Temporadas: 2.
Finalizada: sí.
Tipo: Animación, fantasía, drama.
Dónde verla: Netflix.
Arcane me hizo lamentar, por primera vez en mi vida, no ser una adicta a los vídeojuegos: ¡me hubiese encantado llegar a esta serie con todo el peso del frikismo, como me pasa con cualquier cosa que huela a Star Wars o a El señor de los anillos, entre otras! Pero, pese a no haber jugado nunca a League of Legends, Arcane es por derecho propio una de mis series favoritas. No solo por su calidad técnica, que es SUPERLATIVA, ni por su banda sonora, ESPECTACULAR, si no por el desarrollo de la historia y los personajes, que me parece magistral.
Arcane nos asoma en su primer capítulo a la rica ciudad de Piltover y a la sórdida y oprimida Zaun. Desde el submundo, una pandilla de adolescentes asciende a Pitlover, y van a desatar sin querer un terrible drama.
En Piltover, muy avanzada científicamente, acaban de descubrir el ‘Hextech’, que permite a cualquiera controlar la energía mágica, mientras en Zaun aparece una nueva droga, ‘Shimmer’, que, buscando crear supersoldados, termina transformando a los humanos en monstruos. Vi, la protagonista, se separa de su hermana Jinx (y la manera en la que se separan es clave) e inicia un camino que la llevará a viajar entre ambas ciudades-estado, buscando siempre a su hermana pero también hacer lo mejor para las persona que quiere, pese a su rudeza.
Es una serie maravillosa, incluido su rotundo y tristísimo final. Que no os eche atrás, si no os gusta la animación, que sea animación: es, «de dibujos» o no, una de las mejores series de la historia.
