«One upon a time» (2011-2018).

«One upon a time» (2011-2018).

Temporadas: 7.

Finalizada: sí.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Fantasía, amor.

Dónde verla: Disney +.


En su día seguí esta serie temporada a temporada y me encantó, y ahora la estoy viendo de nuevo seguida y me sigue encantando. Es un cuento de hadas, o más bien muchos, pero lo suficientemente inteligente para mantenernos atrapados.

La historia se mueve siempre entre dos mundos: el real y el fantástico. En el fantástico revivimos todos los cuentos de hadas de nuestra infancia… aunque bastante modificados (mucho más macarras), lo que los hace mucho más atractivos. En el real, todos esos personajes tienen vidas anodinas, ignorantes de que un terrible maleficio ha borrado sus recuerdos.

Estamos en una ciudad ficticia en Maine: Storybrooke, a la que Enma Swan llega para llevar a su hijo biológico (al que dio en adopción), Henry, a su casa. El pequeño ha aparecido en su puerta contándole una disparatada historia de personajes de un libro encerrados en una realidad que no es la suya. Enma, que nunca conoció a sus padres y que fue abandonada en una cuneta, o eso cree, se sentirá atraída por ese pequeño pueblo desde que llega y terminará quedándose, sobre todo porque la madre adoptiva de su hijo, Regina Mills, es muy chunga. En realidad, es la Bruja Malvada del cuento de Blancanieves, y la primera temporada está dedicada a estos personajes, porque son los catalizadores de todo lo que ha pasado. Conocemos a una Blancanieves MUY diferente a la de los cuentos, una chica brava, que huye de la Bruja tras ser el Cazador (un guapísimo Jamie Dornan) incapaz de arrancarle el corazón. Malvive robando, y así conoce al Príncipe Encantador, James, que, en realidad, tampoco es príncipe, como veremos más adelante. El temible Rumpelstiltskin, que hace tratos infames siempre que puede, arrebató a una madre a uno de sus hijos gemelos a cambio de dinero para sobrevivir y se lo entregó al Rey. Cuando el valeroso príncipe muere, Rumpel le cuenta al Rey que hay un gemelo: el reino necesita que el príncipe mate al dragón para que el Rey Midas los llene de oro y termine con la pobreza de sus habitantes. Así que nuestro James se convierte en príncipe por decreto, derrota al dragón y es prometido con la hija de Midas, a la que no ama. Y justo cuando lleva a su prometida a su reino intenta robarles Blancanieves… y se enamoran irremediablemente.

En Storybrooke, Blancanieves se llama Mary Margaret y no tiene suerte en el amor, más bien lo contrario. Vive sola y ha perdido esa alegría contagiosa que tenía cuando era Blancanieves: la Bruja no ha dado puntada sin hilo en el reino que creó tras lanzar la maldición. James, que fue herido tras salvar a su pequeña Enma gracias a un encantamiento de las hadas (por eso aparece sola en un camino), está en coma en este mundo irreal, pero despertará cuando Mary Margaret empiece a leerle el libro de cuentos que narra en realidad sus vidas.

Enma, aunque no se cree nada de lo que le cuenta su hijo, intenta abrir su mente y participar en sus aventuras, y aunque muchas cosas le chirrían, va a tardar MUCHO en aceptar la verdad. Tendrá ayuda: el hijo de Gepetto, Pinoccio (August en el mundo real) viajó con ella en el árbol mágico que construyó el carpintero para salvar la vida de Enma cuando se lanzó el maleficio. Pero el mundo real era demasiado tentador, y el chaval dejó a Enma en el orfanato y se fue a vivir la vida… total, ¡hasta que ella tuviese 28 años no iba a poder romper el maleficio! Pero Enma se metió en muchos líos, sobre todo por culpa de su primer amor, Baelfire, que, aunque no lo sabe, es hijo de Rumpel! Se enamoran locamente y roban juntos, pero deciden buscarse una casa y tener una vida normal. Justo entonces aparece August para mostrarle a Bael la verdad y pedirle que se aparte de Enma. Lo hará rompiendo su corazón: ella acaba en la cárcel, embarazada, y él huye a Canadá, pero no dejará de amarla.

