Temporadas: 4.
Finalizada: no.
Tipo: Adolescentes, drama, comedia.
Dónde verla: Netflix.
Sex education es una de esas joyitas de Netflix que, escondidas entre mucha serie de consumo rápido, pueden llegar a pasar desapercibidas. Por suerte, no fue este el caso de la serie británica, que alcanzó un considerable éxito durante sus cuatro temporadas.La serie, centrada en una pandilla de adolescentes ingleses, tuvo un enorme acierto: crear un universo con aires setenteros en un instituto del siglo XXI, y ese contraste entre los chavales con sus móviles pero su ropa vintage le dio una personalidad única a la serie.
El protagonista es Otis Milburn, un adolescente inteligente pero con algunos problemas para relacionarse, ya que la sombra de su madre, una estrambótica terapeuta sexual (estupenda Gillian Andersen), que siempre ha hablado de sexo en casa sin tapujos, es alargada. Tanta libertad verbal ha conseguido lo contrario que podría esperarse: a Otis no le gusta hablar de sexo y no tiene claro cómo desenvolverse en tan incómodo asunto.Pero tras ayudar, de manera totalmente casual, a un acosador del instituto, agobiado por no dar la talla sexualmente, su compañera de clase Maeve, que asiste al fortuito proceso, se da cuenta de que Otis tiene un don y le propone que lo exploten juntos creando un consultorio de consejos sexuales para sus compañeros. Los personajes son todos luminosos e increíbles: Jackson, el nadador superdotado y popular que, sin embargo, solo quiere ser uno más; la bella Ruby, con su pose de pija que, qué cosas, se siente siempre insegura; Maeve, tan atractiva y poderosa, aunque escondiendo tantos complejos; Eric, el mejor amigo de Otis, abiertamente homosexual, lleno de vida, valiente y, a veces, un poco parviño de más; Adam, el macarra que esconde un corazón enorme; Aimee, la maravillosa Aimee, que tendrá que enfrentarse a una agresión sexual y sacar de su interior la guerrera que esconde; Ola, la hija de un novio de Jean, la madre de Otis, libre y salvaje… Este crisol de adolescentes maravilloso crea, temporada a temporada, historia a historia, un perfecto caleidoscopio del despertar sexual, el primer amor y la lucha contra los prejuicios.
La última temporada, en la que los estudiantes deben cambiar de centro tras el cierre de su instituto, me pareció la más floja, más centrada en identidades sexuales que en personajes. Sí que aborda muy bien la disforia, los problemas que causan esas crisis de identidad, pero Sex education nunca había pretendido «educarnos», no lo hizo en ninguna temporada excepto en esta: se centraba en enseñarnos lo que hay y dejar que nosotras lo interpretásemos y lo juzgásemos, libremente. Por eso la última me pareció too much, además de extraña, fuera del instituto, con nuevos personajes que, realmente, no creo que fuesen necesarios. Aun así, es una serie excelente, llena de drama y de sonrisas, que merece la pena ver.
