Temporadas: 11.
Finalizada: sí.
Tipo: Comedia, sitcom.
Dónde verla: Disney +.
Modern family (como The Big Ban Theory) será siempre una de mis series favoritas por todo lo que me hizo reír, que fue MUCHO. Durante 11 temporadas, los guionistas lograron mantener altísimo el nivel de los diálogos de esta comedia protagonizada por la familia Pritchett. Es obligado verla en versión original (en mi opinión, es obligado siempre, pero en esta serie mucho más) porque el personaje de Sofía Vergara pierde más de la mitad de su esencia en el doblaje.
Los protagonistas son Jay, el patriarca, y su joven y explosiva esposa Gloria; los hijos de Jay, Claire y Mitchell, y sus parejas, Phil y Cameron, y la tercera generación: Manny, el hijo de Gloria, que Ray trata como a un hijo, y Joe, el niño que tendrán en común en la temporada cuatro; Haley, Alex y Luke, los hijos de Claire y Phil, y Lily, la niña vietnamita adoptada por Mitchell y Cameron.
La serie tiene cubiertos todos los palos: parejas de mediana edad, adolescentes, niños, pareja homosexual, la mujer florero… Pero, lejos de ser una típica sitcom norteamericana, lo gamberro de los diálogos y situaciones la convierten en una joya de la comedia. Las movidas que montan en cada capítulo son surrealistas e hilarantes. Evidentemente, no todos los capítulos merecen un 10, ¡pero hay tantísimos tan buenos a lo largo de sus 11 temporadas! Recuerdo uno con el que casi me ahogo de la risa, cuando Phil y Gloria son escogidos para hacer de extras en un rodaje en un bar y solo les piden que actúen con normalidad. Cada vez que recuerdo esa escena tengo un ataque de risa.
Durante 10 años, las vivencias de la familia Pritchett nos hicieron quererlos pese a su disfuncionalidad, y creo que es de las pocas series que consiguió arrancarme al menos una carcajada en todos sus capítulos. El final de este viaje, con un capítulo doble muy emotivo, era el que necesitaba una serie como esta: tocaba hacernos llorar, por una vez, aun entre risas.
Así, Claire y Phil ven cómo sus hijos por fin despliegan las alas (sobre todo Alex, la superdotada de la familia, que se va a otro país), aunque Haley y su marido se mudarán a la casa de Cam y Mitchell, así que no se irán muy lejos.Tampoco Luke, que se va a la universidad, pero seguro que volverá muchas veces a casa. Esa luz que se enciende en el porche de la casa al final nos lo deja claro.
Gloria por fin se siente independiente, tras tantos años dependiendo de sus maridos, pero, a diferencia del primero, Jay está encantado con su triunfo laboral, la apoya en todo y la alienta a seguir creciendo. Era el único final posible para ese personaje maravilloso.
Y nuestra pareja gay favorita se va a vivir su sueño rural, y, aunque se nos rompe un poco el corazón al ver que la familia se separa físicamente, nos encanta que todos cumplan sus sueños. Es un final al estilo del de Friends: no sabemos si reír o llorar, pero sí sabemos que todos los personajes se merecían dar un paso adelante.
