«Arrow» (2012-2020).

«Arrow» (2012-2020).

Temporadas: 8.

Finalizada: sí.

Información.

Filmaffinity.

Tipo: Superhéroes, acción, DC.

Dónde verla: Prime.


Cuando era niña, los XMen y Green Arrow (para nosotros Patrulla X y Flecha Verde), junto a Spiderman, eran mis personajes de cómic (entonces los llamábamos tebeos) preferidos. Este amor ha envejecido conmigo, y siguen siendo mis personajes favoritos, aunque con la edad conocí a algunos más y también los amo mucho, pero los primeros son los primeros. Aquellos fines de semana volviendo del quiosco emocionada con mis nuevos tebeos son de los recuerdos más bonitos de mi infancia. Por eso amo esta serie, Arrow, aunque adapte muy libremente el personaje de DC. Arrow va más allá, de hecho, de una serie, y con ella nació el Arrowverso, en el que se cruzaron varias series: The Flash, Legends of Tomorrow, Supergirl, Constantine, Batwoman y una serie de animación, Vixen.

Aunque Oliver Queen/Green Arrow ya había aparecido en una serie, la maravillosa Smallville, para relanzar el personaje se decidió empezar de cero. No a todos los fans gusta esta versión de Arrow, pero a mí sí.

Arrow es una serie que se aleja del estereotipo de humor que tan de moda puso Marvel en este siglo: Oliver Queen sonríe poco, es distante y arrastra un pasado que lo ha hecho como es. La serie juega constantemente con el presente, el nacimiento del justiciero, y con el pasado, centrado en su vida en la isla donde vivió cinco años (aunque más adelante veremos que no fue exactamente así) tras naufragar el yate en el que viajaba con su padre y su amante, la hermana de su novia. Sí, Oliver Queen era un bala perdida, un soltero de oro sin principios ni escrúpulos, que, aunque amaba a su novia Laurel, no dudaba en engañarla constantemente, rizando el rizo al seducir a su hermana pequeña, Sara, y llevársela de escapada en el yate familiar. Cuando una tormenta hunde la embarcación, Sara es arrastrada por la fuerza del mar y Oliver la ve morir (o eso cree), incapaz de salvarla. Su padre, parte de la tripulación y Oliver sobreviven en una de las lanchas de emergencia del yate, pero, tras días a la deriva, ya sin agua ni comida, su padre mata al último tripulante que quedaba vivo y después se suicida, pidiéndole a su hijo que sobreviva. En estos flashbacks vamos descubriendo que el millonario Queen se arrepentía de la manera en que obtuvo su enorme fortuna y le pide a Oliver que vuelva a casa, a Starling City, y «limpie» la ciudad. En una libreta que lleva encima y que Oliver encuentra tras su muerte, el millonario ha ido anotando los nombres de todos quienes han ido destrozando la ciudad con su ambición. Y Oliver volverá a casa con la determinación de honrar el último deseo de su padre y salvar Starling City.

La primera escena es en la isla, cuando un pesquero que se acerca ve el fuego que enciende Oliver con un certero tiro con arco y lo rescatan. La primera temporada de Arrow nos va mostrando cómo Oliver quiere adaptarse de nuevo a su antigua vida, pero ya no es el mismo y le resulta imposible. Vemos nacer a Arrow (lo de Green llegará más adelante), que persigue a los indeseables, les da la oportunidad de redimirse y se los carga sin remordimientos si no la aceptan. También vemos cómo Oliver intenta mantener su fachada de playboy despreocupado para esconder a Arrow en la clandestinidad. Tras ser secuestrado junto a su mejor amigo, Tommy Merlyn, logra acabar con los secuestradores y cuenta a la policía que los ha salvado un misterioso hombre encapuchado vestido de verde. Es la primera aparición del justiciero, aunque falseada. Descubriremos poco después que fue la madre de Oliver quien orquestó el secuestro para intentar descubrir qué sabe su hijo de ciertas actividades que no vamos a conocer hasta mucho después, y también nos enteramos de que el hundimiento del yate fue un sabotaje: la propia Moira, la madre de Oliver, lo confirma hablando con un misterioso personaje del que solo vemos un símbolo en un papel: el mismo que Oliver encuentra en una libreta de su padre.

Quentin Lance, el padre de Sara y Laurel, es un policía honesto que detesta a Oliver por haber causado la muerte de una de sus hijas y que intenta sobreproteger a la que le queda: Laurel es furiosamente independiente y valiente, y se ha convertido en una abogada que lucha contra los poderosos. Pese a todo lo que le hizo su exnovio, lo perdona e intenta ayudarlo a integrarse, aunque el personaje que Oliver crea como fachada no se lo va a poner fácil. Con el tiempo, Laurel será parte del equipo de Arrow: se convertirá en Black Canary. Thea, la hermana pequeña de Oliver (la futura Speedy), es otro de los personajes relevantes de esta serie, y su evolución desde esa niñata que bebe y se droga para enterrar su dolor que se encuentra el justiciero al volver a casa a la luchadora en la que se va a convertir es impresionante.

