«Stranger things» (2016-2025).

«Stranger things» (2016-2025).

Temporadas: 5.

Terminada: sí.

Información..

Film Affinity

Tipo: Fantasía, terror, adolescentes.

Dónde verla: Netflix.


Para la Generación X, Strangers things es un alucinante viaje a nuestra infancia y adolescencia: esa vida sin móviles, sobre las bicis, esa moda inclasificable… todo en esta serie nos hace viajar a nuestros primeros años. La serie es un homenaje tanto a los 80 como a las pelis de terror de aquella época, en la que pandillas de niños luchaban contra monstruos terroríficos. Es, no cabe duda, una de las mejores series de fantasía este siglo y ha hecho historia. Además, está llena de referencias al cine de nuestra infancia en los 80, pero también a sagas del siglo XXI como Lord of the rings: por ejemplo, cuando vemos en la segunda temporada cómo escapó Eleven del Laboratorio tras vencer al monstruo, se esconde como Frodo y sus compañeros al dejar La Comarca mientras los Jinetes Negros, en el camino, olisquean; ella se esconde igual de sus perseguidores. En la tercera temporada, uno de los rusos de la trama asesina a uno de los soldados igual que Darth Vader en la famosa escena en la que levanta a un soldado en el aire. Hay muchísimas más referencias, algunas muy claras, como las películas que ven y los vídeojuegos a los que juegan.

La serie discurre en el pueblo ficticio de Hawkins (Indiana), en el que la vida es en general aburrida y normal, pero el cercano Laboratorio Nacional Hawkins, que, aparentemente, trabaja para el Departamento de Energía de los Estados Unidos, esconde un terrible secreto: sin pretenderlo, han abierto un portal a una aterradora dimensión alternativa, el Upside Down. Los habitantes de Hawkins no podrán permanecer ajenos a lo que se esconde allí mucho tiempo.

​La primera temporada nos presenta a los cuatro protagonistas, cuatro chavales bastante frikis que se divierten en el sótano de Mike jugando a juegos de rol. Mike vive con sus padres y su hermana Nancy, que le lleva unos cuantos años y ahora pasa bastante de él. Will Byers vive con su madre, Joyce, y su hermano Jonathan, que va al instituto con Nancy, aunque es un auténtico outsider. Los otros dos amigos son Lucas y Dustin. Lucas es metódico, inteligente y serio, y Dustin es todo corazón. La serie arranca con la misteriosa desaparición de Will, que destroza a su familia y amigos y marca el comienzo de una cascada de sucesos sobrenaturales en el hasta entonces tranquilo pueblo. Para empezar, Joyce se da cuenta de que su hijo intenta hablarle a través de las luces de la casa, así que la llena de guirnaldas y lámparas, y hasta pinta un abecedario en la pared para facilitar que Will hable con ella. Evidentemente, todo dios la toma por loca (ya tenía fama de ser algo peculiar, así que esto solo lo agranda). El jefe de policía del pueblo, Jim Hopper, quien vio morir a su hija hace años y vive dando tumbos, es el encargado de buscar a Will. Mientras todo esto sucede, los ahora tres amigos deciden buscarlo también por su cuenta, y en una de sus escapadas nocturnas encuentran a una extraña niña, de pelo rapado y pocas palabras, y la esconden en casa de Mike. Eleven no tiene nombre, solo el número 11 tatuado en la muñeca, y tiene poderes increíbles, como telequinesia. Los críos no tienen claro de dónde viene, pero saben que de un lugar muy malo. Eleven les asegura que Will está vivo y les explica que está atrapado «al otro lado». Los tres amigos pronto entienden que hay otro mundo dentro de Hawkings, una dimensión tenebrosa, como en su juego de rol, pero saben que nadie va a creerlos. Lo mismo le sucede a Nancy, que, tras ir a una fiesta con su mejor amiga y dejarla plantada para liarse con el guaperas del instituto, Steve Harrington, descubre que algo terrible le ha pasado. La casualidad la une a Jonathan, y juntos se enfrentan a un monstruo terrible (que Joyce jura haber visto en su casa, aunque nadie la cree) y se dan cuenta del gravísimo peligro que acecha a todo el pueblo. Finalmente, los caminos de Joyce y Jim, Eleven, Dustin, Lucas y Mike y Nancy y Jonathan se unen: todos se dan cuenta de que todos saben lo que está sucediendo, y aúnan fuerzas para buscar a Will y a la amiga de Nancy en ese submundo. Pero Eleven, que puede acceder con sus poderes mentales, les cuenta que la amiga está muerta y que a Will le queda poco tiempo. Jim y Joyce conseguirán entrar en la dimensión paralela tras pactar con sus tenebrosos vigilantes que después nunca contarán lo que han visto y encuentran a Will.

