Tipo: Romántica, de época, drama.
Dónde verla: HBO.
No sé por dónde empezar a hacer esta reseña porque me ha horrorizado esta película. Intento encontrar algo positivo para no ser una lurpia, pero me está costando. Comenzaré con un consejo: si amas el libro de Emily Brontë NO LA VEAS. Es una interpretación insultante de una novela brillante que describe el amor tóxico de manera certera: Fennel convierte la historia en un romance apasionado, dramático y que, aunque no lo consigue, intenta ser épico. Me jode, porque me gusta muchísimo Emerald Fennel: disfruté como una enana con Saltburn. Es cierto que la escenografía, la dirección de arte y el vestuario son espectaculares: la particular mirada de la directora es lo mejor de Cumbres borrascosas, con esos tonos saturados, esos planos incongruentes y bizarros. También domina las transiciones, y agiliza una historia que, desde luego, eso no lo discuto, es tremendamente difícil trasladar de la novela a la pantalla. Aclaro que esta versión solo recoge la parte del libro hasta que muere Cathy: la parte tras su fallecimiento, que es brutalmente necesaria para entender a Heathcliff, se la carga sin remordimientos. Fennel defiende que no intentó adaptar la novela, sino traducir en imágenes lo que a ella le hizo sentir al leerlo. Lo siento, Emerald: no es una buena excusa para destrozar una novela que es una obra de arte.
El casting es, sin duda, lo peor de la película. Los actores que interpretan a los protagonistas de niños son lo único que funciona (me encantó volver a ver al niño de Adolescence), él especialmente, regalando a su personaje esa vulnerabilidad vestida de violencia de ese Heathcliff que llega a Wuthering Heights tras una terrible vida en las calles. Este chaval es un actor prodigioso, y su manera de mirar a Cathy es arte puro. Pero luego llegan las versiones adultas… Margot Robbie me parece guapísima y una actriz muy solvente, pero no es Cathy ni se le parece. Primero, por la edad: por bella que sea, es una mujer en la treintena, y Cathy es una adolescente en gran parte de la novela y muy joven en el resto. Es, además, indómita, salvaje, injusta, egoísta: una tempestad. Robbie no logra ni de lejos insuflar ese espíritu a su personaje. Tampoco Jacob Elordi encaja en el papel de Heathcliff, ¡y mira que es un actor que me parece bueno y guapísimo! Pero no es él, ni se le acerca. La etnia es importantísima en la novela, porque Heathcliff tiene un origen incierto pero Brontë lo describe siempre como muy moreno: quizá gitano, quizá mestizo, pero desde luego no blanco. Y Elordi es demasiado dulce en su interpretación, ni se acerca al personaje lleno de ira, violento y descontrolado, forjado por una vida llena de injusticias. De hecho, Robbie parece una mala pécora y él un tío «casi» normal, cuando en la novela no tenemos dudas de la toxicidad de su relación y de lo profundamente chungos que son ambos. Lo único que se mantiene inalterable en la película es el amor que sienten, pero lo aligera de (casi) todo lo oscuro para convertirlo en un drama apasionado, imagino que más fácil de consumir para las nuevas generaciones.
Pena da también ver el personaje de Isabella, la hermana de Linton, el marido de Cathy. Es cierto que comienza siendo una estúpida en la novela, pero el desarrollo de su personaje en la parte que se carga Fennel de la historia es espectacular. Huye de Heathcliff, mostrando un valor que en la época de la novela era un hito. Es que es imposible comprender a Heathcliff sin toda esa parte de la trama; me resulta imposible entender por qué decidió centrarse en el «romance» solamente.
En definitiva: una puta mierda de película.