El primer compinche de Arrow va a ser John Diggle (el futuro Spartan): exmilitar, lo contrata Moira tras el secuestro de Oliver para que lo vigile. Nuestro héroe es experto en escaquearse del sufrido Diggle, pero tras conseguir acabar con un peligroso asesino que envenena sus balas con un veneno llamado curare (vamos a oír hablar mucho de él en esta serie), Oliver lo lleva a su guarida secreta, lo salva y le cuenta la verdad. Diggle primero se espanta, porque Arrow MATA sin ningún problema, pero Oliver consigue convencerlo para que se una a su cruzada. Felicity Smoke será la segunda compinche y un personaje también clave en la serie: la conocemos como la despistada genio de la informática que trabaja en la empresa familiar de Oliver, cuando él le pide ayuda para desbloquear un disco duro de un portátil que ha robado a uno de los malos (gracias a los planos que encuentra Felicity descubren dónde va a atacar y logran detenerlo).

En los recuerdos de la isla, Lian Yu (Purgatorio), que se van desgranando en orden cronológico, Oliver deja pronto de estar solo, ya que un extraño chino, Yao Fei Gulong, que domina la lucha y el arco lo encuentra y lo ayuda. Aunque al principio les cuesta entenderse, Oliver se dará cuenta pronto de que en esa maldita isla hay peña MUY chunga. Totalmente inútil para sobrevivir en ese entorno, es secuestrado por un grupo de paramilitares y, ¡oh, sorpresa!, quien lo va a interrogar es Deathstroke, Slade Wilson, uno de los supervillanos de los cómics de DC. Aquí vemos cómo consigue Oliver algunas de las cicatrices con las que vuelve de la isla y que tanto impresionan a su familia y a Laurel. Yao Fei lo rescata, por suerte. En el presente, Oliver se mete en un lío con la policía, a propósito, y es detenido por el padre de Laurel, convencido de que es el misterioso encapuchado: Queen ha preparado todo para que nadie sospeche que Arrow y él son la misma persona, ya que el justiciero ha aparecido a la vez que él en Starling City. Diggle se hará pasar por él mientras está confinado en casa con una pulsera: un plan perfecto… hasta que alguien entra en la mansión Queen y trata de cargarse a Oliver, quien es salvado por Quentin. Y aquí entra en escena uno de los personajes más chungos de la serie: Malcom Merlyn, el padre del mejor amigo de Oliver. Él es el misterioso hombre que hablaba con Moira sobre el sabotaje del yate y es quien ha orquestado el intento de asesinato, creyendo que Oliver es Arrow: la estratagema con Diggle lo libera de sospecha, así que Malcom pide perdón a Moira pero le recuerda, finamente, que está en sus manos. Por cierto, el marido de Moira descubre el sabotaje del yate y que su mujer ha rescatado y escondido el barco, y eso, sumado a un gran desfalco en una de las empresas del grupo, lo convence de que ella oculta algo gordo y se va de casa. Volverá tras el ataque a Moira, pero solo para que Malcom lo secuestre para presionar a Moira.

Como las temporadas de Arrow son muy largas suceden muchísimas cosas: una de las tramas amorosas de Oliver es con Helena, la hija de un chungo empresario relacionado con la mafia que mató a su prometido. La chavala no lo supera y quiere vengarse de todos los implicados en la trama que le costó la vida a su amado: Ollie intenta ayudarla a buscar justicia y no venganza, pero, aunque Diggle le advierte 80 veces que la tía está tarada, él le revela su identidad, la lleva a su guarida secreta y vamos, la caga vilmente. Como no es capaz de matarla, Helena se pira de Starling City, pero volverá unos cuantos capítulos después para seguir tocando las narices a Oliver. Ojo: tampoco tras su segundo intento de matar a su padre, desbaratado por Oliver, conseguirá matarla: ella vuelve a huir (ya volveremos a saber de ella).

Otro de los amores de Oliver esta temporada es una poli, McKenna, que trabaja con Quentin. Aunque es una excelente pareja para el arquero, no va a tener suerte esta vez tampoco: gravemente herida en una de las miles de luchas de la temporada, decide mudarse con su hermana a otra ciudad, ya que allí hay un excelente centro de rehabilitación.

Oliver seguirá solo, aunque todos tenemos claro que su gran amor es Laurel: pero ella ha empezado a salir con Tommy, lo que va a provocar mucha tensión entre los dos amigos. Tommy empieza la serie como un tío despreocupado y alegre, pero en realidad está bastante amargado. Su padre le retira el dinero para que espabile y empieza a currar con Oliver en la discoteca que inaugura en The Glades (la noche que inauguran la quema entera un bombero trastornadísimo, pero como nuestro héroe es millonario no hay problema: la arreglan y listo) y su relación con Laurel podría ser estupenda… pero Tommy descubre que su mejor amigo es el Encapuchado tras ser atacado con curare y salvarle Oliver la vida, pero a costa de mostrar su rostro a su amigo para que le deje actuar. Tommy quiere a Ollie, pero no sabe cómo gestionar ese secreto: su mejor amigo mata peña, aunque sea chunga, y Tommy no tiene claro cómo sentirse. Esto le va a pasar factura a su relación con Laurel, ya que tiene claro que si su novia descubre que Ollie es el justiciero se irá con él, ya que lo admira mucho. Así que la deja. Drama.