Martin Breener es el científico a cargo de esa tapadera que es el Laboratorio Nacional de Hawkings. Durante toda la temporada, mediante flashbacks, vamos a ir descubriendo qué se cuece allí, y Eleven es la clave. Conscientes del peligro de esa dimensión paralela, Breener y sus secuaces secuestran a niños con poderes mentales para intentar contactar con ese otro lado y combatirlo, pero el terrible maltrato al que someten a Eleven en esos experimentos la hace estallar y reventar todo: así se abre el portal. Eleven no ha tenido infancia, ha vivido siempre encerrada, maltratada física y psicológicamente, y cuando conoce a Mike y al resto su vida da un vuelco enorme: descubre que la gente que te quiere no te maltrata y que se puede confiar en ella. Ese amor la lleva, al final de la temporada, cuando uno de los monstruos irrumpe en el instituto, donde se esconden, a sacrificarse por sus amigos y emplear toda su fuerza mental para destruirlo. Y después desaparece…

La segunda temporada empieza casi un año después del final de la primera, y con novedades: ¡tenemos chica nueva en el cole! Se llama Max, MadMax, y es genial: domina el monopatín, bate el récord en los juegos de Arcade y tiene encandilados a Lucas y a Dustin. Pero con ella ha llegado al pueblo su hermano mayor, Billy, un macarra de cuidado… pero que vuelve locas a las chicas.

Por su parte, Mike sigue llamando a Eleven cada noche por el walkitalkie, porque la echa muchísimo de menos. Ignora que su amiga y, para qué negarlo, su primer amor, está muy cerca: escondida en casa del poli, Jim. En cuanto a Nancy, ha vuelto con Steve, aunque siente cosas por Jonathan. Y Will, aunque intenta volver a la normalidad, ha regresado muy tocado del otro lado: tiene regresiones que abren puertas a ese mundo aterrador y, lo que es casi peor, ¡expulsa un bicho que tenía dentro! Joyce, su madre, ha iniciado una relación con el adorable y bonachón Bob Newy, que le dice a Will que él también tenía pesadillas de niño y que dejó de tenerlas cuando le plantó cara al monstruo. Pero claro, Bob no sabe que lo que ve Will es real… y cuando, siguiendo el consejo, planta cara a la araña gigante, esta se mete en su interior y lo parasita, convirtiendo al niño en un espía. Por si no fuese suficiente con esto, el bicho que vomitó aparece en casa de Dustin y este decide adoptarlo… ¡la que va a liar Dart!

La segunda temporada es mucho más oscura que la primera: en esta ya tenemos clarísimo el horror que se esconde bajo el pueblo. Tras su terrible final en la temporada 1, Breener es sustituido en el Laboratorio por Sam, un científico muchísimo más empático y que de verdad desea acabar con la amenaza del otro lado sin cargarse gente, como su antecesor. Su manera de conseguirlo comenzará por contarles la verdad a Joyce, Will y los demás, y así logrará su colaboración. De hecho, Sam va a ser clave para que todos salven la vida cuando los demoperros, como quiere llamarlos Dustin, salgan del abismo y ataquen el Laboratorio. Su sacrificio lo dejará malherido, pero al menos sale mejor parado que el pobre Bob…

Tras la que se lía en el Laboratorio, ya en casa, descubren que Will, aunque poseído por el monstruo, se comunica con ellos por morse con la mano, y les dice que deben cerrar el portal. Pero cerrarlo implica matarlo, porque todos los servidores del ser oscuro están conectados, como una colmena. Para que Will no pueda delatarlos, para hablar con él acondicionan el cobertizo para que no pueda identificarlo, pero, cuando suena el teléfono, la farsa termina: el niño reconoce el sonido e identifica su casa. Es entonces cuando el cabronazo oscuro lanza a los demoperros al ataque. Pero… ¡es el momento elegido por Eleven para regresar!

