Temporadas: 3.
Finalizada: no.
Tipo: Fantasía.
Dónde verla: Netflix.
Basada en la Saga de Geralt de Rivia del escritor polaco Andrzej Sapkowski, The Witcher empezó siendo una serie que aspiraba a ser de culto y ha terminado por ser más noticia por el culebrón de su protagonista que por su calidad. La polémica llegó cuando se supo que Henry Cavill no iba a seguir en la serie tras la tercera temporada: la rumorología fue mucha, pero, pasados unos años, parece que el principal motivo de esta abrupta salida fue que el actor británico, un gran lector de fantasía, no estaba de acuerdo con la línea argumental, que se separaba del todo de la trama escrita por Sapkowski. Solo he leído la primera novela de la saga, que está bien adaptada, así que no puedo opinar sobre las otras dos temporadas, pero dudo que Cavill dejase la serie sin un buen motivo, porque lo estaba petando.
A partir de la cuarta temporada va a ser sustituido por Liam Hemsworth, el hermano de Chris (Thor). Esperaré a verla antes de opinar, pero mucho me temo que, después de tres temporadas viendo a Cavill, va a ser difícil olvidarlo por un actor que, a priori, no tiene ni la mitad de su carisma.¡Veremos qué pasa!
Culebrones aparte, la serie nos cuenta la historia del brujo de pelo blanco Geralt de Rivia. En el universo donde se desarrolla la trama, los niños con aptitudes para ser brujos son mutados para que su poder sea mayor y puedan desempeñar mejor su trabajo: matar monstruos a cambio de dinero. Geralt recorre el Continente, donde viven humanos, elfos y muchas criaturas fantásticas, muchas de ellas monstruos, que él mata. Mientras, los reinos del Norte y el Imperio Nilfgaardiano viven momentos tensos a causa del ansia de poder de Imperio de Nilfgaard.
La princesa Cirilla de Cintra, Ciri, es una de las más afectadas por el conflicto: Nilfgaard conoce su poder secreto e intenta cazarla. Pero Geralt, que está unido a ella desde antes de que naciese, se sentirá obligado a protegerla. Geralt se cruza en su viaje con un trovador, Jaskier, que no para de hablar, y con la poderosa hechicera Yennefer de Vengerberg (la historia de su conversión a hechicera es potentísima, con esa niña feúcha y desubicada que lo da todo a cambio de su poder y su nueva y atractiva apariencia: tremenda metáfora). El destino trabaja duro para unir a Geralt, Ciri y Yennefer, y lo consigue: en la temporada dos, Geralt entrena a Ciri en Kaer Morhen, el hogar ancestral de los brujos, mientras el Continente sigue enzarzado en batallas que pasarán factura a nuestros protagonistas. Además, se hace público que el emperador de Nilfgaard, Emhyr var Emreis, es el padre de Ciri, y Yennefer ha perdido su poderosa magia y quiere recuperarla.
En la tercera temporada seguimos el viaje de Ciri, con Geralt protegiéndola, y ahora con Yennefer como guía, tras recuperar su magia. La relación entre estas dos mujeres es de lo más guay de la serie, sobre todo por la evolución de Yennefer, quien, poco a poco, comienza a aceptarse, a saber quién es. Sin embargo, una de las licencias que se han tomado respecto a las novelas es la historia de la pérdida de la magia de Yennefer, que cambia notablemente la trama. Quizá los guionistas lo vieron necesario para hacer más vulnerable a su personaje y acercarla a Ciri. Aun así, nunca entenderé por qué, teniendo obras notables detrás, los guionistas cambian las historias de manera tan radical.
Para no seguir divagando: te gustará The Witcher, y mucho, si eres un friki de la fantasía, y, si no, seguramente también disfrutes la serie, porque es una especie de distopía medieval. La primera temporada es especialmente brillante; las otras dos salvan bien los muebles, y ahora toca esperar a ver qué pasa con la nueva era de Liam Hemsworth.
