Temporadas: 5.
Finalizada: sí.
Tipo: Ciencia ficción, fantasía, superhéroes.
Dónde verla: Prime, HBO y Movistar.
Si hubo una serie dignamente sucesora de X Files fue Fringe. En una década de grandes series, esta creación de r J. J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci, tres grandes de la ciencia ficción, no consiguió ganarse sin embargo un lugar entre el gran público, pero sí que atrajo a un buen número de adeptos, como yo, que la consideramos una serie de culto.
Fringe tiene tres protagonistas absolutos y magníficos personajes secundarios. El trío protagonista lo componen Olivia Dunham, Walter Bishop y Peter Bishop. En la primera temporada vamos a conocer a estos tres personajes que yo, al menos, voy a amar para siempre. Ella es agente del FBI y en la primera temporada es reclutada por Phillip Boyles para una nueva división, Fringe, que investiga casos extraños. El primero que investiga es el de su novio, que termina en coma tras unos extrañísimos sucesos que lo dejan con la piel translúcida. Desesperada por ayudarlo, las pesquisas de Olivia la llevan hasta Walter Bishop, un brillante científico que lleva 17 años en un centro psiquiátrico. Para poder verlo necesita que un familiar directo la acompañe, y así conecta con Peter Bishop, que detesta a su padre (los abandonó a él y a su madre, absorbido por sus investigaciones), y se conectan los tres puntos. Walter exige recuperar su antiguo laboratorio en la Universidad de Harvard y el FBI le asigna una brillante asistente, la agente Astrid Farnsworth. Otro personaje clave en la serie es Nina Sharp, la jefa de la compañía Massive Dynamics, creada hace años por Walter y su exsocio y examigo, William Bell. Este hombre es un misterio desde el inicio, porque, aunque Nina asegura que se comunica con él, hace años que no lo ha visto nadie.
En esta primera temporada tenemos que estar muy atentas, porque se sientan las bases de lo que veremos en las siguientes: aparecen los Observadores, unos extraños hombres calvos y muy pálidos que son clave en las vidas de Walter y Peter. Descubriremos que uno de ellos salvó de la muerte a padre e hijo al caer al agua helada (esta escena es CLAVE, pero no sabremos por qué hasta la segunda temporada).
La serie tiene un formato de serie policiaca tradicional, con un caso que se resuelve en cada capítulo y una trama general que se mantiene toda la temporada. En la primera, los enemigos principales son el grupo ZFT, liderado por David Robert Jones, que quiere destruir el mundo, por supuesto. Escuchamos por primera vez habla de el patrón, que, como van a averiguar, se refiere a extrañas muertes o sucesos, imposibles de explicar por la ciencia tradicional.
Mientras luchan contra ellos van resolviendo en cada capítulo un extraño misterio que, normalmente, les lleva a descubrir inquietantes cosas sobre sus propios pasados. Así, Olivia va a saber que es una persona excepcional porque Bell y Walter experimentaron con ella, entre otros muchos niños, con una droga creada para darle habilidades mentales únicas. Walter, que ha olvidado casi todo su pasado, va recuperando lentamente la memoria, pero es tan brillante que aun a medio gas suele ser clave para resolver los extraños casos. Pero estas limitaciones obligan a Peter a vivir con él y vigilarlo, algo que lo incomoda, ya que su relación con su padre es complicada: de hecho, lo llama Walter, no papá.
El malo malísimo, Jones, roba un viejo invento de Walter para poder viajar en el espacio: un teletransportador. Quiere usarlo para salir de la cárcel, y lo hace, pero utilizarlo conlleva un terrible precio, ya que el cuerpo humano no está preparado para semejante cambio molecular. El precio es poco para Jones, porque su objetivo es abrir un portal a ese universo alternativo del que ya sospechamos que procede Peter. Para poder abrir el portal roba un dispositivo que Bell escondió en el brazo robótico de Nina (también descubriremos en la siguiente temporada por qué perdió el brazo, algo relacionado con esa caída en el lago de los Bishop), pero sus planes se van a truncar. La División Fringe va a impedir que viaje al otro universo gracias a un dispositivo que crea Walter para cerrar el portal: Peter lo activa justo a tiempo, pero cierra el portal cuando Jones estaba cruzando, por lo que se parte en dos.
La temporada termina con Olivia siendo invitada a conocer por fin a William Bell en Manhattan… pero no en este universo, sino en el paralelo, donde él vive hace muchos años.