Eleven ha estado esta temporada fuera de Hawkings y de las vidas de sus amigos, muy a su pesar. Jim quiere protegerla y la mantiene escondida, lo que frustra enormemente a la niña. Tras una discusión tremenda, Eleven revisa los papeles de Jim y encuentra el reportaje de su madre, la mujer que volvió a casa catatónica y que repite siempre una secuencia de palabras. Enfadadísima, El huye de Jim y va en busca de su madre. Cuando la ve, rota, cree que todo está perdido, pero su madre empieza a encender y apagar las luces y Eleven entra en su mente para comunicarse con ella. Allí descubre que esa secuencia de palabras tiene sentido: arcoíris, por el dibujo en la puerta, es la habitación donde vivía Eleven… ¡con otra niña! La secuencia numérica es la intensidad de la descarga que Breener ordenó a uno de sus secuaces aplicar a su madre para borrar su memoria. Con estos datos, Eleven decide no quedarse con su tía y su madre e ir en busca de su «hermana». Como es capaz de encontrar gente simplemente a través de su fotografía, la encuentra en Chicago, viviendo con una extraña banda de macarras. Su hermana puede hacer que los demás vean lo que ella quiere, y con ese poder se ha dedicado a perseguir a todos los que, en el Laboratorio, las mantuvieron prisioneras y abusaron físicamente de ellas. Convence a El para que se una a su cruzada, y juntas, seguidas por la banda, encuentran al enfermero que aplicó la descarga a la madre de Eleven. Pero nuestra heroína no es capaz de matarlo: cuando lo está haciendo ve una foto de sus dos hijas y decide parar. Se da cuenta de que ella no es como su hermana y de que en casa están en peligro y la necesitan, así que decide volver. Y así, llega para salvarlos a todos del ataque de los demoperros. Qué brutal cuando Mike ve que es ella quien la ha salvado, ¡qué tiernos son estos dos!

Pasan muchas cosas en esta temporada antes del desenlace: el intento de captura de Dart liderado por Steven con Max, Dustin y Lucas es espectacular. También la manera de echar al parásito del cuerpo de Will, con ese ataque con calor, porque el monstruo quiere frío, que Jonathan casi no es capaz de terminar pero su madre, Joyce, sí: es más fuerte de lo que parece, no cabe duda. En esta temporada también vemos la ruptura de Steve y Nancy, que se da cuenta de que nunca lo ha amado, realmente, y el inicio del romance entre Nancy y Jonathan tras un viaje surrealista en el que acaban en casa de un periodista excéntrico y conspiranoico al que piden ayuda para difundir las atrocidades que se han hecho en el Laboratorio. Esa noche, con un empujoncito del surrealista personaje, se acuestan y aceptan que están locos el uno por el otro. Y Steve, que ha dejado de ser el niñato gilipollas de la primera temporada hace mucho, lo acepta con deportividad. ¡Está muy entretenido vigilando a los peques y dando consejos para ligar a Dustin!

El desenlace de la segunda temporada, el cierre del portal, no termina con la amenaza del otro lado, pero da un respiro a nuestros chicos, que se van al baile de invierno emocionados, como los adolescentes que son. Mike y Eleven, que en realidad se llama Jane, se dan por fin su primer beso; Dustin acepta resignado que MaxMad elija a Lucas y, cuando se ve solo en la pista, acude Nancy al rescate: Nancy, que está vigilando la fiesta, lo hace escalar con ese baile muchos peldaños en la escalera de la popularidad: ella ya va al instituto y es popular, así que hace ese regalo a Dustin y, en ese momento, todos la amamos.

La tercera temporada mantiene la línea oscura e incluso la supera… Esta temporada, los rusos descubren el portal y deciden reabrirlo. Para ello, montan un tinglado tremendo en Hawkings: un centro comercial bajo el que esconden su sofisticado laboratorio, donde están perfeccionando un arma que logre romper el portal. Como es habitual, cada grupo de personajes va llegando a la misma conclusión por su cuenta, hasta que se reúnen y luchan juntos. Por un lado tenemos a Nancy y Jonathan, que están de becarios en el periódico local, donde ella es tratada como basura por ser una chica. Pero una llamada de una señora que asegura que las ratas están invadiendo todo la lleva a descubrir, aunque no sabe al principio qué es, que algo rarísimo está pasando. Jonathan no la cree y discuten, pero volverán a estar juntos al final de la temporada, por supuesto tras reconocer Jonathan que ha metido la pata.

