Tipo: Intriga, thriller.
Dónde verla: Netflix.
Peliculilla levemente entretenida en la que, realmente, lo que más me intriga es cómo una actriz que siempre ha sabido escoger tan bien sus papeles como Keira Knightley aceptó este. La británica interpreta a una prestigiosa periodista de investigación, Laura «Lo» Blacklock quien, tras publicar un reportaje muy duro, decide descansar de tanto drama y acepta la invitación de un millonario, Richard Bullmer (Guy Pearce), para pasar unos días a bordo de su lujoso yate y escribir sobre la fundación que ha creado en honor a su mujer, Anne Bullmer, que está muriendo a causa de un cáncer.
Creo que desde la escena donde Anne y Laura se conocen queda bastante claro qué va a pasar: la millonaria le lee el discurso que va a dar en la gala que celebrarán en unos días para conseguir donaciones para la fundación, en el que anuncia que va a donar todo su dinero, dejando a su marido sin nada. Para que se mantenga la intriga se introduce en la trama a una misteriosa mujer a la que Laura ve al esconderse en el camarote 10 de su ex, un fotógrafo también invitado a la travesía. Una noche escucha cómo una mujer cae al agua desde ese camarote, contiguo al suyo, y encuentra sangre, pero nadie la cree: la sangre desaparece y el camarote 10 estaba vacío. Así que Laura se pasa la película intentando demostrar que lo que vio sucedió. La vuelta de tuerca es que la muerta no es la mujer misteriosa, sino Anne, y todo forma parte de un macabro montaje de su marido para quedarse con su fortuna.
Lo único salvable: las interpretaciones de Keira y Guy. El resto, para olvidar.
