Temporadas: 7.
Finalizada: sí.
Tipo: Drama, moteros, mafia.
Dónde verla: Disney +.
Sons of Anarchy no es una serie redonda, pero se te engancha aunque no quieras: cuando te das cuenta, estás totalmente absorbida por la historia de Jax Teller. Vale: es un mafioso, un asesino, un machista de mierda, es decir, un ser que debería parecernos despreciable. Pero, mientras devoras temporada tras temporada de la serie ves su intensa lucha interna por ser (un poco) mejor, por derrumbar los cimientos de su club de moteros y convertirlo en algo menos chungo. Simplemente, no va a ser posible, y cuando lo asume, Jax nos regala uno de los finales más bonitos (sí, bonito, pese a todo) que hemos visto.
La serie se basa en el club de moteros SAMCRO (Sons of Anarchy Motorcycle Club, Redwood Original), cuya sede central está en la localidad de Charming, que controlan con mano de hierro. Tienen filiales en otras ciudades estadounidenses, pero el poderío está en Charming, en el taller de mecánica Teller-Morrow, donde se pasan el día (se supone que también trabajando) nuestros moteros. Algunos chicos de SAMCRO llevan en sus chalecos y chalecos la inscripción «Men of Mayhem», que significa que han derramado sangre por el club. Superromántico.
El club lo fundaron John Thomas Teller y Piermont «Piney» Winston en 1967, y el hijo de Teller y Gemma, Jackson, nuestro querido y guapísimo Jax, es el vicepresidente al comenzar la serie. Gemma, además, tiene una relación con Clay Morrow, uno de los confundadores del club, que es el presidente. Jax tiene un hijo, Abel, y acaba de separarse de su madre, Wendy, que está enganchada a las drogas. Y, en este arranque, conocemos a Tara, el amor de su vida, que ha vuelto a Charming para trabajar como médico en el hospital.
En la serie vamos viendo cómo, pese a los intentos de Jax por dejar de ser tan chungos (no dejar de ser chungos, eso está implícito en el club), topa siempre contra un muro. En paralelo, vemos cómo su relación con Tara, pese a lo mucho que se quieren, no puede alejarse de la alargada sombra de SAMCRO, que consigue malear incluso a la generosa y valiente doctora. Aquí no se salva nadie de ser despreciable en algún momento.
Pero Jax es un personaje especial, que te acaba molando aunque sepas que es un cabronazo de cuidado. Hay un momento en la serie (todos quienes la hemos visto sabemos cuál) en el que se rompe para siempre, y ahí sabemos ya, sin dudarlo, que todo ha terminado: Jax va a ir cuesta abajo y sin frenos.
Lo mejor de esta serie, para mí, es cómo se carga la leyenda de las bandas de moteros, mostrándolas como lo que son: una mafia. Son violentos, despiadados, machistas… pero eso sí, lo dan todo por sus compañeros, eso no se puede negar. Ver sus dinámicas, que sean tan cuidadosos con las tradiciones pese a su descarnada violencia, es llamativo. En resumen: tienes que ver Sons of anarchy.