Por su parte, la pandilla de los chavales también está separada. Dustin ha pasado el verano en un campamento del que vuelve extasiado… ¡y con novia, Suzie! Mike y Lucas están a otro rollo, adolescentes perdidos, y no le hacen demasiado caso, y tampoco a Will, que quiere que todo siga como antes. Así que la crisis los va a pillar en grupos separados. Dustin y Steve sospechan que algo raro se cuece en el centro comercial, así que, gracias a la astucia de la compañera de trabajo en la heladería de Steve, Robin, y de la cansina hermana pequeña de Lucas, se embarcarán en una investigación que terminará llevándolos al epicentro de la instalación rusa. Dustin y la peque logran huir, pero Steve y Robin son capturados y torturados. Por suerte, Dustin y la niña los rescatan, y salen por patas para contarle a todo el mundo lo que ha pasado.

Mientras, Will, Mike, Eleven, Lucas y Max se embarcan en su propia investigación, tras descubrir que Billy, el hermano de Max, está poseído por el monstruo, como Will el año anterior. Pero algo es diferente ahora: el monstruo está creando decenas de esclavos (lo que Nancy descubre aunque nadie la cree) y, como anuncia a Eleven, todo lo ha causado ella. El monstruo de esta temporada es especialmente asqueroso: se forma de vísceras y hace que los humanos se deshagan para hacerse más y más grande. Asqueroso.

Esta temporada, por cierto, Eleven vive con Jim y trata de ser una adolescente normal, lo que incluye besuquearse con Mike a todas horas, algo que molesta mucho al poli. Cuando, exasperado, le dice al chaval que o modera sus visitas o le prohibirá ver a Eleven, Mike miente a su novia y ella lo pilla y decide dejarlo. Es entonces cuando, gracias a Max, va a descubrir lo que mola ser adolescente con tu mejor amiga. Pero Mike y Eleven se quieren de verdad, así que ver cómo se buscan el uno al otro es de lo más tierno. Cuando se quedan atrapados en el centro comercial, acosados por el chunguísimo monstruo, lo que se quieren será más evidente que nunca.

¿Sorpresas? Eleven pierde sus poderes tras la terrible batalla del centro comercial, sin que sepamos por qué. Jim parece morir cuando Joyce se ve obligada a hacer estallar el arma rusa y la atormentada Joyce decide dejar Hawkings… y se lleva a Eleven con ella, claro. Tremenda la separación de Anthony y Nancy y de los dos peques…

La cuarta temporada pilla a Eleven en su nuevo colegio en California, sin poderes y sufriendo acoso de sus compañeras. Su única alegría es hablar con Mike y esperar impaciente su visita. Anthony y Nancy, por su parte, están en crisis, aunque ninguno quiere reconocerlo. Tras plantarla en las vacaciones, Anthony se desahoga con el fumeta de su nuevo amigo californiano y le confiesa que ha decidido romper el pacto con su novia e ir a otra universidad. Hay vacaciones otra vez y Mike llega para pasar unos días con los Buyers. Will alucina viendo a El mentirle descaradamente sobre lo feliz que es y cuántas amigas tiene. Pero tras hacerle un tremendo bullying en la pista de patinaje donde está con Mike y Will, nuestra heroína no puede disimular más. Carente de poderes, dolida y frustrada, golpea a la líder de sus acosadores con el patín. Drama.

Pero alguien acude al rescate de Eleven tras ser detenida: el exdirector del Laboratorio, Sam, que promete ayudarla a recuperar sus poderes. En la ecuación ella no contaba con su ex «papa», Brenner, pero ahí está, en esa secretísima nueva instalación, llevándola al límite para ayudarla a recuperar sus poderes. Como le explica, un terrible trauma la ha hecho olvidar una parte de su pasado, y, cuando perdió sus poderes, seguramente se debió a que algo en su mente hizo clic al estar cerca de recuperar esos recuerdos. Brenner le explica que deben ir paso a paso, recuerdo a recuerdo, o todo saldrá mal. Así que vamos a ver cómo Eleven, paso a paso, recuerda lo más terrible que ha hecho en su vida. Al principio solo ve a otros niños encerrados como ella muertos, y tiene miedo a haber sido ella quien lo hizo. Pero no… fue One, que, con un chip inhibidor, trabajaba de celador y se fue ganando la confianza de Eleven. Cuando la ayuda a escapar, ella le quita el chip, y entonces aparece el sociópata que se escondía tras él.

