«The boys» (2019-2024).

«The boys» (2019-2024).

Temporadas: 4.

Finalizada: no.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Superhéroes, gore, comedia negra, drama.

Dónde verla: Prime.


The boys es una de las series más bestias que he visto, pero para mí es adictiva. En ella, los superhéroes no son tíos y tías majas que salvan al mundo, aun con sus claroscuros, no: son gente chunguísima, y trabajan para una poderosa corporación: Vought International. La empresa, que dirige una depredadora magníficamente interpretada por Elizabeth Shue (está igual que en Karate Kid, ¿cómo es posible?), monetiza a todos su superhéroes, que son, de verdad, muy despreciables cuando las cámaras no los están grabando. Aunque hay cientos de personas con poderes, solo los mejores pueden entrar a formar parte de los Seven, el privilegiado grupo de siete superhumanos, y la serie comienza con las pruebas de la ingenua Starlight para entrar en él. En paralelo conocemos a The Boys, el grupo de humanos sin poderes que intentan derrocar el corrupto sistema de Voight y sus superhéroes, liderados por Billy Butcher (¡cualquiera reconoce en este rudo macarra al heroico Faramir de El señor de los anillos!). Butcher (en español, carnicero: desde el principio nos dejan clarito de qué va a ir esta serie) odia a las personas con poderes, especialmente a su líder, Homelander, que es, de verdad, asqueroso (si habéis visto Banshee también vais a flipar con el cambio del actor). Butcher perdió a su mujer por su culpa, y emprendió una cruzada para terminar con todos esos superpoderosos y despreciables humanos, aunque para ello él también se haya convertido en un ser bastante deleznable.

En la primera temporada, Butcher forma a su equipo: Hughie (cuya novia muere por culpa de A-Train, uno de los Seven), Frenchie (un traficante, asesino a sueldo o lo que se tercie pero con el corazón más grande de todos), y Marvin T. Milk (al que un superhéroe ya muerto, Soldier Boy, arrebató a casi toda su familia). Entre hostias como panes y sangre, mucha sangre, y sexo, mucho sexo, The Boys va a incorporar a su grupo a la japonesa Kimiko, tras rescatarla del infierno, para descubrir que tiene superpoderes: una fuerza infinita y la inmortalidad.

Starlight logra entrar en los Seven, pero pronto descubre que, excepto quizá Queen Maeve, el resto son despojos humanos, y como conoce a Hughie y se sienten atraídos, cada vez será más The Boys y menos Seven.

Durante las cinco temporadas de la serie vamos a asistir a la lucha entre ambas facciones, riéndonos mucho y girando la cara asqueadas muchas veces, porque la serie no nos ahorra imágenes escatológicas, sangrientas y primeros planos desagradables. Esto es lo que más críticas despierta en sus detractores, pero para mí es uno de sus grandes aciertos: es una serie bizarra, maximalista, en la que todo es a lo grande, lo bueno y lo malo.

Las interpretaciones son realmente buenas, tan hiperactuadas a propósito que resultan hilarantes muchas veces, y aunque desde luego no es una obra de arte, ni aspira a serlo, The boys es una serie única, llena de guiños macabros a las pelis y series de superhéroes y se caga en Marvel y DC mil veces por capítulo, porque para eso, y para nada más, ha nacido.

The Boys intentarán derrocar a los malvados Seven durante todas las temporadas. Acabarán descubriendo que no tienen poderes por casualidad, sino por una droga que fabricó Voight. Así descubre Starlight que su madre aceptó que la drogaran desde bebé para darle poderes, y acabará encontrando a su padre y entendiendo por qué se fue: fue un cobarde, pero no podía soportar lo que le estaban haciendo. Butcher encuentra al hijo de su exmujer, Becca, que resulta ser hijo de Homelander (que la violó para joder a Butcher) y esta relación será tirante pero constante, aun con intermedios, como cuando Homelander lo secuestra e intenta ejercer de padre; por supuesto, no lo logra: es como un bebé malcriado y todos deben hacer lo que desea o se mosquea… y te mata. Porque sí, entre Butcher y Homelander matan a cientos de personas durante las cinco temporadas. Mueren personajes que nos gustan, como Queen Maeve, y otros que detestamos, como el de Elizabeth Shue. Soldier Boy vuelve a la vida y su relación con su hijo, Homelander, es dura de ver: son dos ególatras mezquinos, pero nadie lo es tanto como Patriota.

La temporada final va a resolver esta batalla entre buenos no tan buenos y malos: The Boys quiere encontrar los restos del V1, la droga inicial que hizo inmortales a Soldier Boy y Homelander, para crear un antídoto que les quite los poderes y así matarlos. Homelander está desatado: se erige en Dios, crea una iglesia a su medida y se carga a todos los que se le oponen. Pero, al final, estaba claro que el «bien» debía vencer, y, aunque estamos en una de las series más bizarras de la historia, los capítulos finales son hasta conmovedores. Primero, por la muerte de Frenchi, el personaje más dulce y bienintencionado de la serie: para demostrárnoslo una vez más, es el único que no se ve afectado por las malas vibras en la vieja fábrica de Voight donde intentan encontrar el V1. Allí, todos comienzan a pelearse a causa de alguno de los gases que se mantienen en el aire, pero no Frenchi, a él no le afecta esa maldad temporal y logra sacar a sus amigos de allí. Y luego… lo mata Homelander y nos rompe el corazón. Ay, Frenchie, ¡molabas mucho!

Al final, el equipo vence a Homelander, lo despoja de sus poderes y Butcher lo mata como el carnicero que es. Él era una mala persona, pero tú tampoco eres bueno, le espeta el hijo de Becca antes de anunciarle que seguirá su camino lejos de él. En los minutos finales vemos a nuestros antihéroes felices (casi todos): Starlight y Hughie por fin pueden vivir su amor y los dejamos enamorados mientras ella vuela, embarazadísima, a ayudar a un humano. Butcher no podía sobrevivir, sería una traición a todo el espíritu de la serie, y cuando, destrozado al encontrarse muerto a Terror, su perro (el único ser que realmente lo acepta como es), enloquece y decide lanzar el antídoto que creo Frenchie que acabaría con todos los «supers»… matándolos. Huguie lo detiene e intenta explicarle qué locura está a punto de cometer, pero Butcher, claramente, sabe que su tiempo ha terminado y quiere morir, así que provoca a su amigo hasta que le dispara. Y así muere, quizá no de manera gloriosa pero sí como quería, no a manos de su odiado Homelander. A Kimiko la despedimos viajando, descubriendo el mundo como hubiese hecho con Frenchie. Milk se casa con su amada y abraza su vida familiar, que tanto echaba de menos. Y el hijo de Becca está allí, feliz. Parece que ha elegido a su familia…

El final desató críticas por su radical diferencia con el del cómic (donde Patriota es exonerado de la violación de Becca, que comete Black Noir), pero a mí me ha gustado este final para la serie. Ha habido tanta víscera, tanta sangre, tanto surrealismo, que ver que algunos, al menos, logran ser felices me ha hecho sentir en paz.

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