Tipo: Espías, acción, intriga.
Dónde verla: Prime.
Lo mejor de la nueva película de Dani de la Torre son, sin duda, los paisajes de la Ribeira Sacra, mi tierra. En ese paraíso comienza la trama de espías que protagonizan Mario Casas y Luis Zahera, ambos haciendo el mismo papel que les hemos visto hacer 20 veces. La primera parte de la película está bien trazada, y nos da esperanza: ¡no es un vídeo publicitario como Live is life, la película anterior de De la Torre! Pero no: nos vinimos arriba demasiado pronto; aunque hay que reconocerle al director que tiene buena mano para el thriller y el cine de acción, la historia se embrolla demasiado y sabemos que la espía secreta, Casiel, es la madre de Zeta casi desde que empiezan a hablar de ella.
La historia empieza con el asesinato de cuatro exoficiales de inteligencia españoles. Todos habían participado en los 80 en la «Operación Ciénaga» en Colombia: una operación que terminó en drama, con la muerte de decenas de civiles. La identidad de Casiel, la única de ese grupo de espías que no ha sido asesinada, es desconocida. La jefa de Zeta va a buscarlo a la Ribeira Sacra, donde vive con su perro cuidando a su madre, que ya no tiene recuerdos, y acepta la misión a regañadientes. En ella se va a encontrar con su padre, que desapareció hace años, y tendrá la ayuda de una agente colombiana. La trama es demasiado grandilocuente para la sencillez que esconde: una mujer que quiere venganza por todas las muertes de aquella operación, un padre ausente y su hijo hierático y el descubrimiento de que fue la madre quien disparó el primer tiro, provocando el caos. La factura es correcta, los actores están correctos (vale, Zahera más que correcto, pero es que aburre verlo hacer siempre el mismo puto papel) pero la peli se vuelve predecible y aburridilla en muchos tramos. Aun así, quiero darle el mérito al director de apostar por un tipo de cine que no se estila en España: quizá cuando descubramos cómo hacerlo sin imitar a los yanquis podremos crear un subgénero propio.