Thea se va a enamorar hacia el final de la temporada de otro de los personajes clave del Arrowverso, Roy Harper. Es un delincuente de poca monta de The Glades, y sus vidas se cruzan cuando él le roba el bolso. Atraída por el malote, Speedy va a intentar ayudarlo y le consigue trabajo en la discoteca de su hermano, pero Roy no se presenta a la entrevista: no puede soportar que ella lo ayude. Todo cambia cuando un hombre lleno de ira que empieza a secuestrar peña y asesinarla en directo, acusándola de destrozar The Glades se lleva a Roy. Oliver lo salva, y tras esta vivencia él y Speedy ya no se van a separar: ¡viva el primer amor! Roy está obsesionado con el Encapuchado desde que le salvó la vida, y empieza a hacer sus pinitos como vigilante amateur, ante la desesperación de Speedy.

Laurel, que es la típica mujer perfecta, además de dar trabajo a Speedy para alejarla de la mala vida (tras cargarse un coche drogada con Vértigo la noche de su fiesta de 18 cumpleaños), ayudar a los desfavorecidos desde su bufete de abogados con su mejor amiga (que tras la muerte de su hermano bombero se toma una excedencia, por cierto) y ser la novia 10, es también una hija guay. Así que cuando la capulla de su madre, que la abandonó tras la muerte de Sara, vuelve diciendo que Sara está viva, en vez de mandarla a la mierda le abre las puertas. Error. Su padre pronto se embarca en la locura de encontrar a su hija en las perdidas islas cerca de la que vivió Oliver, ante la desesperación de Laurel. Pero no anda errada la madre, no: en la trama del pasado de Queen en la isla vamos a ver cómo se hizo amigo de Slade y cómo la cagó, convirtiéndolo en su némesis: por supuesto, es por una mujer. La hija de Yao Fei, Shado, fue secuestrada y llevada a la isla para presionar a su padre, pero en un rescate muy parecido al de Leia porparte de Luke y Han (Slade y Oliver van a rescatarla pero terminan rescatados por ella), logran liberarla y los tres planean cómo rescatar a Yao Fei. Mientras, Shado enseña a Oliver a luchar y a usar el arco: ella es una guerrera formidable. Pero… lo bonito dura poco en esa isla: Slade, Oliver y Shado no tienen ni un día tranquilo.

El final de temporada es trepidante: Oliver y su equipo descubren que Malcom planea destruir The Glades para reconstruirlos, y que en su plan no ha dudado en amenazar y extorsionar a millonarios como Moira, que, finalmente, confiesa en una rueda de prensa el plan para intentar lavar su conciencia. Pero, pese a conocer el plan y encontrar el dispositivo que va a causar el terremoto, que desactiva Quentin, no contaban con la maquiavélica mente de Malcom: había puesto dos dispositivos, y The Glades revienta. Uno de los muertos va a ser Tommy, que entra en el barrio para buscar a Laurel. Drama.

Es tal drama esta muerte que Oliver se pira a la isla destrozado: comenzamos la segunda temporada con Felicity y Diggle lanzándose en paracaídas en la isla para buscarlo y hacerlo volver a casa. Su madre va a ser juzgada, Thea está sola y la empresa familiar se va a la mierda. Finalmente, consiguen que vuelva a Starling City con ellos, pero las cosas están jodidas en casa, y Oliver va a necesitar algo más que compasión para vestirse de nuevo la capucha. Quiere ser un hombre mejor en honor a Tommy, y es así como decide convertirse en Arrow y dejar de matar siempre que sea posible.

Su empresa ha sido tomada por una compañía buitre y debe pararla: sorprendentemente, será el ya exmarido de su madre, Walter, quien lo ayude. Con la empresa medio a salvo, solo le va a tocar aguantar a la insufrible CEO de la compañía invasora, que tiene el 40 % de las acciones. Otro personaje aparece de repente en Starling City: Ssebastian Blood un concejal de The Glades que no deja de dar caña a los ricos. Oliver intenta entenderse con él, pero su doble vida lo complica. Y, para terminar con las sorpresas, arrancamos la segunda temporada con el regreso de Sara Lance. Sí, la hermana de Laurel está viva, porque no murió en el atentado del barco: la rescató un barco con una extraña tripulación. En esta temporada vamos a ir viajando a su pasado para saber qué le sucedió, y de paso a Oliver, ya que sus caminos se van a cruzar.