La segunda temporada, que es trepidante, va a desarrollar ya sin complejos el choque entre esos dos universos. Peter, que ya no puede disimular su atracción por Olivia, que es correspondida, descubre por fin que es del otro universo. Vamos a tener un episodio completo explicándonos cómo terminó en el nuestro: Walter y su mujer pierden a su Peter por una enfermedad incurable y Walter, que ya ha descubierto por entonces el otro universo y ha creado un artilugio para poder verlo, ve cómo el Peter del otro lado también va a morir. Su padre, Walternativo, descubre la cura, pero no se da cuenta porque en ese momento entra en su laboratorio el Observador. Walter decide cruzar y salvar al Peter 2… y lo consigue. Pero desatará un caos tremendo que castigará duramente al otro universo, como veremos más adelante. Walter salva a Peter 2 y, aunque su plan inicial era devolverlo a su casa, no es capaz de hacerlo, ni tampoco su mujer. Peter, al descubrirlo, se enfada terriblemente. Está tan herido que cuando aparece su padre biológico, Walternativo, no duda ni un minuto en irse con él al otro universo. Allí nuestros personajes son parecidos pero no iguales: Olivia es mucho más alegre, porque no ha tenido el terrible pasado de la nuestra, Francis está vivo y Walter es como un primer ministro, y mucho más siniestro que nuestro alocado científico. Walternativo, de hecho, sabe que para salvar su universo debe destruir el otro, y para eso precisa a Peter. Que vaya a morir en el intento no parece quitarle el sueño, pero cuando Walter lo descubre, decide viajar al otro lado y salvar a su hijo. Con él irá Olivia, claro… y se va a liar muy parda.
La tercera temporada comienza con Olivia atrapada en el otro lado y siendo inoculada para conseguir que olvide quién es y crea que es FauxOlivia, que se ha infiltrado en nuestro mundo. Aunque es evidente que no es la misma que se fue, sus colegas aceptan su explicación de que verse al otro lado la ha hecho valorar más los momentos felices. Peter, que volvió a su mundo tras ir Olivia a buscarlo y decirle por fin que lo ama, inicia su romance con la falsa Olivia, mientras su verdadera amada sufre lo indecible al otro lado. Cuando Walternative cree que ha conseguido su objetivo de convertirla en la otra Olivia, la integra en su unidad Fringe, y ella parece no recordar nada, pero empieza a aparecérsele Peter pidiéndole que luche y no olvide quién es. Así que, con ayuda de un taxista adorable que conoce a su llegada y la inesperada colaboración del Broyles de overthere, logra volver a su mundo y la Olivia falsa huye al suyo. Pero la adaptación de Olivia va a ser complicada: descubrir que la falsa Olivia ha vivido su vida y ha estado con Peter le rompe el corazón: le llevará media temporada perdonarlo y empezar, por fin, su relación con él. En esta temporada desaparecen casi por completo las investigaciones de cada capítulo y todo se centra en la lucha entre los dos mundos.
La máquina que puede destrozar uno de los universos solo responde ante Peter, pero desde el otro lado la manipulan para que crea que él la maneja. ¿Cómo? Pues con la sangre de su hijo: sí, la falsa Olivia se ha quedado embarazada de Peter, y Walternative está que no cabe en sí de gozo. Pero nuestros chicos solucionarán el desaguisado: Olivia tiene mucho poder dentro, aunque no sepa cómo manejarlo, y al final consigue manipular la máquina para que Peter vuelva a entrar. Y en el capítulo final Peter entra en la máquina y nos lleva al futuro: allí, Olivia y él están casados y la lección de sus aventuras en ese futuro es que deben salvar los dos mundos, así que crea un puente para que se comuniquen y entiendan que deben ayudarse mutuamente, ya que si un mundo desaparece el otro también lo hará.
Y así llegamos a la temporada cuatro, en la que, tras unir a los dos lados, los Observadores han borrado a Peter de la memoria de todos: ha cumplido su misión y corrigen lo que se vieron obligados a hacer para llegar a este momento, que fue salvar la vida de Peter cuando Walter lo secuestra del otro lado y, al cruzar a su mundo, caen en el hielo. Así que comenzamos la temporada sin Peter y sin que nadie se acuerde de él, aunque Walter empezará a verlo y creerá que se ha vuelto definitivamente loco y Olivia sueña con él todas las noches. Cuando empieza a manifestarse como una fuerza eléctrica, Olivia intenta comunicarse con él en una central y lo trae de vuelta sin saberlo. Pero nadie lo recuerda, y Peter está desesperado. Así que ya no tenemos solo dos universos, sino una nueva línea temporal en la que el Peter adulto no existe, y él quiere volver a su realidad: la única manera es construir la máquina, que no existe en este plano. Walter no quiere saber nada de este nuevo Peter, así que él viaja al otro lado para pedir ayuda a Walternative, y su madre cruzará para suplicarle a Walter que lo ayude.
Tenemos nuevos enemigos, unos cambiaformas que ocupan cuerpos de verdad, asimilando su ADN, por lo que son difíciles de cazar. Nuestro equipo Fringe cree que los envía Walternative, pero cuando Peter cruza descubre que no: uno de ellos es su brillante científico, que en su mundo trabaja para Massive Dynamic. En esta realidad, Olivia y su hermana, además, fueron criadas por Nina, pero algo raro está haciéndole a Olivia: la duermen en su casa y la pinchan con algo que le provoca terribles migrañas. Ella no sospecha nada, y durante gran parte de la temporada no tenemos claro a qué juega Nina.
