«Silent night» (2021). Camille Griffin.

«Silent night» (2021). Camille Griffin.

Información..

Film Affinity

Tipo: Drama, comedia negra.

Dónde verla: Prime.


Fue bastante vapuleada por la crítica y el público, pero a mí me ha gustado (evidentemente, no es un peliculón, pero me ha parecido original) esta apocalíptica versión de las tradicionales películas navideñas, quizá porque empecé a verla sin tener ni idea de lo que iba, ya que se aleja totalmente del género para ofrecernos una distópica cena de Navidad que va a ser la última de la humanidad: el planeta ha dicho basta y un virus que se transmite por el aire está matando a todos los seres vivos con una muerte dolorosa y atroz.

Los protagonistas de esta película son una pandilla de amigos que se conocen desde el colegio y que deciden tomar la píldora que ha entregado el gobierno británico a sus ciudadanos (excluyendo a los sin techo e inmigrantes ilegales: bárbaros hasta el final los humanos) para que puedan morir plácidamente. Los adultos creen que los niños no saben qué sucede, pero sí, lo saben, y uno de ellos, Art, plantea muchas dudas morales sobre la pastilla (porque no se le ha dado a todos los ciudadanos) y sobre cómo han llegado a ese punto.

La película empieza con ligereza, mostrándonos a un grupo de amigos feliz de reencontrarse, pero con un bagaje de décadas a sus espaldas que los hace guardar rencores y secretos que van saliendo a la luz. Como espectadores seguimos esta primera parte de la película con la misma ligereza, hasta que empezamos a descubrir la cruda realidad: que esa noche todos van a tomar la pastilla y morir juntos. Los anfitriones son Nell y Simon, los guapísimos Keira Knightley y Matthew Goode, perfectos en sus papeles. Con ellos están sus tres hijos, los gemelos y el pequeño Art. Están en la casa de campo de la madre de Nell, a la que veremos más adelante morir sola, y en ella reciben a sus amigos y amigas de toda la vida. En el grupo está la hermana de Nell, Sandra, quien llega con su marido Tony y su repelente hija Kitty. Sandra es superficial e insoportable, y su hija aun más, pero la calma y la bondad de Tony equilibran la balanza. James es amigo desde la infancia de Nelly Sandra, y la hermana repelente siempre ha deseado acostarse con él, y esta noche le va a preguntar por qué nunca la ha deseado, entre otras lindezas. Con James llega su mujer, Sophie, que espera un hijo (aunque sus amigos lo desconocen): ella va a desgana, sabe que no gusta al resto del grupo y es, con Art, la que más dilemas morales plantea. Alex y su mujer Bella cierran el grupo. Alex está llena de fuerza, y apabulla sin darse cuenta a Bella, que parece querer ser invisible constantemente.

La cena, los bailes, las copas… show must go on, pese a todo, pero la certeza de la muerte es demasiado dolorosa como para mantener la farsa mucho tiempo. Art, decidido a no tomarse la píldora, huye de la casa y encuentra a una familia que sí se la ha tomado (con bebé incluido) muerta en un coche: sufre un ataque de ansiedad, su padre lo encuentra en shock y lo lleva a casa, pero, aunque ninguno lo sabe aún, Art no llegará a tomarse la píldora: el virus lo ha alcanzado y muere en brazos de su madre. Ver cómo todos se suicidan es jodido, pero el final, con esos ojos abiertos de Art dándole la razón en sus dudas sobre si podría haber supervivientes… aunque previsible, resulta perfecto. Art es un símbolo, es la conciencia que golpea una y otra vez en ese mundo de adultos que saben que han destrozado el planeta y asumen como perfectos culpables su aniquilación.

En definitiva, aunque no es una película brillante, sí me ha parecido bastante mejor que para recibir menos de un 6 en Film Affinitty.




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