Temporadas: 1.
Finalizada: sí (cancelación confirmada).
Tipo: Adolescentes, drama.
Dónde verla: Netflix.
Entre folleteo y folleteo y dopaje y dopaje, cuestra creer que los protagonistas de Olympo encuentren tiempo para entrenar y estudiar (no hay en toda la serie ni una escena de la parte de formación que se exige en todos los Centros de Alto Rendimiento, CAR, para deportistas). Entrenando los vemos a veces, es un excelente recurso para mostrar los cuerpos perfectos de los protagonistas. ¿EN SERIO? ¿En pleno siglo XXI tenemos que seguir sufriendo estas mierdas de porno suave de la ficción española? La serie es una sucesión de escenas de a mí me dieron vergüenza ajena: todas las de sexo, las del jugador de rugby en la ducha mostrando su cuerpo, las de defensa de los derechos de los homosexuales… ¡es que no hay por donde coger esta serie! La trama es sencillísima: en un CAR lleno de adolescentes y postadolescentes, una empresa, Olympo, tiene un excelente «ganado» para sus experimentos. Pero como son patrocinadores millonarios, se van salvando hasta que algunos de sus deportistas empiezan a tener graves efectos secundarios.
El tema del dopaje es otra vergüenza ajena: en el CAR los chavales se drogan, beben, follan y se dopan como si tal cosa (debe estar encantado el Comité Olímpico Español con esta serie), y aunque intentan mostrarnos que lo hacen por la tremenda presión que tienen por ser deportistas de élite, es complicado creérselo, porque lo único que han hecho los tramposillos y tramposillas es follar como descosid@s y aceptar ser experimentos de laboratorio.
Consejo de amiga: no pierdas el tiempo, esta serie da vergüenza ajena.