Laurel va a enfrentarse esta temporada a muchos demonios y los va a hogar con alcohol y pastillas, lo que le va a complicar la vida: trabaja en la Fiscalía ahora, pero su adicción le va costará el puesto. Es cierto que tiene un problema, pero no es menos cierto que alguien parece empeñado en exponerla. Los espectadores descubrimos antes que Oliver y su equipo que Sebastian Blood es un chungo: está detrás de un terrible plan para dominar The Glades y joder a Oliver… pero quien realmente mueve los hilos es Slade. Sí, Slade ha venido para vengarse de su examigo, porque, como iremos descubriendo esta temporada en la trama de la isla, Shado va a morir. No es por culpa de OIiver realmente, pero sí que influye en ella. Volvamos atrás. Sara Lance ha sido rescatada por un barco en el que manda un hombre extraño, que quiere llegar a la isla donde está Oliver para encontrar unos cadáveres de soldados japoneses: Shado, Salde y Oliver ya los han hallado, como sabemos, pero ignoran que esos soldados transportaban una sustancia que vuelve fuertes a los humanos, casi invencibles: el mirakuru. Cuando llegan a la isla y Oliver se encuentra con Sara alucina. Aunque parece ayudarlos, realmente es leal al hombre del barco, al menos al principio: después hará equipo con los perdidos de la isla. En una de las luchas, Slide cae herido de muerte y le dan el mirakuru para intentar salvarlo. Sobrevive, pero la sustancia, además de una fuerza sobrehumana, también afecta a su cabeza, volviéndolo muy agresivo. Después de varias movidas, Slide se pira y los otros tres salen a buscarlo, pero son capturados por el hombre del barco, que le dice a Oliver que elija quién quiere que sobreviva, si Shado, su amante, o Sara, su examante, porque si no matará a las dos. Oliver elige a Sara en el último segundo, y después se va a sentir tremendamente culpable por haberlo hecho, pero, a instancias de Sara, decide no contárselo a Slade, que estaba enamorado de Shado, para no hacerlo sentir peor. Error: Slade lo descubrirá y será mucho peor. Ese es el origen de su odio contra Queen y la razón de que esté en la sombra dirigiendo a Blood con un plan para vengarse de él jodiendo la vida de todos los que ama. Y Laurel es la primera.

Sara no quiere que nadie de su familia sepa que está viva, porque, como le explica a Oliver, ahora es miembro de un grupo de guerreros liderados por Ra’s al Ghul, un temible luchador, y se ha fugado: la perseguirán a donde quiera que vaya y tiene que mantener a su familia a salvo. Pero sí que se lo dicen a Quentin, que acepta guardar el secreto. Pero cuando Laurel cae en picado en su adicción vuelve para ayudarla y su hermana la ve, aunque cree que ha sido una alucinación. Pronto descubrirá que no lo era, pero reacciona fatal: está lidiando con su adicción y Sara paga su frustración. Pero… Laurel acaba yendo a Alcohólicos Anónimos con su padre y empieza a redimirse.

Ah, en esta temporada conocemos a Flash: comienza el Arrowverso, y Barry llegará a Starling City para investigar un extraño caso. Él y Felicity se hacen tilín, pero la cosa no pasa de un flirteo: eso sí, basta para que Oliver se dé cuenta de que siente algo por su genio particular. Bueno, él no se da cuenta, pero el resto sí, como suele suceder con Oliver y sus sentimientos.

El final de la temporada es trepidante: Slade parece tener siempre ventaja, y, al final, pone a Oliver en la misma situación que cuando tuvo que elegir entre Sara y Shado, pero con su madre y su hermana. La muerte de Moira es un bombazo para todos: ¡qué cabronazo Deathstroke! Aunque finalmente consiguen detenerlo y le inyectan el antídoto contra el Mirakuru, la muerte de Moira va a definir muchas cosas: la primera, que Thea, rota de dolor y encima sintiéndose engañada al descubrir que su amado Roy es uno de los compinches de Arrow, decide dejar la ciudad y, ¡oh, sorpresa!, su padre biológico, Merlyn, está allí para ofrecerle una salida: Slade se encargó de decirle que era su padre, y así, una mentira más de Oliver y Moira puso un clavo más en la decepción de Thea. La dejamos así, marchándose con el cabronazo de su padre… y la recibimos en el comienzo de la tercera temporada convertida en toda una guerrera. Aunque miente a Oliver diciéndole que está de viaje por Europa, realmente está en una isla sudamericana, Corto Maltés, aprendiendo a ser una guerrera, entrenada por su padre biológico. Felicity consigue ubicarla y Oliver y Roy van a buscarla, acompañados por Diggle: nuestro grandullón terminó la segunda temporada siendo papá con su amada Layla, y su vida ha cambiado mucho. Pero su mujer, una de las jefazas de ARGUS, le pide que vaya con Oliver a buscar a uno de sus agentes en la isla, que ha dejado de dar señales de vida. Así que, por supuesto, se meterán en un lío, pero al menos Oliver convence a Thea para que vuelva. La muchacha, que ahora es mucho más madura, recupera su disco, Verdant, y alquila un pedazo de loft. Oliver no está conforme con que use el dinero de Malcom para vivir (aunque todos ellos saben que está vivo, oficialmente se le sigue dando por muerto, así que su hija ha heredado su fortuna), pero Thea le asegura que cuando empiece a ganar pasta con el Verdant donará ese dinero a las víctimas del terremoto. Oliver acepta y se va a vivir con su hermana al tremendo pisazo.

