Temporadas: 3.
Terminada: no.
Tipo: Espías, acción.
Dónde verla: Netflix.
Solvente serie, no apta para ver distraída: exige toda la atención de los espectadores y espectadoras. La protagonista absoluta es Kate Wyler, diplomática estadounidense y experta en crisis, que, antes de viajar a Kabul para asumir la embajada, recibe la noticia de que tiene un destino diferente: Londres. Ser embajadora en UK exige un alto perfil político, y Kate es una agente de campo, no una política, por lo que su llegada a la pijísima embajada va a ser, por decirlo suavemente, curiosa. El motivo de este cambio de última hora es, oficialmente, el ataque de autor desconocido a un barco de la Marina inglesa, que desata una crisis internacional, pero, off the record, Kate va a ser «entrenada» para asumir el cargo de Vicepresidenta de los EEUU, algo que ella ignora.
Kate llega con su marido, Hal, que es francamente insoportable: tiene un encanto innato pero aprovecha la menor ocasión para intentar asumir un protagonismo que no le corresponde; ha sido embajador muchos años y el papel de consorte le toca las narices. Kate, que quiere divorciarse de él, tiene que guardarse las espaldas porque sus movimientos siempre terminan jodiéndola. Ojo, él la quiere y sabe que está postulada a la vicepresidencia, pero su ego es de tal envergadura que, aun sin quererlo, le causa problemas constantemente. Al mismo tiempo, Kate empieza a sentirse atraída por su principal contacto en el gobierno inglés, una relación a todas luces inadecuada.
La serie exige que prestemos atención: la trama política es enrevesada y además se mezcla con la personal una y otra vez. El origen del ataque a los ingleses parece ser en principio Irán, pero Kate pronto desecha esta posibilidad, y sus tejemanejes para reducir la escalada de violencia oral del Primer Ministro inglés contra el controvertido país es digna de seguir (lo de que el presidente norteamericano sea el más contenido no se lo cree nadie, eso sí). Las investigaciones apuntan después a Rusia, y la lían bastante parda intentando asesinar al soldado ruso causante del ataque, dejando a varios de los protagonistas atrapados y sin desvelar, en el final de la primera temporada, si han sobrevivido. Y resulta que, al final, no era Rusia el enemigo: el ataque al barco fue orquestado por el propio Primer Ministro inglés. Trowbridge contrató a Lenkov para bombardear el buque para iniciar una guerra, ya que Escocia e Irlanda del Norte quieren conseguir la independencia, y el Primer Ministro organiza el ataque para que el país se una bajo su mando y así mantener el trono. ¡Tremendo final!
