Tipo: Drama.
Dónde verla: Filmin.
Cuando vi esta película en el cine casi me puse mala de tanto llorar: no podía parar. Lo aviso porque es una de las películas más duras que he visto, y de hecho no he sido capaz de verla de nuevo.
La historia nos lleva a un pueblo del estado de Washington (EEUU), donde Selma Ježková (increíble Björk), una inmigrante checa, vive en la más absoluta pobreza con con su hijo, Gene. Selma trabaja en una fábrica del pueblo con su amiga Kathy (Catherine Denueve), y vive en un remolque que ha alquilado a un policía de la ciudad, Bill Houston, casado con Linda.
Por si no fuese suficiente con la pobreza, Selma padece una enfermedad ocular degenerativa y se está quedando ciega, así que lleva mucho tiempo ahorrando para pagar la operación que evitará que a su hijo le ocurra lo mismo. En medio de tanto drama hay momentos felices, como sus momentos con Kathy viendo viejos musicales o los ensayos para una producción musical en los que participa (la banda sonora de la película, de la propia Björk, es increíble).
Pero Lars von Trier SIEMPRE nos golpea con fuerza, y en esta película especialmente. Bill, el policía, corre el riesgo de quedarse sin casa porque su mujer no para de gastar dinero, y le cuenta a Selma su problema. Ella le cuenta lo de su enfermedad y que está ahorrando para operar a su hijo para que no la sufra. Parece un intercambio de confidencias entre dos amigos, pero Bill, aprovechando que ya está casi ciega, la espía para descubrir dónde guarda el dinero y se lo roba. PUM. Sin anestesia.
Desde aquí hasta el final de la película, la angustia que sentimos como espectadores nos traspasa: Selma va a intentar recuperar su dinero, pero la manera de hacerlo termina muy mal para ella, con Bill malherido. La espera la cárcel y la pena de muerte, pero ella solo pueden pensar en recuperar el dinero y operar a su hijo. Me cuesta hasta escribir estas palabras porque me obligan a recordar ese tramo final de la película, cuando creí que mi corazón se iba a romper. Sé que esta película tuvo muchísimas críticas y no a todo el mundo le gustó, si gustar es el verbo adecuado, que lo dudo, en este caso. Pero si el arte se valora según lo que nos hace sentir, no me cabe duda de que Dancer in the dark es ARTE.
