Temporadas: 7.
Finalizada: sí.
Tipo: Abogados.
Dónde verla: SkyShowtime.
Secuela: The good fight.
The good wife es, seguramente, una de las mejores series modernas del género de abogados: lo renovó y nos mostró la cara b de un gremio, en EE.UU, que puede retorcer cualquier caso si dispone de los suficientes medios. ¿Qué le falta para ser perfecta? Quizá para muchos espectadores nada: a mí me costó siempre empatizar con los protagonistas, desde Alicia Florrick a su compañero Cary Agos. La única que siempre me cayó bien fue Diane Lockhart, creo que la única de todos que realmente se comportó siempre según sus principios.
Aunque tras la marcha de Josh Charles en la temporada 5 la serie fue un poco a la deriva, hasta la flojita entrega final, en el cómputo global The good wife es una serie excelente. El círculo que ha sido el viaje educativo de la abogada desde su inicio, con ese bofetón de Alicia a su marido, hasta el final, con ese bofetón de Diane a Alicia, es perfecto, nos guste más o menos. Porque Alicia empieza siendo una mujer rota con la que nos cuesta identificarnos y termina siendo una mujer feroz, con la que nos sigue costando identificarnos. No tiene que gustarnos, en realidad. Simplemente, viajamos con ella desde el abismo del escándalo político con el que comienza la serie hasta el del final. La diferencia entre las dos Alicias es notable, y de eso, en realidad, va esta serie.
Conocemos a Alicia en pleno escándalo político: su marido, Peter Florrick, procurador general del Estado, está acusado de corrupción y, entre otras lindezas, salen a la luz sus relaciones con jóvenes prostitutas. Alicia aparece a su lado, pálida y destrozada, apoyándolo pese a todo. Ya esto me resulta tan difícil de entender que me costó empatizar con ella. Aunque era una brillante abogada, Alicia dejó todo al casarse para criar a sus dos hijos, y lleva 13 años sin ejercer. Otra bandera roja, para mí. Supongo que la diferencia cultural en este aspecto entre Europa y Estados Unidos es enorme: en las series americanas, que una mujer cuando se casa siga trabajando se celebra con sorpresa; en las nuestras ni siquiera existe esa posibilidad.
En la primera temporada vamos a ver volver a Alicia al trabajo, gracias a su amigo de la universidad, Will Gardner, que tiene un prestigioso bufete de abogados junto a Diane Lockhart. Cary y Alicia son contratados a la vez y estarán a prueba, ya que solo va a haber un puesto de asociado, por el que tendrán que competir.
Lo mejor de la serie, además de las relaciones entre personajes, son los casos que defienden cada capítulo: es apasionante (no en el buen sentido, ojo) ver cómo pueden manipular y forzar la ley para ganar, cómo el dinero es un factor determinante en un juicio… Tremendo. Hay personajes odiosos (aunque terminan cayéndonos bien), como Louis Canning, quien defiende a grandes corporaciones y juega sucio cuando lo necesita (Michael J. Fox borda el papel, por cierto) y otros fascinantes, como Elizabeth Tascioni: vive en otra galaxia pero es una abogada increíblemente buena (lo de meter a su estrafalario marido en la séptima temporada me parece una cagada monumental). Y está, cómo no, Kalinda, la investigadora del bufete Lockhart & Gardner (su escena con el bate reventándole el coche a Blake Calamar, el investigador que se incorpora al bufete en la temporada 2, es de lo mejor de la serie). Pero… y aquí está otra tremenda bandera roja de Alicia, Kalinda se ha acostado con su marido hace años, aunque la abogada lo descubre en el presente. Su reacción es tremenda, francamente: Kalinda y ella no se conocían cuando pasó, pero prefiere tirar por la borda la primera verdadera amistad que ha tenido en su vida. Inexplicable.
Otro eje importante de la serie es la atracción entre Alicia y Will, que por fin se lían al final de la segunda temporada y se pasan casi la mitad de la tercera liados.Tampoco logro entender a Alicia en este tema: están enamorados, su marido es un cabronazo… ¡y manda todo a la mierda! Cary pasa por muchos cambios: despedido del despacho de abogados porque eligen a Alicia para el puesto, se incorpora en la tercera tempodada como fiscal a las órdenes de Peter Florrick, quien, a pesar de la que lio en su anterior mandato, ¡ha ganado las elecciones de nuevo! Hay que agradecérselo a su jefe de campaña, Eli Goldman, que es otro personaje que, pese a ser un cínico insufrible, me cae bien, ya que es siempre fiel a sus principios… aunque en realidad solo parece tener uno: ganar a toda costa. Con el tiempo veremos que, en el fondo, tiene su corazoncito, aunque bien escondido.
