Temporadas: 1.
Finalizada: no (segunda temporada confirmada).
Tipo: Thriller, fantasía.
Dónde verla: MGM.
No suelo leer reseñas antes de ver una serie o leer un libro, para poder disfrutarlos sin ideas preconcebidas; ¡de ahí mi sorpresa al terminar El instituto y ver las demoledoras críticas en Film Affinity! Evidentemente, no es una serie de 10, pero desde luego tampoco de 5 y pico, que es la nota que tenía en la web de cine el verano de 2025, tras su estreno. Muchas de las críticas se centran en la interpretación del protagonista, Joe Freeman: debo de ser de otra galaxia, porque a mí me ha parecido estupenda. Refleja muy bien el papel del adolescente superdotado, con esa tímida pero contundente soberbia que regala la inteligencia a esa edad. Mary-Louise Parker, a la que es un placer ver de nuevo, borda también su papel de controladora aparentemente sociópata, aunque algunas pistas sobre su personaje nos van indicando que ser tan malvada pasa factura. También me ha gustado, como siempre, Ben Barnes.
La serie nos cuenta la historia de Luke Ellis, un adolescente superdotado y con poderes telequinésicos (que afloran cuando se estresa o se enfada), que es secuestrado en su casa una noche y despierta en una siniestra institución llamada El instituto, dirigida por la señora Sigsby y vigilada por el tétrico Stackhouse. Allí, otros adolescentes con poderes, como él, viven en un extraño limbo fuera de la realidad, sometidos a violencia física y psicológica, así como a terribles experimentos, por un grupo de adultos. Los objetivos nunca quedan claros (hasta el capítulo final), aunque los intuimos rápidamente, pero la serie se centra en las vivencias de esos niños y adolescentes a quienes los adultos hablan como si todo fuese normal, aunque dos segundos después les suelten una descarga eléctrica para castigarlos. Un expolicía que acaba de llegar al pueblo y empieza a trabajar como sereno para la poli local, Tim, empieza a sospechar que algo raro pasa en ese Instituto, y comienza a investigar por su cuenta.
Aunque la venden como una serie de terror, lo cierto es que es más un thriller: las barbaridades que hacen a los críos en El Instituto dan miedo, pero es psicológico, y la serie navega entre el thriller y la fantasía hasta el desenlace.
En resumen: una serie sólida, aunque no brillante.
