Temporadas: 1.
Finalizada: no.
Tipo: Drama, adolescentes, amor, intriga.
Dónde verla: Prime.
¡Hacía mucho que una serie de adolescentes no me sorprendía! En mi juventud, en el siglo pasado, este tipo de películas o series dirigidas al público juvenil eran normalmente de aventuras, o de cazavampiros, como Buffy. Claro que teníamos culebrones: Al salir de clase, primero; Física y química, unos años después, pero, comparadas con las producciones para adolescentes actuales, rozábamos la santidad (es curioso, porque, en realidad, la GenX fue una de las más salvajes, mientras que la Z es mucho más tranquila, mientras que en la ficción es al contrario).
En las últimas décadas, lo que se lleva es, en España, el modelo Élite (chavales guapísimos y chavalas espectaculares fornicando libremente y emborrachándose en discotecas como si fuesen adultos… y sin hacer mucho más) o, en EEUU, el modelo Mi vida con los chicos Walter o El verano en que me enamoré (chica atrapada entre el amor por dos hermanos, todo supercuqui y cursi).
La única serie con cierto paralelismo a este tipo de producto sería Gossip Girl, que era y es un fantástico culebrón, pero está a años luz de todas estas producciones modernas (de hecho, intentaron hacer una secuela y la cagaron estrepitosamente).
Por eso, Éramos mentirosos me ha sorprendido; ojo, no es una serie brillante ni mucho menos, es una serie de 6 como mucho, pero reconozco que me lo he pasado bien viendo sus ocho capítulos y que la finta final me pilló desprevenida.
La historia se centra en una familia riquísima, la nobleza estadounidense, los Sinclair, y los veranos que pasan en su exclusiva isla de Nueva Inglaterra, Beachwood. Los patriarcas, Harris y Tipper, reciben cada verano en su paraíso privado a sus tres hijas y sus nietos. La narradora de la historia es la nieta mayor, Cadence, quien, como sabemos casi desde el principio, ha sufrido un terrible accidente que le ha hecho perder la memoria, así que la serie nos lleva del verano de sus 16 (cuando todo era felicidad, o al menos ella así lo recuerda) al de los 17 (en el que busca en su memoria los recuerdos perdidos). Los nietos mayores, Jhonny, Mirren y Candy, son Los mentirosos, así apodados por su abuelo por su tendencia a meterse en líos. Desde niños, cada verano se une a ellos Gat, un chico indio sobrino del novio de la madre de Jhonny, que ha perdido a su padre. Gat se convierte en uno más de Los mentirosos. Entre él y Candy siempre ha habido algo especial, que va a estallar en ese dorado verano 16.
Además de los primos adolescentes, la siguiente generación, The littles, son las dos hermanas de Mirren y el hermano de Jhonny, y pululan por la isla felices, ajenos a los dramas de sus madres y sus hermanos mayores. Porque drama hay, y para dar y tomar, pero lo que me ha gustado de la serie es, principalmente, su falta de compasión con la clase alta, a la que desnuda para mostrarla llena de vanidad, superficialidad, envidia y autocompasión absurda. Las tres hermanas Sinclair dan vergüenza ajena en muchas escenas, y, aunque hay un cierto intento de que las entendamos, lo cierto es que son despreciables. Esa carga pasa directamente a sus hijos mayores, que, conscientes de ser enormemente privilegiados, comienzan a ver más allá, especialmente gracias a Gat, que intenta hacerles notar el racismo y el clasismo de su abuelo Harris, disimulado bajo una enorme pátina de educación exquisita. Ese verano 16, los cuatro adolescentes se van a enamorar, desenamorar, emborrachar… pero también van a enfrentarse por primera vez a preguntas que nunca hasta entonces se habían hecho.
Mientras, acompañada de sus primos, Cadence intenta recuperar su memoria en el verano 17, volvemos al verano 16 constantemente, y, aunque en los primeros capítulos todos sus recuerdos son bellos y luminosos, poco a poco empiezan a aflorar los menos bonitos. La joven se da cuenta de que aquel verano no fue como el resto, pero nadie quiere contarle qué le sucedió: todos le dicen que cada vez que le cuentan algo tiene una crisis, y que los médicos recomiendan que sea ella la que vaya recupèrando sus recuerdos. Suena raro, y, realmente, nos daremos cuenta de lo rarísimo que es…
El vuelco final no lo vi venir, lo reconozco, y me parece lo mejor de la trama.
P.S. La serie se basa en una novela de E. Lockhart, que tiene una precuela centrada en la historia de las madres. Y una frase de una de las hermanas Sinclair en el capítulo final de la serie parece dejar claro que va a haber segunda temporada, volviendo a los veranos adolescentes de las madres.
