Tipo: Adolescentes, amor, comedia.
Dónde verla: Prime.
No puedo decir que sea una mala película, pero, en mi opinión, le falta fuerza para ser buena. Para resumir: es una dramedia, una película que parte de un hecho dramático para hablarnos de superación y que a medida que avanza tiene situaciones cómicas, o, en este caso, que lo intentan.
La historia comienza con la muerte de Sarah, la madre de Clarissa, que era la hija de Mimi y la mejor amiga de Isabella. Sarah e Isabella estaban a punto de abrir una pastelería en Notting Hill, pero su muerte lo desbarata todo. Isabella, rota de dolor y desesperada por la situación económica a la que se enfrenta, vuelve a su antiguo trabajo, pero Clarissa va a buscarla para proponerle que cumplan el sueño de su madre y abran la pastelería. Necesitan pasta, así que la chavala se la pide a su excéntrica abuela, Mimi, a la que conocemos en los primeros segundos de la película: está escribiendo una carta a Sarah en la que le pide perdón por haber dejado pasar tanto tiempo sin hablarse cuando llega la policía a su casa para anunciarle su muerte. Así que estas tres mujeres se embarcan en la aventura de abrir la pastelería y, para que haya toque romántico nos meten a un prestigioso chef que fue novio de Sarah hace años. Isabella y él se sienten atraídos, y Clarissa sospecha que es su padre, del que desconoce su identidad.
Es una película amable, de esas que ves y seguramente olvides con rapidez… pero que tampoco te hacen sentir que has perdido el tiempo.
