Tipo: Histórica, drama, romanos.
Dónde verla: SkyShowtime, Movistar.
Precuiela: Gladiator.
¿Era necesaria esta secuela? Rotundamente no. Pero, ya de hacerla, ¡por favor!, haber escogido a actores con carisma, no al pavisoso de Paul Mescal o al ya hasta en la sopa Pedro Pascal, haciendo siempre de Pedro Pascal. De Connie Nielsen mejor no digo nada, porque entiendo que vivir en una sociedad tan machista hace que las actrices se sientan obligadas a intentar prolongar su belleza todo lo posible, aun a costa de su expresividad. Solo se salva Denzel Washington, al que se le nota que se lo está pasando en grande haciendo de malo malote, pese a que el guion es tan rotundamente malo que a veces su personaje da más risa que miedo.
Han pasado 16 años desde la muerte de Marco Aurelio; Roma está gobernada por los emperadores gemelos Geta y Caracalla, esteriotipados hasta la indecencia, y el nieto de Aurelio, Lucio Vero (el hijo de Máximo y Lucila), vive bajo el seudónimo de Hanno con su esposa Arishat en el reino norteafricano de Numidia. Cuando el ejército romano, liderado por el general Acacio, conquista el reino, Lucio llegará a Roma como gladiador tras ser comprado por Macrinus (Denzel Washington).
Es tan mala esta película que, de verdad, si tenéis idealizada Gladiator, no la veáis. Si, como yo, tampoco tienes en tan alta estima la precuela, si la ves solo sufrirás una tremenda vergüenza ajena.
