«And just like that» (2021-2025).

«And just like that» (2021-2025).

Temporadas: 3.

Finalizada: no.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Comedia, Drama.

Dónde verla: HBO MAX.


Es complicado que una secuela de una serie tan mítica como Sex and the city funcione. Quizá podría haberlo hecho si las mujeres que ahora son, maduras, supuestamente de vuelta de todo, no fuesen un triste remedo de las treintañeras de la serie original. Por favor, ¡si Carrie lleva tacones hasta a la casa en el campo de Aidan! ¿En estos más de 20 años no ha tenido tiempo de hacer como hicimos prácticamente todas las demás, descubrir las zapatillas y seguir siendo estilosa? En los 90, la manera de vestir de Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte era inspiradora: nos encantaba ver cómo iban estupendas aunque fuese a dar un paseo por la manzana, pero en la actualidad ese reclamo ya no existe, porque nos la pela un poco todo ese rollo: la moda se ha democratizado y el glamour de la alta costura se ha diluido mucho.

Algunas de nuestras chicas siguen siguen enganchadas al tóxico amor romántico, igual que en el siglo pasado. Por destrozar, han destrozado hasta el personaje de la única que, vista desde nuestra perspectiva en la serie original, era un poco feminista, Miranda: en las primeras temporadas da vergüenza ajena al decidir que ahora es lesbiana, así, de repente, con casi 60 años, y arrastrarse tras el personaje de Ché, que se declara no binaria aunque realmente no es más que una mujer lesbiana a la que hacer bullyng se le da de vicio. De ser una mujer, aun llena de inseguridades, que se enfrentaba a ellas y al mundo como una valiente, Miranda se nos presenta ahora como una adolescente gilipollas. En la primera temporada aparecía con canas, algo que nos daba esperanza, pero se tiñó rápidamente. Hala, Miranda, ¡intenta parecer 20 años más joven como tus compañeras! Al menos no se ha operado hasta la muerte como la actriz que interpreta a Charlotte, que, curiosamente, era la que menos nos atraía en la serie original pero, al menos, en su secuela sigue siendo la misma, algo bastante refrescante en el panorama general. Carrie siempre fue un poco chunga, aunque nos resistíamos a aceptarlo en Sex and the city porque todas nosotras estábamos aprendiendo a quitarnos el patriarcado de encima, y dábamos pequeños pasos con ella. Era fácil justificarla, pero ya no. Ahora, en la segunda década de un nuevo siglo, las tonterías de Carrie ya no nos hacen gracia. Sus mohínes de niñata, siendo una mujer adulta, resultan sonrojantes. ¿Qué han metido de moderno en esta secuela? Meter los pronombres hasta en la sopa, hacer no binario, poliamoroso o lo que sea a todo quisque y cambiarnos la sutil ironía de Spencer (el actor falleció en la vida real) por su expareja, el malhostiado organizador de la boda de Charlotte, que ahora vive de exhibir a hombres marcando paquete para vender pan. TODO SURREALISTA.

Durante la emisión de la tercera temporada se anunció que sería la final, con un episodio doble que, debo reconocer, intenta recuperar un poquito la esencia de SATC. Carrie, tras mandar a tomar por saco a Aidan (mucho tardó, siempre fue un gilipollas) y tener un affaire con su maravilloso vecino escritor, inglés («es el primer hombre que me ve primero por mi cerebro»: desgarrador), ha terminado su primera novela de ficción y a su editora no le gusta el final: la protagonista termina sola y le parece un fracaso. La reflexión de Carrie sobre ese fracaso que no existe y su decisión de asumir que va a ser feliz estando sola, trasladando esa certeza al final de la novela, nos ha permitido decirle adiós con dignidad. Charlotte y Miranda terminan felices también, Charlotte con su familia casi perfecta (el nobinarismo de la hija es absurdo, pero ya hemos asumido que EEUU tiene que educarnos bien para que aceptemos la industria del futuro: la de las identidades). Miranda termina con una mujer, pero al menos es una mujer genial, que tiene dos perros a los que ama y que la quiere como es: pese a ello, lo que han hecho con Miranda es para mí lo más imperdonable de esta secuela: han destrozado el personaje. De Samantha no supimos nada más allá de una llamada al final de la segunda temporada, y su personaje sustituto, Seema, la verdad es que es de lo más decente de la serie, porque la otra añadida, la guapísima pero absurda Lisa, da vergüenza ajena, aunque la palma en esto se la lleve la trama de Anthony, que es sonrojante.

Adiós, Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte: mi juventud no hubiese sido la misma sin vosotras, y solo por eso os llevaré siempre en el corazón.

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