«Adolescence» (2025).

«Adolescence» (2025).

Temporadas: 1.

Finalizada: sí (miniserie).

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Drama, adolescencia.

Dónde verla: Netflix.


Stephen Graham ha conseguido con Adolescence lo que el movimiento feminista no ha logrado en décadas: obligar a reflexionar a toda una sociedad sobre la violencia machista. Las feministas somos acusadas de «histéricas» cuando hablamos de la machosfera o de los incels, y, sin embargo, la terrible violencia de esos movimientos es aterradora. Hasta que no entendamos que las mujeres tenemos derecho a vivir sin miedo no vamos a avanzar: porque a las mujeres nos educan para tener miedo, y lo que debería hacerse es educar a los hombres para que no nos agredan.

En esta brillante miniserie se exponen todos los lados de un cuadrado que aprisiona en el centro al adolescente protagonista (la interpretación de Owen Cooper es prodigiosa), acusado de asesinar a una compañera: cómo se investigan estos casos, qué pasa en el colegio, qué hace la familia y, quizá en el episodio más espectacular (aunque mi favorito es el 4), el tercero, el abordaje psicológico. Lo de menos es la investigación (tenemos claro que el crío es el asesino casi desde el primer momento), lo importante es cómo la serie analiza cómo ha llegado hasta ahí. Así, en el primer episodio se analiza a los policías, totalmente perdidos en el nuevo mundo digital de los adolescentes, que no saben cómo interpretarlo. Es brutal la reacción del policía, padre de uno de los alumnos de la escuela, al darse cuenta de que no se entera de nada, y de que su hijo podría estar siendo acosado sin que él se enterase, porque el lenguaje de las nuevas generaciones en las redes sociales es un idioma extranjero para él. Aunque quizá un poco exagerado, también es impresionante ver cómo los profesores son incapaces de encauzar a sus estudiantes rebeldes, cómo viven en una era en la que todo se hace público, todo se juzga y que les hace tener miedo a las represalias si actúan.

El tercer episodio, la sesión entre el niño y la psicóloga, seguramente pasará a la historia por el nivel de la interpretación del jovencísimo Owen Cooper. Es quizá el más relevante de cara al espectador, porque vemos cómo se va quitando capas de autoprotección el atormentado adolescente. Es tan devastador que, aun sabiendo que ha hecho algo monstruoso, no puedes evitar sentir lástima por esa mente perdida, desquiciada y manipulada: ¿somos los adultos culpables de lo que ha hecho ese adolescente? Sin duda. Por eso mi episodio preferido es el último, el dedicado a la familia. Los padres del crío no lo maltratan, son buena gente, han intentado darle a sus hijos lo que ellos no tuvieron, y mientras su hija es cojonuda, el crío se ha convertido en ese monstruo al que no logran entender. «Se encerraba en su habitación con el ordenador muchas horas, pero nunca nos preocupamos por eso», vienen a decir los padres, y es esa la ruptura generacional que nos muestra la serie como una herida abierta: ese nuevo mundo digital que a los adultos no les da miedo, porque no lo conocen realmente, y en el que sus hijos e hijas se enfrentan a la violencia, al machismo, al acoso y al adoctrinamiento sin que nadie los proteja.

Adolescence es una serie que debemos ver todos, pero especialmente los hombres.

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