
Sara, Alma, Carol, Leo y Olga son amigas desde el colegio, y todos los años hacen un viaje juntas. El de este año es diferente: una de ellas tiene un cáncer de mama, pero no sabemos cuál. Las cinco amigas deciden raparse todas y escribir en un papel un reto: algo que siempre han querido hacer y no se han atrevido. Durante el viaje van a cumplir todos esos retos, y esto va a dar lugar a situaciones hilarantes, como el capítulo en el que se drogan todas. Pero esos días juntas, con los sentimientos a flor de piel, también van a permitir que la serie analice las dinámicas del maltrato psicológico, la infantilización de nuestros sueños de juventud, las redes de amor y amistad que tejemos las mujeres… Es una serie, simplemente, perfecta, incluso en su final, que primero intenta confundirnos aunque, en definitiva, saber quién de ellas está enferma no es lo importante: lo está una, lo están todas. Eso es lo maravilloso.
Daniel Sánchez Arévalo dirige con maestría a cinco actrices en estado de gracia: Itsaso Arana, Mónica Miranda, María Rodríguez Soto, Mariona Terés y Godeliv Van den Brandt. Sin ellas, sin su maravilloso compromiso con sus personajes, no sería posible el perfecto resultado de esta serie.
