«Luther» (2010-2019).

«Luther» (2010-2019).

Temporadas: 5.

Finalizada: sí.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Intriga, policíaca, drama, thriller.

Dónde verla: Prime.

Secuela: Luther: Cae la noche.


Luther podría haber sido una miniserie digna de pasar a la historia, pero, como tantas veces sucede, el afán de estirarla la destrozó. La primera temporada es de 10: un espectacular thriller policíaco con Idris Elba y Ruth Wilson en estado de gracia, regalándonos algunos diálogos sublimes. Es una fantasmada, sí, pero una fantasmada perfecta. La segunda temporada no llega ni al 6, siendo generosa; la tercera no pasa de un 5. Como no nos llegaba con semejante declive, en 2015 estrenaron una cuarta temporada y en 2019 una quinta. Estas, al menos, suben ligeramente la media de la tercera, pero siguen alejadas de la genialidad de la primera. Aún les quedaba metralla: en 2023 cerraron la saga (o eso espero) con una película.

John Luther es un detective bastante polémico, con una clarividencia que halla conexiones donde nadie más las ve (he aquí la fantasmada) pero demasiado aficionado a saltarse las normas. Es obsesivo, impulsivo y está totalmente abducido por su trabajo, lo que está a punto de costarle su matrimonio.

Lo conocemos persiguiendo a un tenebroso asesino en serie que tiene a una jovencita atrapada, y Luther consigue arrancarle la ubicación… mientras lo deja pendiendo sobre el abismo tras caerse. La clave de toda esta temporada es esa decisión de Luther de no ayudarlo: el asesino cae y se queda en coma. La decisión de no salvarlo le va a costar cara: primero, porque se siente culpable, y esa sensación lo quema y lo arrastra a cazar a los asesinos de sus casos de manera obsesiva. Segundo, porque lo separará de su mujer, Zoe, quien sospecha lo que ha pasado y no se ve capaz de seguir con él, aun amándolo mucho. Se separan temporalmente y ella conoce a Mark, un hombre totalmente opuesto a John, con el que intenta recomponer su vida.

El primer capítulo nos presenta el caso donde Luther va a conocer a Alice Morgan, que se convertirá en una especie de amiga o enemiga, según el momento, pero con la que, sin duda, mantiene la relación más sincera de todas las que tiene. Alice, vemos, llega a casa de sus padres y los encuentra asesinados, y también al perro. John, que es clarividente, la interroga y descubre en cinco minutos que ella es la asesina. Alice es superdotada y, efectivamente, ha matado a su familia, pero nunca podrán demostrarlo. Lo malo es que se obsesiona con Luther y se las hará pasar canutas, sobre todo cuando amenaza a Zoe. A su retorcida manera, Alice quiere ayudarlo, por lo que intentará que Zoe vuelva con él, le ayudará a despejar problemas en sus investigaciones y, cómo no, se cargará al asesino en serie cuando despierta del coma y puede terminar con la carrera de Luther si habla. Pero, sin duda, su mayor muestra de amistad será en el capítulo final, cuando dispare al cabronazo de Ian, el compañero de Luther.

Vayamos por partes: Luther forma parte de una unidad especial contra delitos graves que dirige Rose, que, pese a lo peliagudo de mantenerlo en plantilla, lo apoya totalmente porque es un detective excepcional. A esa unidad llega Ripley, un joven detective que admira a John y que se convertirá en su sombra. Ian es un veterano investigador de la unidad y amigo de Luther desde hace años. Ripley no siempre está de acuerdo con los métodos de su mentor, y se lo hace saber, mientras Ian parece estar siempre ahí para recoger los pedazos. Lo que no sabemos al principio es que es un policía corrupto, y cuando un robo en el que está implicado sale mal se desata el caos: Ian, viéndose perdido, intenta salir del lío culpando a Luther de sus crímenes, y, para no dejar dudas, mata a Zoe y prepara el escenario para que John parezca culpable. Alice será su gran apoyo en esta etapa, y también Ripley, quien le ayuda desde dentro. En el trepidante final de la temporada, cuando por fin cazan a Ian y Luther va a probar su inocencia, su examigo, al que va a detener, lo apuñala e intenta matarlo. Una vez más, será Alice quien solucione el desaguisado: se carga a Ian. Sin remordimientos, por supuesto.