Joyce recibe una carta en la que le aseguran que Jim está vivo (lo está, prisionero en una cárcel rusa), y, con ayuda del excéntrico periodista que tan bien nos cae, se embarca en una aventura que los llevará primero a Alaska y luego a Rusia para rescatar al policía. Esta parte de la temporada es surrealista, con monstruos incluidos con los que los prisioneros luchan en un pozo. Como el circo romano pero bajo cero. Pero por fin vemos a la pareja darse un beso, ¡que ya tardaban!

¿Y qué monstruo nos toca esta vez? El grandioso Vecna. Es inteligente, está dolido (comprenderemos por qué al ir descubriendo el pasado de Eleven) y es terriblemente cruel: capta a sus víctimas entre adolescentes con traumas, los rompe mentalmente poco a poco y, para rematar, los rompe de verdad, hueso a hueso, mientras se sostienen flotando en el aire. La primera de estas terribles muertas encuentra a un colega de Dustin, Eddie, vendiendo hierba a la víctima, así que se convierte en sospechoso, sobre todo tras darse a la fuga. Dustin y el resto de la panda (excepto Lucas, que desde que han llegado al instituto y Max rompió con él los ignora y solo se junta con los gilipollas del grupo de fútbol) deciden ayudarlo, porque saben que es incapaz de hacer algo así.

Nancy y Robin siguen una pista de Nancy (que, como siempre, da en la diana) que las lleva a un psiquiátrico donde lleva años encerrado un hombre, Victor, acusado de matar a su mujer y a sus hijos, hace 30 años, de la misma terrible manera. Él les cuenta que la casa donde vivían está embrujada y que fue el diablo quien asesinó a su familia. Por supuesto, ¡allá se va toda la panda a investigar! En paralelo iremos viendo la historia de Eleven y One, que es terrible, y descubrimos quién es en realidad el monstruo: ese niño que llegó a la casa nueva con su familia y que terminó matando a su madre y a su hermana. Pero descubriremos también que fue Eleven quien lo envió al mundo del otro lado, y entendemos la fijación de todos los monstruos con ella: siempre ha sido One el monstruo.

Pero, ¿para qué quiere ahora Vcna a los adolescentes? Entre ellos a Max, a la que ha captado ya, ante el terror de sus amigos. Afortunadamente, descubren que la música consigue que la mente no se evada y se quede en la realidad, y Max se pasa casi toda la temporada con los cascos escuchando Running up that hill, de Kate Bush. Mientras, los de California también emprenden su propio viaje tras ser atacados en casa pese a la protección de los agentes de Sam que están con ellos. Destino: recoger a Eleven y después Hawkings. Gracias a esta decisión de no ir antes a su pueblo, conseguirán que Eleven, que es perseguida por un grupo militar muy chungo desde el comienzo de la temporada (del que intenta salvarla Sam) pueda conectarse mentalmente con Max para intentar ayudarla en la batalla final. El plan de los de Hawkings es llevar a Max a la casa de One, o Henry, y atraerlo para que intente asesinarla mientras Steven, Robin y Nancy van al otro lado (cada adolescente que mata One se convierte en una pequeña puerta, como descubrirán aterrados) a la misma casa para matar a Henry mientras está en trance. Eddie y Dustin serán los encargados de distraer a los monstruosos pájaros que protegen la mansión. Y esto nos va a regalar la mejor escena de la temporada: el concierto de heavy de Eddie.

Lucas, que ha vuelto con sus amigos al darse cuenta de lo tarados que están los deportistas, que buscan a Eddie y al resto para apalizarlos, se queda con Max para protegerla. Nada va a salir como planearon, porque el tarado capitán del equipo de los deportistas aparece y ataca a Lucas… y se carga el walkman de Max. Eleven llega para ayudarla, pero One es muy poderoso, y tras una durísima batalla, logra ahuyentarlo, pero no matarlo. Y entonces suenan las cuatro campanadas en el reloj de la casa de Henry, las que marcan el fin de su plan y el inicio de la fractura de la frontera entre los dos mundos, e Eleven se da cuenta de que Max ha muerto. Desesperada, intenta hacerla volver a la vida, y lo consigue a medias: el cuerpo de Max vuelve a la vida, pero su mente se queda atrapada en el otro lado. Pero, al menos, la frontera entre los dos mundos no se rompe. Cuando los de California entra en Hawkings ven cientos de coches dejando el pueblo y este tomado por el ejército, con zonas de seguridad y vigilancia por todas partes.