Mientras, en Storybrooke las cosas se van acelerando, y, atrapada entre muchos intereses que desconoce, Enma logrará finalmente romper el maleficio. Tremenda escena cuando todos recuperan sus recuerdos…

La temporada 2 se centrará en esos personajes que están ahora bastante perdidos: han recuperado sus recuerdos, pero los comparten con los de sus vidas durante el maleficio, y para colmo descubren que no pueden salir de Storybrooke porque, al hacerlo, pierden todos sus recuerdos del mundo de los cuentos y no pueden recuperarlos. Un drama. Para amenizar la trama, Enma y Snow terminan en el antiguo reino por culpa del sombrero loco y harán todo lo posible para regresar con su familia: en un rinconcito del viejo reino viven refugiados muchos personajes, como Mulan y Aurora, la temible madre de Regina, Cora… y Hook, que nos robará el corazón a todas. Enma va a ponerse a prueba a sí misma esa temporadita en el viejo reino, y descubrirá que es una heroína, sí, pero que también tiene dentro magia. Al final, logran volver sanas y salvas, pero Cora y Hook también consiguen llegar a Storybrooke… y Cora es tan chunga como Rumpel en sus mejores tiempos. Seguiremos con complicaciones, sobre todo cuando Enma se reencuentra con el padre de Henry, y resulta que es el hijo de Gold, Bael, así que Gold es el abuelo de Henry… Bael se va a Storybrooke para estar cerca de su hijo y con él llegará Tamara, su prometida, que no es lo que parece, como descubriremos cuando asesine a Pinoccio, que ha intentado advertir a Enma antes sobre «ella», sin tener tiempo de decir su nombre. Pero Enma tiene ese poder para saber cuándo alguien miente y sabe que Tamara lo hace. Mientras, la enemistad entre Regina y ellos se ha disparado tras la muerte de su madre por culpa de Snow, que ahora vive muerta en vida a causa de los remordimientos. Charming no sabe cómo sacarla de ese bucle de oscuridad. Al final, descubrimos que Tamara y su secuaz trabajan para alguien que quiere destruir la magia, se lía parda, Neal desaparece en un agujero verde y Henry es secuestrado por Peter Pan. Y así llegamos a la tercera temporada, en la que la mitad casi se desarrolla en Neverland, donde Pan es malísimo y necesita matar a Henry para preservar la magia, sus padres y abuelos se van a buscarlo, con la ayuda de Hook, que besa a Enma antes de que aparezca allí Neal y se líe movidilla de celos… Esta parte es un poco aburrida, porque se alarga demasiado: cada vez que parece que van a rescatar a Henry pasa algo y vuelven a empezar. Al final logran volver a Storybrooke, pero Pan se ha cambiado por Henry y sigue con sus planes de arrasarlo todo: Regina conseguirá contener el maleficio que ella creo para que todos llegasen a Storybrooke, pero Enma y Henry tendrán que irse, pues si no desaparecerán, porque no pertenecen al antiguo Bosque Encantado. A cambio, les regala recuerdos maravillosos, pero falsos, de que nunca se han separado. Y así pasan todo un año, hasta que aparece Hook en la puerta de su apartamento.

Con la tercera temporada llega una nueva y temible enemiga, Wicked Witch, que, como descubriremos, es la hermana mayor de Regina, Zelena, abandonada por su madre para que no interfiriese en sus planes de conseguir un marido rey. ¡Menuda era Cora! Trastornada perdida, quiere vengarse de todo y todos, y pondrá en situaciones muy complicadas a todos los habitantes de Storybrooke. Roba la daga de Rumpel y lo encierra, para evitar que su magia la venza, y las cosas van a estar jodidas para nuestros héroes y heroínas. Enma vuelve a Storybrooke con Henry, pero él no recuerda nada del pasado; ella sí, gracias a una poción que le da Hook cuando va a su casa a pedirle ayuda para salvar a toda su familia. Sí, han vuelto al pueblo, pero ninguno recuerda qué ha sucedido el año anterior. Saben que ha pasado un año porque Snow está a punto de dar a luz y por otros detalles, pero su tiempo en el Bosque Encantado se ha borrado de su memoria. Vamos viéndolo en flashbacks, con la llegada de la temible bruja verde, sus artimañas y el hechizo final que los devuelve al presente sin memoria. Ah, Regina se enamora, por fin, ¡y nada más y nada menos que de Robin Hood! Pero, en una de las aventuras de esta temporada, Enma va al Bosque Encantado y rescata a una mujer en apuros, que no es otra que Marian, la mujer de Robin y madre de Roland. La pobre Regina se va a llevar un chasco tremendo, pero, como veremos en la cuarta temporada, su malvada hermana Zelina, a la que creen haber matado, se mete en el cuerpo de Marian y se va con Robin y Roland a vivir lejos de Storybrooke. Cuando Regina y Enma descubren la treta van a New York rápidamente a salvar al arquero, y, aunque parecía imposible, la ya nunca más Reina Malvada tiene su final feliz… o eso parece, ya se sabe que en esta serie cada capítulo tenemos un nuevo drama. Y, efectivamente, lo tenemos: el Autor, el hombre que ha escrito los libros que han dado vida a nuestros héroes, es un tipo mezquino, y cuando Rumpel lo rescata y le pide que reescriba todo para que sean los villanos quienes tengan finales felices, acepta. Se va a liar parda, y más cuando Rumpel descubre que todo el mal que ha hecho se ha cobrado su corazón, que se está muriendo, ennegrecido sin remedio. Cuando muere, el mal sale de su cuerpo e intenta meterse en el de Regina, pero Enma lo impide. La cuarta temporada empieza con la Salvadora en un mundo diferente, intentando quitarse de encima todo ese mal.

