Temporadas: 1.
Terminada: espero que sí.
Tipo: Sexo, comedia.
Dónde verla: Prime.
En 1998 yo estaba en el final de mi veintena, bailando música electrónica como una loca, viajando, ligando y follando libremente y siendo feliz. Debí vivir otro final de los 90, porque según esta serie vivíamos en la era del Opus. Tenía amigas lesbianas y amigos homosexuales que salían del armario sin problema, pero vale, puedo comprar que esa fue mi experiencia y que la que retrata Cochinas es otra. Pero lo que me tiene estupefacta es leer las fantásticas críticas profesionales sobre esta serie, porque me ha parecido aburridísima ¿Transgresora? ¿El porno transgresor? ¿Que salgan tetas, pollas y coños es transgresor? Joder. Muy mojigatas deben ser las nuevas generaciones si ven algo transgresor en esta serie. De todos modos, creo que los guionistas nos han endosado una trama que, por mentalidad, sería más lógica a final de los 70 o principios de los 80, no en un final de los 90 en el que ya habíamos dejado atrás todo eso.
La trama: Nines es un ama de casa religiosa y conservadora que, tras quedarse su marido en coma, debe coger las riendas del videoclub familiar y enderezar la ruina que le ha dejado su Mariano. Como tiene una competencia feroz en un videoclub muy moderno, se le ocurre que centrarse en las pelis «para adultos» puede salvar el negocio. Y de esta premisa llegan a un supuesto alegato feminista, con mujeres de barrio que parecen haberse quedado embarazadas del espíritu santo descubriendo la sexualidad gracias a Nines y sus dos empleados, Chon y Agustín. Hasta tenemos una mujer que ejerce la prostitución con la que blanquean la explotación sexual y la vuelven cuqui: ¡no nos falta de nada!
Francamente, estoy hasta la cona de este neoliberalismo que se disfraza de izquierdas y feminista para devolvernos a las posiciones más rancias de mi juventud. No es moderno sacar tetas y pollas, no es moderno blanquear el porno y la prostitución y, desde luego, el feminismo en los 90 no tuvo nada que ver con lo que nos enseñan en Cochinas. Me ha resultado aburrida, no me he reído ni una vez y, desde luego, me pasma que los críticos la elogien como una comedia satírica.