El reencuentro entre Nancy y Jonathan da al traste con las esperanzas de Steve, que se ha declarado a Nancy, pero se nota que la pareja tiene cosas que resolver. Robin, por su parte, ve a la chica que le mola mientras ayuda con Steve en el improvisado centro de atención para las víctimas de la catástrofe (terremoto, para los que no conocen el otro lado), regalándonos otro homenaje al cine de los 80: ¡inolvidable Molly Ringwald, la heroína de las pelis románticas de la época, con su sombrerito de paja! Mientras preparan comida juntas, tontean: ¡por fin, Robin!

La última temporada comienza con todos de nuevo en Hawkings pero Eleven escondida para que no la encuentren los militares malos, que vigilan el pueblo como halcones, y no solo «arriba»: también tienen patrullas al otro lado. Nuestros héroes siguen un estricto plan diseñado por Nancy, y cada vez que llegan suministros al otro lado para los militares, lo que garantiza un rato con menos vigilancia, Jim hace una incursión peinando todo el Hawkins oscuro buscando a Vecna. Llevan meses buscándolo sin éxito. Jim no deja a Eleven acompañarlo, pese a que la chavala está muy en forma: su padre adoptivo le ha hecho un circuito de entrenamiento en el que se machaca diariamente.

Todo se va acelerar cuando Holly, la hermana pequeña de Nancy y Mike, que lleva meses hablando con un (creen), amigo invisible, el Señor Quién, es secuestrada por uno de los demogorgos de Vecna, que deja en coma al padre y muy malherida a la madre. Como Will sigue conectado mentalmente a la colmena, cuando está cerca de uno de los monstruos puede ver como ellos, y aprende a buscar para averiguar sus planes. Así descubren que Vecna planea secuestrar a decenas de niños, entre ellos a un acosador macarra al que, sin embargo, deben proteger. Mientras, Holly, que está feliz con Henry al otro lado comiendo dulces y probándose vestidos, recibe un mensaje con un mapa, aparentemente de Henry, pero al llegar al destino se encuentra a Max, que le cuenta cómo ha llegado hasta allí, una cueva que guarda un recuerdo en el que One no se atreve a entrar, por lo que allí están a salvo.

Desde ahora, todo va a ir a toda velocidad: Dustin descubre que el otro lado es un puente, el que une Hawkings con el mundo oscuro donde vive Vecna, por eso Eleven no es capaz de encontrarlo astralmente. Max consigue salir, pero Holly no, y, disfrazado de tío amoroso, Henry consigue que todos los niños se crean su historia y le ayuden a reventar el puente, para destruir la Tierra. Pero Steve da con la manera de detenerlo: aprovechar cuando las dos realidades estén cercanas y que Eleven conecte mentalmente con Henry y lo destroce. Ah, ojo, con la ayuda de Will, que de repente tiene poderes, bueno, no los tiene, pero puede canalizarlos si está cerca de la colmena de Vecna, y usarlos contra ellos. Debo confesar que Will me parece un coñazo desde la primera temporada, pero en las últimas… ¡no para de lloriquear! Drama tras drama, así vive el chaval. Me aburre soberanamente.

Reaparece en escena la hermana de Eleven, que una malvadísima sustituta de Brennen (qué guay ver de nuevo a Linda Hamilton), mantiene sedada para sacarle sangre e intentar crear más niños con poderes. Hop no se fía de ella, pero Eleven sí, incluso cuando le dice que la única manera de salvar el mundo y que no se hagan más niños como ellas es que se sacrifiquen tras salvar la Tierra.

El capítulo final, que fue un fenómeno mundial, me gustó: está lleno de nostalgia y de guiños a sagas y películas de fantasía, y nos deja despedirnos de los personajes con calma. Eleven se sacrifica para acabar con Vecna, pero… ¿estaba allí realmente o proyectada? Mike, mientras juega a Dragones y Mazmorras con sus amigos quizá por última vez, dice que él elige creer que ella está viva, y yo también. Pero para que todos siguieran adelante, 11 debía salir de sus vidas.

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