Todo es diferente en esta temporada: Oliver ya no es millonario, ha perdido su empresa y, aunque intenta recuperarla, la aparición de un genio de la tecnología le hará reflexionar y dejar su exempresa en sus manos: él debe enfocarse en ser Arrow. Y sí, aunque nos despedimos en la temporada anterior llenos de esperanza por el romance entre Oliver y Felicity, y aunque estrenan la temporada teniendo una cita, tras ser atacados en el restaurante por unos nuevos enemigos, Oliver le dice a su amada que no pueden estar juntos. Y cuando el nuevo magnate tecnológico, Ray Palmer, le ofrece trabajo y ella acepta, todos tenemos clarísimo que se van a liar: son tal para cual. Oliver va a asistir a este romance desesperado, pero como es un tozudo no le dirá nada a Felicity. Así que la rubia se irá enredando con Palmer, que también tiene lo suyo detrás: está construyendo un traje de superhéroe (una especie de Iron Man) para luchar contra los malos: está claro que Felicity tiene un tipo claro de hombre.

Entre los enemigos de esta temporada está precisamente un ex de Felicity, a la que vamos a conocer más joven hackeando como una auténtica antisistema. También veremos a Laurel aprendiendo a boxear con un tío encantador, Ted, que se mete en un lío del que lo sacará Arrow. Ese entrenamiento la llevará a asumir el legado de su hermana y convertirse en Black Canary. Pero el enemigo más brutal de la temporada es Brick, que consigue echar a las policía de The Glades y manejar el suburbio a su antojo. Al menos hasta que Arrow y su equipo, con ayuda de los habitantes de la zona, como Ted y Sil, se enfrentan a ellos y logran echarlos: esto les va a llevar unos cuantos capítulos de drama. En una de las tramas vendrán de Central City The Flash y sus amigos: Barry ha despertado del coma con superpoderes, y su bondad pondrá a Oliver frente al espejo, obligándole a ser mejor persona.

La Liga de Asesinos tendrá mucha importancia en esta temporada: el cabronazo de Malcom Merlyn administra a Thea una droga para anular su voluntad y hacerla matar a Sara, como descubrirá el equipo, que se queda muy tocado por esto. ¿Por qué lo hace? Para obligar a Oliver a desafiar al líder del grupo, Ra’s al Ghul, el padre de Nysa, vencerlo y convertirse en el nuevo líder, anulando todas las deudas de sangre previas, entre ellas la de Merlyn, que lleva demasiado tiempo viviendo en las sombras, dado por muerto, y quiere recuperar su vida. Menudo cabronazo. Oliver pierde el desafío y casi la palma, pero lo salva un antiguo compinche, Maseo, al que conocemos esta temporada en los viajes al pasado de Oliver: ha salido de la isla y está en Hong Kong, donde tiene que trabajar para ARGUS, que amenaza a la familia de Maseo si intenta escapar. ARGUS lo convierte en un asesino y un torturador, y hasta lo obliga a viajar en una misión a Starling City. Tras el drama familiar (intentando escapar de ARGUS, Maseo y su mujer, Tatsu, pierden a su hijo) encontramos a Maseo en Nanda Parbat, el hogar de la Liga de Asesinos, pero salvará la vida de Oliver tras ser atravesado por la espada de Ra`s tras pedir ayuda a Tatsu. Cuando vuelve a Starling, las cosas han cambiado: su equipo ha continuado la misión y ya no está dispuesto a obedecer sus órdenes ciegamente, así que tendrá que aceptar que Laurel se convierta en una más, aunque teme por su vida.