Cary volverá a Lockhart & Gardner y, aunque sería difícil de predecir en los primeros capítulos, Alicia y él desarrollan una especie de… no amistad, porque no lo es, pero sí una relación de mutuo respeto. Veremos que es una relación fuerte más adelante, cuando deciden dar la campanada, dejar el bufete y montárselo por su cuenta. La que se lía es buena: Will enfurece de una manera que no hemos visto nunca (que su amada Alicia, aunque ya no estén juntos, se la haya jugado, es demasiado para él). Tampoco entendí a Alicia en esta situación: le ofrecen ser socia principal pero prefiere traicionar a Diane y Will e irse y empezar de cero. No sé, Rick…
La muerte de Will marca un antes y un después en la serie: por fin, aunque demasiado tarde, Alicia espabila y manda a tomar por culo a Peter. Eso sí, sin divorcio: él la necesita para ganar las elecciones a gobernador y ella, por una vez, decide usar a su marido para afianzar su carrera. Así que siguen juntos de cara a la galería, aunque cada uno vive en su casa. Will muere en el juzgado, asesinado por un preso, un chaval que estaba a punto de explotar y, cuando lo hace, se lía a tiros. El fiscal que llevaba el caso, Finn, interpretado por Matthew Goode, adquiere protagonismo desde el incidente, y, en la sexta temporada, incluso está a punto de montar un bufete con Alicia, pero al final se echa atrás: la atracción que sienten es demasiado fuerte, y él está intentando solucionar las cosas con su mujer. Alicia empieza de cero en esa temporada porque decidió postularse como fiscal general del Estado y ganó las elecciones, pero una acusación por manipular las votaciones manda al traste todo.
A estas alturas, la serie ya había perdido casi toda su frescura, y la última temporada es una locura: empieza con Alicia trabajando como abogada de oficio e intentando montar su propio despacho junto a Lucca y, en unos pocos capítulos, ya están las dos trabajando en Lockhart/Agos/Lee: es una vuelta de tuerca totalmente innecesaria. Además, cómo no, por donde pasa Alicia pasan cosas chungas. En cuanto se incorpora a su exbufete, Diane la informa de que quiere dar prioridad a socias mujeres competentes, para convertirse en el primer despacho de abogados femenino de Chicago. Por supuesto, a Cary y a David Lee no les va a hacer ninguna gracia. Lee es más pragmático y decide aceptar, sacando tajada. Pero Cary está cansado de tantas intrigas (ya ha tardado…), vende su parte a Diane y se va a dar clases. Creo que es un final bastante plano para un personaje que estuvo desde el primer hasta el último capítulo en la serie.
Por otra parte, que aparezca en escena el detective Jason (Jeffrey Dean Morgan es uno de los hombres más atractivos de la galaxia) y se líe con Alicia, que de repente comienza a comportarse como una adolescente imbécil, me parece otra insensatez: si le ofreces a Alicia la opción de tener una pareja con la que ser feliz, ¿para qué quitársela sin motivo? Cuando Peter, en los capítulos finales, vuelve a ser imputado por corrupción y le pide a Alicia, quien ha solicitado el divorcio por fin, que aguante a su lado durante el juicio, para ayudarlo de cara a la galería, no parece que Jason tenga un problema con eso. Y, de repente, adiós muy buenas. La que sí es redonda es la escena final, con Diana abofeteando a Alicia: esa bofetada queríamos dársela todas, en realidad, aunque nos cueste reconocerlo. Defendiendo a Peter, Alicia decide subir al estrado a Kurt, el marido de Diane, y, pese a que la veterana abogada le ha pedido que lo deje al margen, ordena a Lucca que lo interrogue yendo a la yugular, sacando a la luz su aventura con la otra experta en balística. No creo en la violencia, pero coño, Alicia: ¿todo vale para defender a un hombre como Peter, en serio?
Así que, por ese lado, el final es perfecto: Alicia inició un viaje que ha terminado siendo como su marido.
P.S. Esta serie generó muchísimos cotilleos, y todos malos, a causa de la protagonista y productora, Julianna Margulies. La actriz Archie Panjabi (Kalinda), redujo notablemente sus apariciones y dejó de compartir pantalla con Alicia, hasta el punto de que siempre se rumoreó que en la salida de Kalinda de la serie, cuando se despide de su amiga, ni siquiera grabaron juntas. El motivo, parece ser, fueron los celos de Margulies al obtener Panjabi antes que ella una nominación a los Globos de Oro. La mala fama de Julianna siguió cimentándose cuando rechazó participar en la secuela de The good wife, The good fight, que iba a seguir a Diane en su nuevo despacho, porque no le pagaban como a la estrella que ella creía ser. También se filtró desde el equipo de rodaje que estaba empeñada en mostrarse guapa y sexy y que por eso apareció el personaje de Jason y se incrementaron las escenas de sexo. Quién sabe si todo es cierto… aunque algo me dice que sí.