Y así, con este final perfecto, debería haber terminado Luther, pero no, tras su enorme éxito decidieron hacer una segunda temporada, y aquí empezó a ir todo cuesta abajo. La segunda temporada, sin ser excepcional como la primera, es decente, al menos. El drama es la tercera, que es insostenible.

En la segunda encontramos a Alice en un psiquiátrico, del que John la ayuda a escapar, y a nuestro atormentado detective en una nueva unidad centrada en asesinos en serie. La dirige Martin Schenk, el policía de Asuntos Internos que lo investigaba la temporada anterior, y Luther rescata a Ripley, castigado de uniforme por ayudarlo, y se lo lleva a la nueva unidad. Allí trabaja también Erin, un personaje al que odias desde que la conoces: la policía perfecta, que nunca se salta las reglas y tan traidora que se centrará más en destronar a Luther que en cazar a los malos. Vale, Luther es un cabronazo, pero ella no se queda atrás. Los casos que investigan en esta temporada son interesantes, pero la marcha de Alice se nota demasiado: sin ella, la serie ya no es excepcional. El caso central es un asesino que usa una máscara y mata al azar: y tan al azar, pues lo decide con unos dados. La serie es muy fantasma, pero hacer que sean dos hermanos gemelos asesinos es demasiado.

La tercera temporada es demencial: Ripley, que se ha jugado su carrera en la primera temporada por salvar a Luther, de repente empieza a trabajar para Asuntos Internos, donde está ahora Erin, a las órdenes de un tipo totalmente obsesionado con cazar a su exjefe. En el primer capítulo, Ripley lo defiende tímidamente, pero de repente se vuelve en su contra y colabora con los dos de AI con una rabia que no se entiende. En la unidad están flipando todos con sus movidas, pero están muy concentrados en cazar a un terrible asesino, que se esconde en las casas de sus víctimas y espera a que duerman para matarlas. Había matado hace décadas y ahora ha vuelto, así que Luther lo da todo por cazarlo y, aunque flipa con la actitud de Ripley, no le da demasiada importancia. Al menos hasta que le da un puñetazo en comisaría justo cuando iba a hacer la llamada que podría haber salvado la vida de una de las víctimas del asesino en serie. Por si no les llegaba con este asesino, aparece en escena un justiciero que secuestra a personas que han cometido crímenes y lanza una votación en Internet para ver si debe matarlas o no. Con tantas ocupaciones, Luther y Ripley encuentran a pesar de todo la manera de hacerse amiguitos de nuevo, pero por poco tiempo: el justiciero, perseguido por los dos, mata al joven detective antes de huir. Drama. Erin se viene abajo, Luther está fuera de control pero logra, milagrosamente, resolver los dos casos, y, ojo, incluso ha tenido tiempo de echarse una novieta, Mary. Pero vuelve Alice al final de la temporada y le abre los ojos: eres un cabronazo, como yo, John, mejor que dejes a la pobre mujer ser feliz sin ti. Así que nos despedimos de esta surrealista temporada con Luther y Alice marchándose juntos.

La cuarta temporada no es mala en absoluto, pero condensar en dos capítulos la trama era demasiado. Nos reencontramos con Luther en el fin del mundo, en una casa al borde de un acantilado donde aparecen dos detectives que buscan a Alice Morgan. Poco después, la psicópata muere, o eso parece, y John decide volver al mundo real para investigar su muerte, pero también para detener a un asesino en serie que está aterrorizando London: un caníbal. Conocemos a un nuevo personaje: un mafioso con el que Luther, siempre tan oportuno, se va a cruzar, y que, muy educadamente, eso sí, pondrá precio a su cabeza. El mafioso lo va a perseguir hasta la quinta y última temporada de la serie: es de ideas fijas. De hecho, casi tanto como Alice quien, como ya sospechábamos, no ha muerto y regresa para atormentar a Luther. Se carga al hijo del mafioso tras negarse este a devolverle un dinero que le debe y la lía parda. El asesino en serie de la temporada es realmente perturbador, porque es un cirujano que disfruta cortando a la peña y al que su mujer, una prestigiosa psiquiatra, cubre. Cuando están a punto de descubrirlos no duda en sacrificar a uno de sus pacientes, al que hace pasar por el asesino, pero John y su aparentemente cándida nueva compañera son más listos que él. Bueno, realmente ella, porque John en esta temporada está totalmente superado: el lío con el mafioso y con Alice lo aparta mucho del caso, y será su avispada compañera quien vaya atando los hilos.

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