Thea empieza a convertirse en una de las protagonistas de la serie: tras descubrir qué le hizo su padre decide entregarlo a la Liga de Asesinos, pero Oliver y Diggle lo rescatarán; en su vuelta a Nanda Parbat, Ra’s le va a proponer que sea su sucesor y le revela el secreto del manantial de la mansión secreta, los Pozos de Lázaro, que alargan la vida, por eso él ha vivido siglos. Oliver vuelve a Starling con Malcom y con el peso de la decisión que debe tomar: Ra`s ha amenazado con destrozar su vida y su ciudad si no acepta. No tendrá mucho tiempo para decidirse: Ra`s envía a Maseo para que se haga pasar por Arrow, cargándose su buena fama y convirtiéndolo en un asesino despiadado. Quentin decide ir en su caza (está enfadado con el mundo desde que Laurel le confesó que Sara había muerto y que ella es ahora una enmascarada, y de la noche a la mañana odia a Oliver y a Arrow) tras ser asesinada la alcaldesa. Cuando Ra`s hiere de muerte a Thea, Oliver se queda sin opciones: debe aceptar su propuesta porque a cambio salvará a su hermana en los Pozos de Lázaro. Malcom le advierte en contra: de esas aguas no se sale igual que se entra, pero Oliver está desesperado, roto de dolor, y se lleva a Thea a Nanda Parbat, y, tras volverla a la vida, se queda allí para ser el sucesor del Gran Demonio (con noche de amor despidiéndose de Felicity incluida). Esta parte de la temporada me pareció un coñazo, la verdad: Oliver debe hacerse pasar por malvado para engañar al supervillano, y lo pillamos todos menos su equipo, que lleva años a su lado. Absurdo. Cuando por fin consiguen vencer a Ra`s, Oliver cede el liderato de la Liga a Malcom y le propone a Felicity dejar esa vida y ser felices juntos. Los dejamos viajando rumbo a la felicidad y a su equipo reorganizándose, con Diggle mosqueadísimo aún con Oliver porque, cuando se hacía pasar por chungo, secuestró a Lyla. Este drama me pareció totalmente absurdo, francamente.

La cuarta temporada recibe a Oliver y Felicity de pareja ideal de los suburbios, pero, evidentemente, están aburridos como ostras, así que volverán pronto a la guarida con su equipo. Felicity ha heredado la empresa de Ray (que muere, o eso parece, al final de la temporada 3 al explotar su laboratorio mientras mejora su exotraje) y se encuentra con una compañía casi en quiebra, que debe salvar. Así conoce a uno de los personajes clave de las temporadas finales de Arrow, Curtis Holt, otro genio como ella, aunque en otra rama. Oliver, por su parte, tiene que reinventar a Arrow, pues tras la cacería de la temporada 3, Roy se entregó fingiendo ser él y luego fingió su muerte en prisión, así que Arrow no puede volver como si tal cosa: acaba de nacer Green Arrow. La verdad, es imposible creerse que no note nadie que son el mismo, pero bueno, como estábamos deseando que Oliver se convirtiese en la Flecha Verde por fin no voy a protestar demasiado. Thea se ha unido al equipo, y, aunque es una luchadora excelente gracias al entrenamiento de su padre, se le va la olla mucho y se pone muy violenta con los sospechosos. Oliver teme que sea uno de los efectos de su paso por los Pozos de Lázaro: efectivamente, lo es. Esa sed de sangre está marcada por su resurrección, y Malcom aparece para ofrecerle una manera de controlarla: matar a gente chunga.

Lo de que la peña resucite en Arrow es habitual, así que no puede extrañarnos que Laurel decida llevar el cadáver de su hermana al Pozo de Lázaro para revivirla: pero Sara vuelve como un animal enfurecido. Oliver contacta con uno de los pocos seres que molaban de los que conoció en la isla, John Constantine, que les explica que Sara tiene que unir su cuerpo a su alma: hacen un exorcismo y Sara vuelve, pero con una sed de sangre, como Thea, bastante potente. Así que, aunque intenta seguir luchando con el equipo, finalmente decide irse de Starling City y llevar una vida tranquila.

El enemigo más chungo de esta temporada, Damien Darhk, tiene poderes y es malo a rabiar. Escuchamos hablar de él en la temporada anterior: llegó con el ya fallecido Ra`s a Nanda Parbat pero llevó mal no ser el elegido para el puesto. Ahora, en Starling City, está creando un ejército de Ghosts a los que anula el libre albedrío con una sustancia. Entre ellos está el hermano de Diggle, que sí, lleva muerto toda la serie pero también va a resucitar. Logran «rescatarlo», pero el chico lleva demasiado tiempo bajo el influjo de Damien y John no logra rescatar su mente.

Oliver decide presentarse a la alcaldía y le pide por fin matrimonio a Felicity, pero Darhk está empeñado en joderles la vida y, tras la proposición, sus Fantasmas atacan a la pareja: Felicity resulta gravemente herida y pierde la movilidad de las piernas. Antes, en otro capítulo trepidante, secuestra a Thea, Felicity y Diggle y descubrimos que ha perfeccionado la cámara de gas nazi, donde casi la palman los tres, aunque Arrow y Black Canary los salvan. Después, Damien les da una pequeña tregua cuando Green Arrow salva a su mujer y su hija, pero la tregua dura poco y termina con Felicity bien jodida. Ah, me olvidaba que hay otro personaje que vuelve de la muerte: Ray. Su experimento no lo mató, sino que lo encogió, y Darhk encontró a ese miniRay y lo tiene encerrado en una caja, pero logran rescatarlo. El chico no quiere anunciar que ha resucitado, pero estará ayudando al equipo con su exotraje mientras lo decide.

