Temporadas: 1.
Finalizada: sí.
Tipo: Thriller, intriga, drama.
Dónde verla: Netflix.
Ante todo y sobre todo, Black Rabbit es una historia de amor entre dos hermanos. No hay lógica en sus decisiones, porque todas están influenciadas por ese amor, tóxico pero infinito, que siente Jake Friedken por su hermano mayor, el desastroso Vince, y por ese amor, culpable pero infinito, que siente Vince por su hermano pequeño Jake. La serie es excelente en muchos apartados: interpretación, fotografía, guion, montaje… y deficiente al empeñarse en alargar la historia todo lo posible: hubiese bastado con seis capítulos, y creo que cuatro hubiesen sido más que suficientes para contárnosla. Al extenderla a ocho, hay demasiado relleno (y no, no me refiero a que sea una serie lenta o que se recree en las imágenes, como en la perfecta Ripley: en Black Rabbit sobran muchas escenas) y la serie pierde pulso. Aun así, la valoración general es excelente, porque es una buena serie, cuyos dos protagonistas, los fantásticos Jude Law y Jason Bateman (pero también los increíbles secundarios y secundarias) se adueñan de sus personajes y logran transmitirnos toda la profundidad de lo que son, pero también de lo que esconden.
La serie avanza trepidante en el presente y se ralentiza cuando viaja al pasado, para mostrarnos la dura infancia de los dos hermanos y, casi al final, el terrible suceso que los marcó para siempre (que se adivina fácilmente desde el principio). En el presente, Jake es el dueño de un famoso restaurante en Nueva York, el Black Rabbit, y la serie comienza con él brindando en una gran celebración, cuando de repente dos ladrones irrumpen en la sala para robar a los clientes. No volveremos a esta escena hasta el final de la serie: desde este momento viajamos hacia atrás para saber qué ha pasado para llegar hasta allí. Así, veremos que la aparente vida perfecta de Jake no es en absoluto perfecta. Pero para que ese disfraz se resquebraje tiene que aparecer Vince de nuevo: su desastroso hermano -un adicto que creó con él el restaurante y tuvo que dejarlo tras liarla parda- vuelve a NY tras volver a liarla parda en su exilio. Desde el reencuentro nos queda clarísimo que Jake tiene una dependencia brutal de su hermano mayor, al que permite que lo arrastre sin piedad al caos que es su vida de delincuente de poca monta, con deuda enorme incluida. También nos queda claro que Vince no es un mal tipo, aunque intente serlo desesperadamente, pero que su capacidad para cagarla una y otra vez parece infinita. Entre la trama mafiosa que Vince trae consigo (una vieja deuda con los Mancuso, los mafiosillos de la zona (puntazo que el patriarca sea sordo) que va a convertir en un infierno la vida de los dos hermanos), se entrelazan historias muy relevantes, como la violación de Anna, una de las camareras, y su perpetrador: un viejo amigo y cliente, famoso pintor, que, como Roxie, la chef, descubre, es un depredador sexual. La historia de Anna en la serie es terrible, y se convierte en una víctima colateral, una más, del desastre que arrastra Vince con él.
Hay más historias secundarias relevantes, como la de Estelle, la prestigiosa diseñadora de interiores que ideó el Black Rabbit, pareja de Wes, un músico de fama mundial, pero que se siente atraída por Jake, que la ama. La familia de Jake, su exmujer y su hijo, y Gen, la hija de Vince, también van forjando la trama, porque son los únicos seres a quienes los hermanos aman al menos tanto como se aman entre ellos. Pero todo el caos que Vince ha traído consigo se va a desatar, marcándolos a todos. El sacrificio final del desastroso pero tierno Vince para darle a su hermano pequeño la oportunidad de tener una vida normal es realmente conmovedor, aunque previsible, y las escenas finales, con todos con sus vidas reconducidas, aprendiendo a ser felices, me ha encantado: en este tipo de series, los finales suelen ser tremendos dramas, pero en Black Rabbit, el sacrificio de Vince los ha redimido a todos. Poético.
No es una serie perfecta, pero sí una buena serie. Recomendable.