Tras cruzar Peter al otro lado descubren que quien está detrás de los cambiaformas es su viejo enemigo, Jones: nadie lo conoce en este plano temporal, pero sí Peter, lo que descuadra al archimalvado. Los dos mundos colaboran para detenerlo, y es bastante guay ver a los personajes y sus versiones al otro lado. Olivia, en nuestro mundo, recluta a un agente del FBI para el equipo Fringe, Lincoln, que en el otro mundo es el el compañero de la otra Olivia. Lincoln está enamorado de Olivia en los dos mundos, y cuando cruza con ella al otro lado en una misión que le cuesta la vida a su versión más macarrilla, decide quedarse allí. Sí, para evitar que Jones destruya ambos mundos para crear uno nuevo, deben destruir el puente que une los dos universos y no verse nunca más. La despedida es conmovedora.
Mientras, Olivia recupera sus recuerdos de Peter, pero le costará convencerlo de que es verdad: Walter cree que él está proyectando los suyos en ella. No es así, y nuestra pareja favorita vuelve a estar junta.
En medio de esta trama aparece un extraño capítulo en el que los misteriosos Observadores invaden la Tierra y la convierten en un estado marcial (muy similar al nazi). Será la trama central de la temporada final, pero en esta nuestros héroes siguen luchando contra Jones: Walter descubre que su exsocio y amigo, William Bell, está vivo en este plano temporal y es un megalómano de manual: maneja a Jones para que destruya los dos universos para crear uno propio en el que él será casi un dios (las referencias al Arca de Noé son coñeras). Para conseguirlo han estado inoculando la droga roja a Olivia, pues solo ella puede moverse entre universos. September le dice a Olivia que en todos los futuros que ha visto ella debe morir para salvar los mundos. Efectivamente, será así: Walter debe dispararle para evitar la destrucción de los dos universos, pero sabe que, mientras siga bajo el efecto del Cortexiphan, podrá regenerar su cerebro, así que le dispara en la cabeza, frustra los planes de Bell y después le saca la bala. Ella revive… y despedimos a Peter y Olivia esperando un bebé y con el universo.
La quinta temporada es mucho más corta: se grabó con la serie ya cancelada, para dar un final a todas las tramas. Estamos en el mundo de los Observadores, y conocemos a la valiente Etta, la hija ya adulta de Peter y Olivia. Con su equipo de la resistencia libera a Walter, Astrid y a Peter del ámbar, y juntos buscan a Olivia (que el asqueroso librero que la ama haya comprado su ámbar para tenerla en casa no lo vi venir) y la liberan. Juntos tendrán que seguir las pistas que Walter dejó grabadas en cintas de vídeo para construir un artilugio que terminará con los invasores.
Estamos en 2036 y el mundo que conocían ya no existe. Siguiendo los vídeos de Walter van reuniendo las piezas necesarias para construir la máquina, pero en una de las refriegas, Windmark, el líder malvadísimo de los Observadores, mata a Etta, rompiendo el corazón de todos. Peter hasta se coloca uno de los artefactos que llevan los Observadores, que anulan las emociones a cambio de otorgar una inteligencia suprema y el control sobre el tiempo y el espacio. Será el amor quien le haga dar marcha atrás, y será el amor el que guíe a nuestros héroes hasta la batalla final, porque el artilugio se ha construido para enviar al futuro a un niño muy especial: lo conocimos en uno de los viejos casos del equipo Fringe: calvo como los Observadores, no habla y tiene un grado de empatía sobrenatural. September, que ahora tiene pelo y vive camuflado entre los humanos, les explica que, cuando los científicos del futuro descubran que no es necesario sacrificar los sentimientos para ser más perfectos, el espacio temporal se moverá y volverán todos a ese día de 2015 en el que los invadieron, solo que ya no habrá invasión y podrán vivir sus vidas.
El final es precioso, cierra todas las tramas y nos deja a Peter y Olivia felices con Etta, que es de nuevo una niña, aunque tristes porque Walter tuvo que viajar al futuro con Michael (tras ser abatido September, que era quien iba a llevarlo), y jamás volverán a verlo. En la escena final, Peter recibe una carta de su padre desde el futuro: contiene un dibujo de un tulipán, esa preciosa alegoría del perdón que tanto buscaba Walter en la primera temporada.
Supongo que no a todo el mundo le gustará Fringe, pero, para mí, es una serie maravillosa, en la que la ciencia ficción y la distopía no son sino el envoltorio de lo realmente importante: el amor. Porque es el amor de Walter por Peter lo que desata todo, al arrebatarlo del otro lado para salvarle la vida; es también ese amor el que consigue salvarlos a todos, ya que Walter lleva a Michael al futuro porque quiere que su hijo tenga una vida maravillosa. Es el amor entre Peter y Olivia el que les da fuerzas para luchar contra todo, y el de ambos por Etta el que les empuja a la batalla final. Ah, y no puedo terminar este repaso sin recordar a la vaca de Walter, Gene. Antes de partir con Michael, Astrid se la enseña, conservada en el ámbar, y se despide de ella también. Precioso.
