Temporadas: 1
Terminada: sí.
Tipo: Intriga, policíaca.
Dónde verla: Netflix.
Creo que el principal problema de esta eficaz miniserie es que intenta abarcar demasiadas cosas: los problemas de salud mental, los crímenes, el abuso infantil, las Olimpiadas, Gaudí… Al final, el eje de la trama, los asesinos en serie y su venganza, se diluyen entre demasiadas rendijas que, francamente, no eran necesarias. Aun así, esta miniserie funciona, sostenida por dos protagonistas muy solventes, especialmente la fallecida Verónica Echegui; ver su trabajo póstumo es triste, pero, a la vez, un precioso homenaje a la actriz.
La trama central son unos asesinatos terribles que se cometen en Barcelona: las víctimas son personas de la alta burguesía catalana y sus cuerpos aparecen en edificios de Gaudí. El primero aparece en La Pedrera, ardiendo hasta morir, y es cuando el inspector Milo Malart, suspendido de empleo y sueldo por agredir a un compañero, se reincorpora a los Mossos para investigar el crimen. Allí le asignan como compañera a Rebeca Garrido, una Policía Nacional llegada de Madrid para ayudar en el caso. Los dos policías van a seguir las pistas hasta encontrar a los dos asesinos, dos hermanos rotos por la maldad, en unos casos, o la incompetencia, en otros, de las personas que han asesinado. Uno de los muertos es el director del centro de acogida donde cayeron tras la muerte de sus padres, quien abusó de ellos física y sexualmente durante años. A la vez que investigan, Rebeca y Milo lidian con sus fantasmas personales; ella acaba de enterrar a su madre, que ha muerto de cáncer, y él a su sobrino, al que adoraba, que se ha suicidado. Su hermano, que padece una enfermedad mental, lo culpa absurdamente de ese suicidio, y su cuñada le pide ayuda porque no puede más. Estas dos tramas tienen demasiada presencia en la serie, y aunque nos ayudan a conocer a los personajes, sí, creo que, especialmente la de Milo, tiene demasiada relevancia.
El final de la serie, con Milo esperando a que regrese su cuñada tras ingresar a su hermano, y Rebeca yendo a apoyarlo, es sobrio y perfecto. También lo es toda la línea de investigación que van siguiendo y la manera de presentarnos los horrores que vivieron los dos hermanos asesinos. Una buena miniserie, que se ve rápido y mantiene la intriga con bastante buen pulso.