El drama entre Oliver y Felicity, que causa su ruptura, es que ella va a descubrir que Oliver le ha ocultado que tiene un hijo (lo descubrimos en la temporada anterior: su madre pagó a una de sus novietas para que abortase, sin que él lo supiera, pero ella decidió desaparecer y tener a su hijo). Oliver está en una situación imposible, porque la madre de su hijo le exige que se lo oculte a su novia si quiere verlo, pero Felicity se siente muy decepcionada porque se lo haya ocultado y rompe el compromiso. Tras engañar a Malcom para ayudar a Nyssa a derrocarlo como jefe de la Liga de Asesinos (que ella sabiamente disolverá tras el golpe de estado), Merryn está furioso y le cuenta a Dhark que Oliver tiene un hijo, así que el malvado lo secuestra y se lía parda, claro. Consiguen rescatarlo y consiguen encarcelar a Dahrk, pero en el juicio queda claro que va a conseguir librarse de todo, y están todos furiosos. Y entonces llega una muerte que nos rompe a todos el corazón: la de Laurel, a la que mata sin piedad. Dios, qué puto dolor. Sabemos que no va a ser la última Black Canary, porque sus cosas desaparecen del hospital (y en la siguiente temporada veremos en un recuerdo cómo le pide a Oliver que mantenga su legado), pero no va a haber otra como ella.

Dhark es el peor de todos los enemigos de Oliver en esta serie, y mira que hay decenas, porque casi todos los malos de los cómics se pasean en alguna ocasión por Star City (sí, ya no es Starling desde la temporada anterior, deciden cambiarle el nombre para iniciar una nueva etapa). Al final descubren el tenebroso plan de Dakrk: quiere destrozar la Tierra con un ataque nuclear y solo se salvarán unos miles de elegidos, que están ya protegidos en una ciudad-refugio que ha construido. Thea será la primera en descubrirlo, porque su ligue de esta temporada, el jefe de campaña de Oliver, se la lleva allí para salvarla, aunque cuando ella lo descubre monta en cólera. Dahrk tiene otro enemigo, además de nuestros chicos, un trastornado, Michon, que aparece en el refugio, se carga al novio de Thea y pone todo patas arriba.

Para resumir: logran salvar a la Tierra, Felicity no quiere volver con Oliver, la muerte de Laurel los ha jodido bien y, al final de la temporada, el equipo se deshace. Thea quiere tener una vida normal; John, que ha tenido que matar a su propio hermano (los ha engañado toda la temporada, siempre estuvo trabajando para Dahrk), se siente tan culpable que decide volver al Ejército una temporada y Laurel ha muerto. Felicity seguirá junto a Oliver, aunque ya no sea su pareja.

Y así llegamos a la siguiente temporada, con Oliver convertido en alcalde de Star City pero incapaz de compaginar su trabajo de día con sus labores nocturnas: al no tener equipo está desbordado. Felicity quiere que reclute a nuevos justicieros: tiene donde elegir, porque hay decenas de ciudadanos intentando limpiar Star City, pero ya sabemos lo tozudo que es Oliver… tardará en aceptar que necesita ayuda. Llega por tanto la segunda generación de chicos y chicas Arrow, pero, francamente, nunca van a igualar a los originales. Tenemos a Renée, Wild Dog, que es insufrible; a Artemis, que parece adorable pero está infiltrada por orden del enemigo del comienzo de esta temporada, un temible traficante de drogas, Church. Y tenemos a Curtis, el compañero de Felicity cuando trabajaban en Palmer (los han despedido), que está empeñado en ser parte del equipo aunque la lucha no es lo suyo. Mr Terrific, se hace llamar. Y también forma parte del equipo Rory, Ragman, que ha conseguido poderes con una túnica muy antigua que le dio su padre antes de morir. Poco después lleegará Dinah, una expolicía que sufrió la exposición en Central City al acelerador de partículas y ahora es una Canary natural. Pero arrastra mucho dolor: era una poli infiltrada y su compañero y pareja, infiltrado con ella, murió ese día (o eso cree).

En estos primeros capítulos de la temporada vamos a descubrir cómo llegó Oliver a formar parte de la Bratva rusa, y también veremos cómo se filtra una foto suya en Rusia cuando supuestamente estaba en la isla. La foto llega a manos de una periodista que le da mucha caña como alcalde pero con la que empieza a tontear. A partir de aquí, y hasta la temporada final, está lo peor, para mí, de Arrow. El equipo nuevo no tiene carisma, salvando a Dinah, quizá, pero la serie baja muchos enteros, se ve todo forzadísimo. Ya cuando se enfrentan a Oliver en la penúltima temporada se roza el absurdo, pero que John, su gran amigo, se mosquee porque no quiera cederle el traje de Arrow, como le prometió, esté ofendidísimo por semejante memez es intragable. En estas temporadas finales la vida de Oliver cambia cuando debe hacerse cargo de su hijo William, tras morir su madre en la isla. Thea se queda en coma en ese mismo incidente y tardará en despertar, pero lo hará. Veremos volver a Roy, que lleva años escondiéndose y dando tumbos, y Thea y él se iran de Star City: se unen a Nyssa para desarticular a un grupo que quieren suceder a la Liga de Asesinos.

