Tipo: Drama, thriller.
Dónde verla: Prime.
La trama de La asistenta gira más que una peonza, pero el resultado es efectivo: no es un peliculón pero te mantiene intrigada y, sobre todo, entretenida. Basada en una novela de Freida McFadden, que tiene continuación (habrá nueva peli, por tanto), la protagonista es Millie, una joven con un pasado complicado que empieza a trabajar de asistenta en la casa de los Winchester, una familia rica y llena de secretos.
Comenzamos con Millie entrevistándose con Nina y todo es de un buen rollo tremendo. Millie ha mentido en su CV: de adolescente se metió en líos y ha estado en la cárcel, pero ahora, en libertad provisional, busca la oportunidad de empezar de cero. Para ello necesita tener un trabajo y un lugar donde vivir: este trabajo le ofrece ambas cosas, pues incluye vivir en la mansión. Millie pronto se dará cuenta de que Nina está, digamos… un poco trastornada. Le encarga cosas que luego niega haber pedido, tan pronto es amable como le grita furiosa acusándola de haber hecho algo que ella sabe que no ha hecho… Millie no tiene más remedio que aguantar: su libertad provisional depende de ese trabajo. Además, el marido de Nina, Andrew, se convierte en su gran apoyo, y como está muy bueno (es el papel que representa, a mí Brandon Sklenar no me dice nada, como ya me pasó al verlo en la saga Yellowstone) ella se deja querer. La hija de Nina, Cece, adoptada por Andrew, es una preadolescente cáustica, aunque aparentemente con motivo: Andrew (y más personas) le cuentan que Nina se quedó huérfana de niña a causa de un incendio que se sospecha que provocó, y que también trató de ahogar a su hija e intentó suicidarse después.
Millie está flipando, pero ya se siente muy atraída por Andrew, al que compadece por vivir con alguien como Nina, y cuando él le ofrece aprovechar las entradas para un musical y la noche de hotel que Nina le pidió a Millie que reservara (para después negarlo e intentar cobrarle la reserva), ella acepta encantada. Tienen una noche ideal, follan… y al volver a casa se dan cuenta de que Nina sabe todo. Desquiciada, acusa a Millie de robarle el coche y casi hace que la detengan, pero Andrew llega para salvarla. Indignado, echa a Nina de casa y, durante unas semanas, Millie es feliz, follando con Andrew por toda la casa y viviendo la vida loca. Al menos, hasta que la encierra en su habitación…
Y aquí empieza la segunda parte de la peli, que cambia radicalmente los hechos: empezamos con una carta que Nina le escribe a Cece, en la que le cuenta lo que Andrew le hizo pasar y cómo, al recibir el CV de Millie, quien estuvo en la cárcel por asesinato (defendiendo a una compañera de la Universidad de un violador), se le ocurre que quizá ella pueda sustituirla en esa prisión que es su casa y, quién sabe, plantarle cara a Andrew. Porque sí, Andrew es un puto tarado: encerró a Nina en la habitación del ático y no la dejó salir hasta que se arrancó 100 pelos, y todo porque, cuando le indicó que se le veían las raíces, no fue a la peluquería ese mismo día. Pero este tarado es inteligente, y logró convencer a todos de que Nina es la loca: ¡hasta consiguió encerrarla meses en un psiquiátrico cuando fue él quien intentó ahogar a la niña! Nina sabe que no tiene salida: puede irse, pero le quitará a su hija. El plan de que Andrew se pille por Millie le parece su única salida: está tan desesperada que ni se plantea el daño que puede sufrir la asistenta: está segura de que alguien que ha matado antes podrá hacerlo de nuevo. Y bueno, sí, parte de razón tiene: Millie es una superviviente y una tía fuerte, y podrá salir de la habitación y hasta terminará encerrando en ella a Andrew, pero… Cece le recrimina a su madre, antes de irse de la ciudad, que deje a Millie con Andrew y Nina, que es muy buena tía, vuelve a la casa para sacarla de la habitación. Y claro, el que está allí es su marido. En fin, que se lía parda pero terminan cargándoselo y fingiendo una muerte accidental a todas luces difícil de creer. Esta serie es bizarra, no se avergüenza de ser maximalista e hiperbólica: la policía que toma declaración a Nina conocía a Andrew por destrozar la vida de su hermana, así que hace la vista gorda con los detalles incoherentes de la muerte.
El final es coñero, con Millie, recomendada por Nina, empezando a currar de asistenta en una nueva casa… en la que la mujer también necesita ayuda para salir de una relación de maltrato. ¿Cómo seguirá la historia? Como no he leído las novelas, espero que con Millie convertida en una vengadora desatada contra hombres abusivos.
Conclusión: una peli previsible, sí, pero entretenidísima, ágil y con una fantástica interpretación de sus dos protagonistas, Sydney Sweeney y Amanda Seyfried.
