Tipo: Ciencia ficción.
Dónde verla: Netflix, Prime.
Christopher Nolan no es un director para todo el mundo: o lo amas o lo ignoras (odiarlo me parece imposible). Su cine, uno de los más camaleónicos de nuestra era, ya que toca todos los estilos posibles, es, en mi opinión, una maravilla, pero entiendo que haya muchos espectadores a quienes resulte cargante o demasiado intricado. Solo por haber hecho la mejor película de la historia de superhéroes, la maravillosa El caballero oscuro, de la trilogía del mismo nombre (Batman begins, El caballero oscuro y El caballero oscuro: la leyenda renace) ya estaría en mi lista de directores favoritos, pero es que creo que no hay película de Nolan que no me encante (lo mismo me pasa con Scorsese).
Interstellar es una de mis películas preferidas de Nolan: me parece una maravilla poética. Se centra en un personaje, Joseph Cooper (un gran Mathew McConaughey), que, en 2067, tras la casi destrucción de la Tierra, lucha desde su granja para conseguir cosechas. Joseph vive con su suegro, su hijo Tom y su hija Murph, y en el pasado fue ingeniero y piloto de la NASA: su nueva vida le resulta tremendamente dura. Murph comienza a creer que su habitación está embrujada, porque de repente empiezan a caer libros y juguetes de la estantería (detalle CLAVE). La cosa va a más y aparecen extraños patrones de polvo en el suelo, así que Cooper se da cuenta de que no es un fantasma, sino la gravedad, e interpreta el patrón como un conjunto de coordenadas geográficas. Cooper y Murph las siguen, y llegan a una instalación secreta de la NASA bajo una montaña, donde se encuentran con un exprofesor de Cooper, el doctor Brand,quien decide reclutar a Cooper para que pilote la nave espacial Endurance. La misión: investigar más los nuevos mundos al otro lado del agujero de gusano. Lo malo: tiene que dejar atrás a su familia, aunque garantizándoles un futuro mejor. Murph no lo entiende, y su despedida es desgarradora.
Este es el punto de partida de una de las películas de ciencia ficción más bonitas que he visto. La fotografía, épica y poética, nos arrastra con Cooper a una galaxia en la que somos muy pequeños, aunque él, a la vez, sea tan importante. La manera de desvelarnos lo que sucede tras los aparentes poltergeist de la habitación de Murph es maravillosa, y creo que es imposible terminar esta película sin tener los ojos llenos de lágrimas.