Solo, Oliver tiene muchos problemas para acabar con sus enemigos de estas temporadas, que son, francamente, poco carismáticos. Díaz, al que ponen de malo malísimo, no es creíble (Dahrk dejo el listón demasiado alto), y que se le una su amigo de la Bratva, traicionándolo, es ya como: ¿pero queréis dejar de joder al pobre Oliver? Ah, por si no nos llegaba con ellos, el genio informático para el que trabajó Felicity en la anterior temporada, Cayden James, líder de Helix, vuelve hecho un malvado y se une a los otros dos: aparte de la gracia de que lo interprete el actor que dio vida a Locke en Perdidos, poco más aporta. La penúltima temporada es la peor de todas, francamente. Vemos cómo una agente del FBI está empeñada en confirmar que Oliver es Green Arrow, y el final de esta entrega termina con Oliver yendo a prisión tras pactar con ella, reconocer que es el justiciero y ser condenado… a cambio de la inmunidad para todos los demás (sí, todos vuelven a ser amiguitos). Su hijo William y Felicity entran en un programa de testigos protegidos, pero vamos, nada tiene ningún sentido.

Como ya en las últimas temporadas hemos tenido muchos capítulos crossover con las otras series del Arrwoverso sabemos que hay otros planeta Tierra: uno de los más potentes es cuando luchan contra sí mismos en una Tierra en la que ganaron los nazis y Arrow y Supergirl son malvadísimos y novios. Pues de una de esas tierras llega a Star City con Cayden una Laurel que es mala malísima pero a la que Quentin quiere salvar y llevar al lado bueno: tendrá que morir para conseguirlo. Sí, nuestro querido poli muere, y lo echaremos de menos, pese a lo plano que se había vuelto su personaje en las temporadas finales. El crossover de la temporada final mola mucho: Green Arrow y Flash cambian de cuerpo (la trama es de Flash, pero afecta a nuestro arquero) y es divertidísimo. Y de paso nos presentan a Batwoman, aunque la actriz dejó el proyecto tras la primera temporada de la nueva serie del Arrowverso, obligando a cambiar el plan de DC.

La penúltima temporada da una vuelta de tuerca, y en vez de viajar del presente al pasado vamos a hacerlo al futuro: William es ya mayor y llega a la famosa isla Lian Yu siguiendo unas coordenadas que ha encontrado entre las cosas de Felicity. Allí se encuentra a Roy, que, cuando encuentra en esas coordenadas la caja con el equipo de Arrow, de repente, le dice a William que deben volver a Star City. Van recibiendo nuevas coordenadas en el amuleto que Felicity le dejó a Willian, y, tras encontrarse con Dinah, van a un club de lucha donde conocen a Black Star, una muchachita muy macarra que, como descubriremos más adelante, es la hermanastra de William, la hija de Oliver y Felicity. Pero antes de descubrirlo, el trío la va a investigar porque saben que oculta algo: las pistas parecen indicar que, antes de «morir», Felicity planeaba volar todo Star City. Para que no nos sorprenda esta barbaridad, en el presente vemos que Oliver, liberado de la cárcel gracias a la falsa Laurel, fiscal del distrito sin que nadie sospeche que viene de otra Tierra, flipa al volver y ver cuánto ha cambiado su mujer. Nosotros ya lo sabemos, porque en la anterior temporada, mientras Ollie está encarcelado, Felicity se vuelve bastante violenta tras ser atacada en casa por los hombres de Díaz, obligándola a enviar a Willian a un internado para mantenerlo a salvo. Ella, mientras, se dedica a dar rienda suelta a su ira. Oliver no está al tanto de todo esto, y cuando los atacan a los dos en casa y ella dispara su arma flipa en colores. He cambiado, ya no soy la misma, le espeta la rubia, y él se queda a cuadros. Pero, ¿cómo hemos llegado de esa furia a un plan para destrozar toda la ciudad? Iremos viéndolo en estos saltos temporales de la penúltima temporada de la serie.

La temporada final es más corta y es como un epílogo de la séptima, cerrando todas las tramas. En resumen: Oliver se sacrifica por toda la humanidad, trascendiendo a un plano espiritual guiado por el Monitor (el ser que lleva dando por saco en las últimas temporadas de todo el Arrowverso para salvar todo el Multiverso), y Felicity se va a reunir con él en el emotivo capítulo final. Su equipo, tras el sacrificio de Ollie, se despierta en una Star City sin violencia y sin recordar cómo era en el pasado, pero las Black Canary despertarán a Mia, la hija de Oliver y Felicity, y al resto, porque la violencia amenaza con volver. Dejamos a nuestros chicos trabajando, como siempre, «to save the city», ahora con una nueva generación a su lado, y a Oliver y Felicity juntos para toda la eternidad.

Las últimas temporadas de Arrow perdieron mucho fuelle, es innegable, pero al menos nos dieron un cierre y una conclusión para el personaje.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *