«Mobland» (2025).

«Mobland» (2025).

Temporadas: 1.

Finalizada: no.

Información.

Film Affinity

Tipo: Mafia, thriller.

Dónde verla: Skyshowtime.


Lo mejor y lo peor de esta serie es que es puro producto Guy Ritchie. Es lo mejor porque Ritchie es endiabladamente bueno en este género, que modernizó ya hace muchos años, y es lo peor porque no nos ofrece nada nuevo: sabemos perfectamente qué vamos a ver. Y esto, para mí, es algo que no le resta puntos: le suma muchos. Me resulta, aunque pueda chirriar la expresión dada la violencia de sus tramas, un refugio: cuando empiezo una serie o película del británico sé que me va a gustar. Y Mobland no ha sido una excepción: me ha gustado muchísimo.

Tras The gentlemen, la serie basada en su película del mismo título, Ritchie no abandona la temática mafiosa, pero si bien en esta el tono es más ligero y disparatado, Mobland es una serie de mafiosos de corte clásico, y eso la hace brillante. Todo gira alrededor de Harry Da Souza, el solucionador de problemas de la familia Harrigan: ya sabemos que Tom Hardy es un actor sobresaliente, pero en esta serie hay que arrodillarse ante él y rendirle pleitesía, porque él ES la serie. Harry es un personaje maravilloso: es capaz de matar con sus propias manos a quien considere necesario matar, pero sigue siendo un tipo entrañable, leal y que quiere a su mujer y a su hija. No es un bruto descerebrado ni un machista de corte antiguo: la conversación con su hija tras liarse con el nieto de Conrad Harrigan es oro puro.

Los Harrigan están liderados por Conrad y Maeve, un matrimonio de sociópatas. Ella es tremenda: un ser despiadado, cruel y despreciable (qué grande es Hellen Mirren) pero inteligente. Conrad (también brillantísimo Pierce Brosnan) comparte todos sus rasgos psicópatas, pero no es tan listo como ella, que lo manipula a su antojo. Tienen dos hijos y Conrad, además, una hija, Seraphina, que tuvo con otra mujer y a la que Maeve detesta. Es muy rollo Juego de tronos, realmente: hasta el odioso Eddie, el nieto, es un Joffrey. Y será él precisamente quien desate el infierno al cargarse al hijo de Richie Stevenson, el líder de la familia rival, tras compartir con él una noche de juerga en Londres.

Todos los capítulos nos muestran las filigranas que hace el listísimo Harry para evitar el desastre, aunque algunos miembros de la familia Harrigan se lo pongan difícil. Kevin, el hijo menor de Maeve y Conrad, es su mejor amigo y, seguramente, el único ser medio decente del clan. Como Harry, no es solo un matón, y es un acierto enorme de Ritchie mostrarnos toda la profundidad del personaje, perseguido por lo que le pasó en los años que estuvo en prisión. También es muy relevante la presencia de «las mujeres». Aquí no son meras comparsas, pese a esa declaración de Jan a su marido, Harry: «No quiero saber a qué te dedicas ni qué haces en el trabajo». Es más una llamada de auxilio que una declaración real: Harry comparte con ella casi todo; es, en ese aspecto, un mafioso atípico: no considera a su mujer un florero. Bella, la mujer de Kevin, tiene su propia agenda -vengarse de su padre- y, pese a la guerra entre clanes en la que está envuelta, no pierde nunca de vista su objetivo. Sobre la familia planea además un terrible secreto, que no se va a desvelar hasta el capítulo final, que afecta sobre todo a Kevin y a Bella.

En definitiva, Mobland es una serie brillante y adictiva, perfectamente ejecutada y con un guion que, aunque nos hace girar bastantes veces, no nos engaña nunca. Igual que Harry.

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