En la tercera pasan muchas más cosas: vuelve Maléfica y descubrimos que los bondadosísimos Snow y Charming también son capaces de obrar mal: en el Bosque Encantado le quitaron su hija a la temible bruja, y, aunque todos la creían muerta, no lo estaba: llegó al mundo de Enma y se encontró con ella cuando eran adolescentes. Enma y Regina la buscarán para devolvérsela a su madre. También vemos crecer el amor de Hook y Enma, pese al Señor Oscuro, que coge el corazón del pirata para dominarlo, obligándolo a hacer cosas terribles por él. Pero Hook es un superviviente, y conseguirá salir bien parado. Ah, y por fin escucha a Enma decirle que lo ama, justo antes de desaparecer con el mal de Rumpel dentro de ella, en el capítulo final de esta temporada.

La cuarta y quinta temporadas son muy entretenidas. Conocemos a Elsa y a Anna, que irrumpen en nuestra historia llenándola de frescura (y no solo por el hielo) y Enma se convierte en The dark one. Esta trama es una de las que más me molaron de la serie: comienza con toda la panda apareciendo de nuevo en Storybrooke tras pasar unos meses en Camelot con el Rey Arturo y Ginebra… pero ninguno recuerda qué ha pasado: solo se acuerdan de que fueron allí para buscar a Merlín para conseguir que eliminase el mal de Enma. Poco a poco iremos viendo lo que sucedió en realidad y que ninguno, excepto ella, recuerda. En el presente todos creen que ganó la Oscuridad y que su querida hija, madre, amor, amiga… se ha vuelto malvada. Pero iremos viendo que no todo es lo que parece. Cuando llegan a Camelot descubren que Merlín está dentro de un árbol a causa de un encantamiento, y Enma y Regina investigan cómo liberarlo hasta dar con un conjuro que exige una lágrima vertida por el dolor de perder al primer amor. Regina cree que la suya valdrá, pero Enma sabe que no y coge el corazón de la princesa por la que Henry bebe los vientos para manipularla y hacer que lo rechace: con esas lágrimas logran rescatar a Merlín.

En estas dos temporadas asistimos al crecimiento del amor entre Enma y Hook y al desamor de Regina (cuando Enma vuelve con Marian y comenzamos, al menos yo, a aburrirnos un poco con la deriva de Gold: ahora es bueno, ahora es malo; ahora ama a Bella, ahora le miente. Creo que esta deriva tan cansina fue lo que decidió a los guionistas a darle un papel importante en la sexta temporada como Salvador, para redimir al personaje. Su madre es el Hada Negra, la enemiga final de nuestros chicos, y se va descubriendo poco a poco cómo ha estado «dirigiendo» sus vidas en la sombra. Cuando, temiendo por su vida, Gold y Bella deciden esconder a su bebé, Gideon, con las hadas, desatan el caos sin quererlo: el pequeño es secuestrado por el Hada Negra, que lo cría entre horrores y termina arrancándole el corazón (en ese universo es un adulto, y como tal vuelve a Sotrybrooke, aunque allí han pasado solo unos meses) para poder manejarlo y lograr su objetivo: matar a la Salvadora. Esta temporada parecía la final, y así debería haber sido, porque el cierre es perfecto: tras derrotar a la temible Hada, todos consiguen no su final feliz, sino su feliz comienzo. Enma y Hook se casan, Gold y Bella recuperan a su bebé, Regina es feliz por fin, aun sin amor (ese intento de devolverle a Robin tras viajar con Enma a otro mundo es realmente patético, menos mal que rectificaron) y hasta la antaño malvada Zelina se reforma y será clave para ayudarles a derrotar el mal. La temporada termina con una preciosa escena donde todos se reúnen para cenar… y pensamos que sería el final. Pues no: decidieron estirar la cosa y volvemos a la primera temporada, pero ahora es Henry quien ha olvidado todo y su hija quien se presenta en su casa para pedirle que recuerde y vuelva con su madre, Cenicienta, y salve a todos los personajes. Henry, antes de ir a la Universidad, decide viajar entre mundos, tomarse, digamos, un año sabático. Y así conoce a Cenicienta y se enamora de ella, y vamos viendo cómo un maleficio lo hace olvidarlo todo y cómo su pequeña pero espabilada hija intenta ayudarlo a recordar. No fue bien recibido este intento de alargar lo que no debería estirarse, y la serie terminó con esta temporada.

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