Temporadas: 2.
Terminada: ?.
Tipo: Thriller, intriga, policíaca.
Dónde verla: Prime.
Reina Roja es, ni más ni menos, un producto diseñado para entretener: exactamente igual que las novelas en las que se basa, de Juan Gómez Jurado. Puede que a ti no te entretenga, y es fantástico, tanto como que a otros sí. Por eso me pasmo leyendo las reseñas en Film Affinity: ahora todo tiene que ser rompedor y no «caer en los estereotipos del género». ¡Pues vale! Yo, que digo sin dármelas de guay que tengo una buena cultura audiovisual, sé distinguir perfectamente entre una serie grandiosa y una que es puro entretenimiento, y disfrutar de ambas no me hace ser menos culta. La estulticia de los tiempos que estamos viviendo me resulta cada vez más difícil de digerir, francamente.
Pues a lo que iba: Reina Roja es una auténtica fantasmada pero a mí, al menos, me ha resultado entretenidísima pese a ello. Es una fantasmada porque nos presenta a una protagonista, Antonia Scott, que, con un cociente intelectual de 242, es oficialmente la persona más inteligente de la Tierra. No menos fantasmada es la creación de su escudero, Jon Gutiérrez, una representación de todos los estereotipos vascos en el corpachón de un policía homosexual. Pero juntos te caen bien y hasta te arrancan alguna sonrisa, para qué negarlo.
La trama se centra en una unidad secreta de las policías europeas en la que seleccionan en cada país a un Rey o una Reina Roja, una persona de excepcionales cualidades para resolver crímenes, que está apoyada por una escudera o escudero. Antonia es la Reina Roja española, pero la conocemos fuera de sí, con su salud mental muy dañada y con su jefe, Mentor, pidiéndole a Jon que la haga volver a la unidad a cambio de limpiar su expediente. Jon es muy buena persona y, en su intento de ayudar a otras en apuros, se pasa por el forro la legalidad, y esto termina pasándole factura, claro. Jon conoce a Antonia y le parece un bicho raro, porque lo es, pero entre ambos nace una digamos amistad realmente especial. Antonia está taradísima por culpa de los experimentos que sufrió en manos de Mentor, que quería hacerla aun más lista. Además, un extraño personaje, Mr Who, lo llama ella, apareció un día en su piso y disparó a su marido, dejándolo en coma. Tras romperse mentalmente, su padre, el embajador británico, le arrebata la custodia de su hijo. Pero será ese amor por su hijo el que, al final de la primera temporada, libere la mente de Antonia para permitirle rescatarlo. La pareja busca a un asesino en serie que secuestra a hijos de millonarios y les exige como rescate que hagan público un secreto atroz. La primera víctima es el hijo de una poderosa mujer, interpretada por Enma Suárez, y la segunda está aún viva, pero secuestrada: es la hija de un rico empresario que tampoco revelará su secreto por salvarla. Padrazo y madraza, desde luego. Antonia irá descubriendo muchas cosas, como que el muerto no era el hijo de Enma, sino de su empleada de hogar, y que el secuestrador y asesino no es más que un pobre diablo al que maneja a su antojo su hija, que tampoco es su hija sino el instrumento de terror de ese Mr Who que solo Antonia cree que existe. En la segunda temporada viajan a Marbella, donde la muerte de un mafioso ruso y la despiadada persecución a su novia embarazada desatan una trama terrible de tráfico de mujeres y nos muestra en qué pueden convertirse dos policías por culpa de la desesperación: los investigadores marbellís son quienes han asesinado al mafioso y trataron de matar, y siguen intentándolo, a su novia. Mafiosos, policías y una extraña mujer, la Loba Negra, que está matando Reinas Rojas por toda Europa, convergen en una trama en la que, al final, Antonia descubre que esa misteriosa mujer no es Loba Negra, sino que mató a la sicaria enviada para asesinarla, y, cuando va a casa de Jon a avisarlo, ve cómo lo secuestran… y una de las secuestradoras es la nohija de Ezequiel, el asesino de la temporada anterior. Entiende que Mr White vuelve a estar detrás de todo y… así nos dejan, imagino, hasta la temporada final.
Es una serie demasiado enrevesada y que se toma demasiado en serio a sí misma, pero es entretenida y la factura técnica es sobresaliente, algo no habitual en este tipo de producciones.
