Tipo: Drama, cine clásico.
Dónde verla: Filmin.
Si hay un clásico entre los clásicos de los años dorados de Hollywood es Lo que el viento se llevó, a la que ni las campañas en redes han logrado cancelar (siempre me fascina quien juzga con ojos de esta época películas, series o libros hechos en otra totalmente distinta: no es racismo que en esta película haya esclavos negros, porque ESO era lo que pasaba en 1861, y por lo que lucharon Norte contra Sur en la Guerra de Secesión).
La historia, basada en la novela de Margaret Mitchell, se centra en la caprichosa y hermosísima Scarlett O’Hara, a la que conocemos en Tara, la mansión sureña de su rica familia, vistiéndose para triunfar. Es día de fiesta en otra mansión, Los Doce Robles, y Scarlett está emocionadísima porque va a ver a Ahsley, al que ama en secreto. Nuestra cabeza loca, por la que suspiran todos los hombres solteros del estado, quiere a Ashley porque no puede tenerlo: está comprometido con su prima, la dulce y bondadosa Melanie. Además de perseguir a Ashley, nuestra heroína va a conocer en esa fiesta a Rhett Butler, un hombre cínico y pragmático, que, como ella, cree que el mundo gira a su alrededor. Y, cuando su amado la rechaza y lo ve besar a Melanie, destrozada, Scarlett acepta sin pensar la proposición de matrimonio de Charles, el hermano de Melanie.
Ese día, además de tanto drama romántico, será el del anuncio de que ha estallado la Guerra de Secesión (1861-1865), y los jóvenes sureños gritan emocionados: creen que van a conquistar a los norteños en un paseo militar, aunque, como todos sabemos, la realidad fue bastante diferente. Entre la guerra y las privaciones, Scarlett, fuerte y decidida, va a salir adelante, ayudando de paso a muchas otras personas, aun sin pretenderlo. Entre ellas, su gran rival por el amor de Ashley, Melanie. La película está ambientada desde el punto de vista del sur, por eso nos van a chocar muchas cosas, pero es un realista y costumbrista retrato de esa sociedad basada en la esclavitud, rota sin poder creerlo, y que asiste al nacimiento de una nueva era sin ser mínimamente conscientes de que está llegando.
Lo que el viento se llevó es un culebrón grandioso, que ha pasado a la historia por su fotografía, impactante en su época, la ambientación, las escenas de batallas y destrucción y, sobre todo, por ella, por la hermosísima Vivien Leigh, que llenó de matices el odioso personaje protagonista, haciendo que se quedase para siempre en nuestros recuerdos.
¿Es Lo que el viento se llevó una gran película? Quizá no lo sea en el sentido estricto, pero, sin duda, sí, lo es. Solo una gran película puede desafiar el paso de los años y los ataques de memos canceladores en redes sociales sin resentirse y, lo que es más importante, conquistando a nuevas generaciones casi un siglo después de su rodaje.
¡A Dios pongo por testigo, Scarlett, que nunca te olvidaremos!
