Temporadas: 4.
Finalizada: sí.
Tipo: Drama, thriller, intriga.
Dónde verla: Netflix.
Entrevías fue uno de esos fenómenos que se dan de vez en cuando en las producciones españolas (como La casa de papel, sin ir más lejos): la serie se emitió en Netflix y arrasó no solo en España, sino en gran parte del mundo. Pese a ello, Telecinco se aferró a ella con uñas y dientes, lo que obligó a alargar el final (yo creo que la serie estaba concebida para menos temporadas), pero el excelente trabajo del equipo de guionistas e intérpretes salvó los muebles y permitió despedir dignamente la serie.
La primera temporada nos presenta a los que serán nuestros compañeros durante cuatro temporadas, especialmente el exmilitar Tirso Abantos, un fantástico José Coronado, que es el centro de toda la serie. De carácter arisco y con convicciones férreas, Tirso tiene una ferretería de las de toda la vida en el barrio, y su vida se va a poner patas arriba cuando su nieta Irene decide irse a vivir con él tras una movida con sus padres. Irene es de origen vietnamita, fue adoptada de bebé y tiene un carácter muy rebelde: el choque generacional entre abuelo y nieta va a ser lo mejor de la primera temporada, en la que aprenden a conocerse, a convivir y a respetarse.
Irene está enamorada de un pandillero colombiano del barrio, Nelson, al que, como es evidente, su abuelo Tirso detesta. Como la historia se va a liar mucho, solo destacaré que Tirso se va a convertir por accidente en el justiciero de Entrevías con sus dos compañeros del ejército, Pepe y Sanchís, en su lucha contra los pandilleros. Contarán con la ayuda casual del corrupto policía Ezequiel (un Luis Zahera haciendo el mismo papel de siempre, aunque hay que reconocer que lo borda), que ve en los viejos amigos un medio para conseguir sus objetivos.
Durante las cuatro temporadas, con diferentes variaciones (la hija de Tirso y madre de Irene irá cobrando más protagonismo, por ejemplo, así como su hijo, que se hará cargo de la ferretería), lo que vemos es la historia de un barrio de una gran ciudad que se enfrenta a un mundo nuevo, ante la reticencia de sus vecinos de toda la vida. Pero, sobre todo, somos testigos de la historia de amor entre un abuelo y su nieta, que atraviesa toda la historia. Tirso es un abuelo que adora a su nieta, pero es también un guerrero, y su empeño por limpiar su barrio de indeseables es el otro eje de su vida, junto al amor por su familia. Por eso el final de Entrevías me parece perfecto, porque el guerrero tenía que descansar y reunirse con su querida nieta.
Lo mejor de la serie: la trama desarrollada por su creador, David Bermejo; las perfectas localizaciones; las interpretaciones de los «mayores» del barrio y, sobre todo, la falta de adoctrinamiento, porque Entrevías no toma partido. Lo peor, las interpretaciones de algunos de los «jóvenes», que, frente a monstruos como Coronado, cantan bastante.
