Temporadas: 1
Terminada: sí.
Tipo: True crime.
Dónde verla: Disney +.
Como no tenía ni idea del caso Murdaugh y nunca, si puedo conseguirlo, leo nada sobre las películas o series antes de verlas, empecé Muerte en la familia Murdaugh pensando que era ficción hasta leer la advertencia inicial de que se basa en una historia real. Resistí la tentación de ir a Google a ver qué había pasado con esta familia, y gracias a ello pude ver los ocho capítulos de esta miniserie como si fuese un thriller, al menos hasta que mueren Maggie y su hijo Paul, porque ahí es evidente que ha sido el padre quien ha disparado. Pero la manera de reconstruir la historia hasta llegar a la noche de los asesinatos es brillante, en mi opinión, y nos va mostrando una familia que nos da náuseas, ricos que han crecido llenos de privilegios y han perdido cualquier capacidad de empatizar con quienes no son como ellos. La náusea se enfatiza con un montaje sobrio pero que no nos escatima el asco (las escenas en las que Alex come, por ejemplo) ni el desprecio (cualquiera en la que cazan o en la que aparece la foto del tigre que ha matado en Botswana uno de los abogados con los que trata Alex). De hecho, esa insistencia en mostrar cazando a los hombres de la familia y a sus amigos no es casual: nadie me quitará nunca de la cabeza que alguien que es capaz de matar a sangre fría a un animal inocente no mata humanos porque es ilegal. La gente normal no tiene instintos homicidas ni disfruta acosando y asesinando seres vivos. Es evidente que los guionistas de esta serie piensan como yo, porque las escenas de caza son brutales, nos asquean.
La historia, que seguramente todo el mundo conocía menos yo, es la de la familia Murdaugh, que lleva generaciones en Carolina del Sur siendo una de las dinastías legales más poderosa. Maggie y Alex tienen dos hijos, y mientras el mayor es, aparentemente, un chico responsable, el menor, Paul, es un cuadro. La serie comienza con él llegando a casa aún borracho con el coche reventado. La «bronca», por decir algo, que recibe de sus padres se centra en que, como ya lo han condenado por conducir ebrio, tiene que tener cuidado. En contraste, nos muestran a Alex, el padre, defendiendo un caso de muerte a causa de un accidente de coche: aquí sí tiene muchas cosas que decir sobre los conductores borrachos. Cuando la otra parte les ofrece una indemnización de 750.000 dólares para no ir a juicio, el padre y el hermano de Alex deciden aceptar, pero él intenta convencerlos para ir a juicio. Su hermano le dice que no iba a quedar muy bien frente a un jurado popular cuando el abogado de la otra parte cuente cuántas veces han pillado a su hijo conduciendo borracho. Entendemos pronto por qué quería ir a juicio: Alex vive en una estafa piramidal, se queda dinero de las indemnizaciones de los clientes para financiar su lujosa vida y nos da mucho asco, pero mucho, ver sus artimañas. La familia del fallecido lo llama varias veces para pedirle el dinero, y les da largas. Pero quizá lo más brutal de la serie, y lo que realmente nos muestra lo mierdas que son todos, sin excepción, es la muerte de su asistenta, Gloria. Lleva años trabajando para ellos, y nos queda claro que a un ritmo que nadie decente exigiría de quien cuida su hogar. Cuando sufre una caída en la casa de los Murdough y acaba muriendo, Alex hace un chanchullo para liar a sus dos hijos y robarles los millones que la compañía de seguros les paga de indemnización. Pero lo más duro es ver cómo, tras años teniéndola en casa, ni Alex ni Maggie ni sus hijos van a verla al hospital. Maggie parece estar devastada, pero la verdad es que no da el paso para demostrarlo. Paul lloriquea, como siempre, pero tampoco muestra un ápice de decencia.
La trama central comienza con un accidente en una lancha que conduce Paul, puesto hasta las trancas, en la que muere una de las chicas de su pandilla. La suerte parece estar esta vez en contra de los Murdaugh, que no consiguen tapar el incidente con dinero o sobornos. Paul tendrá que ir a juicio, y esta vuelta de tuerca es demasiado para estos depredadores millonarios, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana. Mientras Alex deja sin nada a los hijos de Gloria, a los que echan de su casa, no tiene reparo en gastarse casi 70.000 euros en unas vacaciones con su mujer, sus hijos y la novia del mayor. Tremendo.
Lo mejor de esta serie es que lo que relata sea real: ni en la más retorcida de las novelas encontraríamos tanta mierda. La realidad, ya lo sabemos, siempre supera a la ficción.
